Nueva era: ¿cómo iremos ahí?

Nueva era: ¿cómo iremos ahí?

Hace un mes comenzó la escena final del último acto: después de la nacionalización de los gigantes hipotecarios Fanny y Freddie, vinieron los episodios de Lehman Brothers, Merrill Lynch, AIG, Washington Mutual y Wachovia. Desde entonces el Banco Central gringo puso a fondo el acelerador de la creación de moneda para su uso en todo el mundo; paradójicamente, el descaecido dólar resulta ser, en las circunstancias, el mejor refugio de valor. Y llegó después el paquete de salvamento de US$700 mil millones.

15 de octubre 2008 , 12:00 a.m.

En Gran Bretaña y en la zona del euro las cosas pasaban de castaño oscuro.

La falta de confianza llegó a afectar al conjunto del sistema bancario.

Entonces, el Gobierno anunció la semana pasada un plan de salvamento por 500 mil millones de libras esterlinas; a diferencia de E.U., Gran Bretaña indicó que adquirirá un elevado número de acciones (preferenciales) de tres de los grandes bancos británicos de depósito: Lloyds, Royal Bank of Scotland y Hbos. De hecho, con esta decisión el Estado se convertirá en el mayor accionista bancario del Reino Unido.

Los países cuya divisa es el euro procedieron a montar planes simultáneos de salvamento, prácticamente calcados de la iniciativa británica. El viejo continente ha entrado en una nueva era de capitalismo de Estado para el manejo de los procesos financieros.

Y finalmente este lunes vino el anunció norteamericano: El Tesoro, con muchas reticencias, comprará acciones de nueve grandes bancos por unos 125 mil millones de dólares. Citigroup, Bank of America, Wells Fargo, Goldman Sachs y JP Morgan Chase son algunos de los sonoros nombres que podrían pasar a ser de mayoritaria propiedad pública. Se usará un valor igual para la compra de acciones de otras entidades de menor tamaño. El Gobierno japonés ha anunciado también su plan de acción sobre las mismas bases.

En todos los casos, las acciones estatales serán de dividendo preferencial y sin derecho a voto. Los gobiernos definirán las reglas del juego estratégicas de sus nuevas propiedades.

Estas medidas, junto con la extensión universal de los sistemas de seguro de depósito, el otorgamiento de garantías estatales a las deudas de corto plazo emitidas por entidades financieras y otras corporaciones y, en la cima de la heterodoxia, la puesta en marcha de un sistema de créditos a empresas no financieras por parte del Banco de la Reserva Federal en E.U., van en la dirección de recobrar la confianza mutua entre entidades financieras. La desconfianza entre los propios banqueros de los países ricos ha sido el principal factor de la parálisis del crédito; ésta, a su vez, amenaza con profundizar hasta un grado extremo la recesión económica en Europa, E.U. y Japón, que ya asomaba sus orejas a mediados de año. Ya veremos qué pasa. Aún con estas muestras de pragmatismo radical, es muy difícil evitar una descolgada del crecimiento económico global, e incluso una recesión prolongada de la economía mundial.

Estos meses serán vistos por los historiadores como el punto de quiebre hacia escenarios globales -institucionales y políticos- impensables hace sólo unas semanas. Ejemplos: el Estado gringo será el directo responsable del mercado hipotecario, vía Fanny y Freddie; no será fácil devolverle esa pelota al sistema privado. La propiedad estatal de grandes instituciones financieras en el mundo rico implicará un cambio en los paradigmas de la regulación y la supervisión bancarias. Los congresos y parlamentos querrán mirar muy de cerca el desempeño de los bancos públicos, y tratarlos como empresas de servicio público. Por un tiempo, los sistemas financieros tenderán a ser más bien introvertidos y pocas miradas tendrán para mercados distintos a los de Brasil, China, Rusia e India. Los profesantes de la fe ciega en el mercado tendrán que reorganizar su discurso.

cgonzalm@etb.net.co .

'' La desconfianza entre los propios banqueros de los países ricos ha sido el principal factor de la parálisis del crédito

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