ESTAFADAS 22 MUJERES EN $150 MILLONES

ESTAFADAS 22 MUJERES EN $150 MILLONES

La Fiscalía y 22 mujeres buscan desde noviembre del año pasado a Beatriz Eugenia Franco Acevedo, una manizalita que de acuerdo con las cuentas parciales le birló a las damas bogotanas más de 150 millones de pesos.

17 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Beatriz Eugenia era una de aquellas señoras que vende joyas, ropa y cualquier mercancía que se ocurra, a domicilio. Así, cautivó a sus víctimas.

Después les pidió que le prestaran cheques en blanco y que firmaran letras en calidad de codeudoras. Todas ellas por la confianza que le fueron tomando, porque antes pagaba oportunamente, no se detuvieron en suspicacias.

Sin excepción, las engañadas en la millonaria estafa son mujeres maduras, entre los 28 y los 35 años de edad, solas, con posición económica estable, casa propia y vinculadas laboralmente a empresas sólidas.

A partir de noviembre cada una de las damas empezó a recibir llamadas de casas de préstamos reclamando por el no cumplimiento de la deuda de Beatriz Eugenia, o de los bancos porque los cheques en blanco habían sido cobrados y no tenían fondos.

Algunas tienen en vilo 600.000 pesos, otra apareció debiendo, de la noche a la mañana, 20 millones de pesos.

Hasta ahora, las autoridades saben que Beatriz Eugenia llegó a Bogotá hace 18 años para una operación en la Clínica Barraquer y decidió residenciarse en la capital. Además, la describen como una mujer que le gustaba darse sus lujos, y ostentar con que su hermano había sido Veedor del Tesoro de Manizales.

Beatriz Eugenia Franco Acevedo, sicópata o sociópata, como varios sicólogos la definen, las cautivó primero vendiéndoles joyas, ropa y mercancías diversas. Después les pidió que le prestaran cheques en blanco o que firmarán letras en calidad de codeudores de prestamos gestionados ante diferentes casas de cambio. Les prometió cubrir oportunamente las deudas, pero no fue así.

La estafa puede superar los 150 millones de pesos, suma que las casas de cambio y de prestamos aseguran haber entregado y que, de acuerdo con las denuncias elevadas ante la Fiscalía General de la Nación, se llevó consigo Beatriz Eugenia Franco Acevedo, antes de desaparecer en la primera quincena de noviembre del año pasado sin que nadie sepa de su paradero.

Qué es lo que hoy saben las autoridades de esta historia? Beatriz Eugenia Franco Acevedo es la segunda de cinco hermanos. Llegó a Bogotá hace 18 años proveniente de Manizales y se presentó así misma como miembro de una familia muy influyente. De hecho, alardeaba del hecho de que un hermano suyo fue el Veedor del Tesoro en Manizales.

Decidió quedarse en la capital tras un transplante de córnea en la Clínica Barraquer. Desde entonces, según lo sostienen varias de las personas que la conocieron, hizo evidente su afición por los lujos y el despilfarro de dinero, a un nivel que no parecía propio de una persona que solo vivía de vender mercancía, ropa y joyas, a las empleadas de varias empresas.

Viajaba continuamente en avión a visitar a sus familiares y siempre se desplazó por Bogotá en taxis que contrataba por días enteros para poder, según decía, ir a hacer los cobros a sus clientes.

A través de su negocio se vinculó durante muchos años con infinidad de personas, especialmente mujeres que consolidaban su posición en varias empresas de la capital del país. Eso le sirvió para darse a conocer y ganarse su confianza y la de muchas personas más.

Con el tiempo, empezó a visitar a sus amigos para que le prestaran dinero o para que le sirvieran de codeudores en varias casas de cambio de la ciudad. Como en un principio nunca les quedó mal en los pagos o en el cubrimiento de los intereses, las mujeres que ahora han acudido a la Fiscalía para denunciar su caso le entregaron cheques firmados y en blanco y letras o solicitudes de préstamos también en blanco. Ahora tratan de explicar a lo que ocurrió.

Se destapó la olla.

La verdadera cara de Beatriz Eugenia Franco Acevedo empezó a conocerse a comienzos de noviembre de 1994. Para esa fecha, María, una de sus amigas recibió una llamada en su residencia.

Le telefonearon de la casa de préstamos Servicios y Finanzas, ubicada en la carrera 15 No. 95 - 64, oficina 403. María aparece suscribiendo una solicitud de crédito y respaldando una deuda cercana a los 600 mil pesos con seis cheques en blanco.

Por cada mes, según se enteró entonces, María se había comprometido a pagar entre el 7 y el 8 por ciento de intereses para cubrir la deuda.

Ese día me avisaron que me habían consignado un cheque en un banco de la ciudad y que no tenía fondos. El cheque era por 153 mil pesos y había varios más , relata.

Cuando María vio que Beatriz Eugenia no aparecía y después de recibir varias llamadas del prestamista, decidió comunicarse con Piedad Giraldo, con quien Beatriz Eugenia Franco Acevedo vivía desde hacia dos años, a pesar de que tenía su verdadera residencia en otro sitio de la ciudad.

Como no logró la comunicación, María decidió llamar a Aracely Ramírez, una antigua compañera de trabajo.

Al preguntarle por Beatriz Eugenia Franco Acevedo, amiga común, Aracely le contó que a ella la estaban llamando de muchas partes porque Betty le estaba debiendo dinero a todo el mundo.

María se enteró después que Piedad Giraldo, otra de las 22 mujeres engañadas, vivía su propio drama. Esta aparecía debiendo 20 millones de pesos. Hoy la suma de las estafas rebasa los 150 millones de pesos y mientras las autoridades intentan localizar a María Eugenia Franco Acevedo surgen nuevas víctimas de las estafas.

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