SIGUE LA APATÍA PARA INVERTIR EN ACCIONES

SIGUE LA APATÍA PARA INVERTIR EN ACCIONES

Los mercados de acciones en Colombia atraviesan una coyuntura difícil. Los inversionistas están apáticos, no quieren saber de acciones. Con tasas de interés que sobrepasan el 34 por ciento para inversiones a corto plazo, a nadie se le ocurre correr el riesgo en acciones

17 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Para Carlos Caballero Argáez, presidente de la Bolsa de Bogotá, los inversionistas que piensan en el largo plazo ya están en el mercado de acciones. El problema es atraer a los nuevos. Hay un enorme reto hacia el futuro.

No obstante, todas las condiciones están dadas para que la situación se revierta. La evolución de inversionistas institucionales como los fondos de pensiones, de valores y de inversión extranjera van a presionar necesariamente el mercado.

Ante la incertidumbre que vive el mercado de capitales, EL TIEMPO decidió entrevistar a Carlos Caballero. Qué pasa con la bolsa y hacia dónde va el mercado? Las empresas presentaron balances consolidados, lo que significó un cambio de fondo en el mercado bursátil colombiano. Sin embargo, la bolsa no reaccionó como se esperaba. Cómo se explica ese comportamiento? De golpe hay un cambio más de fondo que hay que investigar mejor. Estos balances consolidados hacen que los patrimonios crezcan aceleradamente, pero en algunos casos las utilidades operativas no aumentan. De repente lo que pudo ocurrir es que el mercado ya había asimilado la consolidación de los balances.

Hay que tener en cuenta que el mercado de acciones en Colombia está muy concentrado y los que lo mueven son inversionistas grandes muy sofisticados que probablemente ya habían descontado factores como el de la consolidación.

Hay otra hipótesis. Analistas muy serios estiman que en Colombia las empresas no reparten muchos dividendos. Los inversionistas juegan más a la valorización. Quizá por ello, el aumento de las utilidades que generó la consolidación no impactó tanto el mercado como se esperaba.

La consolidación generó también un aumento en los patrimonios y de esta manera las empresas pueden ser más interesantes para los inversionistas. Cree que estamos en un buen momento para invertir en acciones? El mercado sí está muy atractivo. Hay empresas en las que el valor de la acción en el mercado es igual al valor patrimonial. Yo diría que desde el punto de vista financiero sí es atractivo comprar acciones en este momento.

Pero actualmente la bolsa está deprimida. Qué está pasando? El mercado atraviesa unas condiciones serias de iliquidez. Las tasas de interés se dispararon y generó un desestímulo a los inversionistas en acciones.

Además, los fondos de inversión extranjera han disminuido notoriamente sus volúmenes de transacciones en la bolsa. Durante los primeros dos meses de 1994 las transacciones realizadas por los fondos llegaron a 25.000 millones de pesos y en este año las operaciones se redujeron a 11.000 millones. (las cifras no reflejan ingresos de capital, sólo son negociaciones de acciones) Por qué la reducción de las operaciones de los fondos? Tuvo alguna incidencia la crisis de México? No. Los recursos ya estaban aquí. Simplemente, las operaciones se afectaron por la situación de iliquidez del mercado local. Además, nuestro mercado es muy poco profundo. Es muy difícil comprar y vender. Usted compra o vende cantidades pequeñas y afecta los precios.

El esfuerzo que hay que hacer para profundizar el mercado es muy grande.

Muchos esperaban que como resultado del proceso de apertura económica, las empresas tendrían que abrirse e inscribirse en bolsa para obtener capital fresco. Sin embargo, eso no ocurrió en la dimensión esperada. Qué pasó? Las empresas emitieron American Depositary Receipts (ADR) el año pasado y captaron unos 300 millones de dólares. Esto indica que sí salieron a buscar recursos pero prefirieron el mercado internacional porque era más barato.

Además, el endeudamiento externo estuvo abierto durante los primeros años del proceso de apertura. Era mejor endeudarse afuera porque las tasas eran bajas. Y en el mercado interno las tasas también estuvieron muy bajas. De esta forma emitir acciones no era tan atractivo.

Fuera de eso las empresas tuvieron buenas utilidades y las reinvirtieron para financiar su crecimiento.

Pero estas condiciones ya cambiaron.

Definitivamente. El mercado internacional está difícil, el endeudamiento externo está restringido, las tasas de interés internas se han elevado considerablemente. De golpe en este momento sí resulta más barato y eficiente ir a la bolsa.

Pero están entrando nuevas empresas a la bolsa? Sí. Ahora hay nuevas compañías en la bolsa. Sin embargo, creo que a la bolsa le falta entender más cuáles son las necesidades de las empresas.

Hay muchas fallas. Algunos emisores dicen con razón que la bolsa y los comisionistas los empujan para que se inscriban y cuando lo hacen recomiendan a los inversionistas que compren los mismos papeles de siempre. Creo que tanto la bolsa como sus socios tienen que ser más autocríticos.

Cuáles son las perspectivas en el mediano plazo? Estoy convencido de que la demanda de acciones va a crecer. Los fondos de pensiones, los de valores y los de inversión extranjera van a presionar el mercado cada vez más.

Además, Colombia va a tener una bonanza externa por el petróleo de Cusiana. Ante esa situación las empresas y el país en general tendrán que invertir para responder a esa bonanza. Los proyectos cambian de dimensión y la financiación tendrá que salir del mercado de capitales.

Qué le falta al país para un verdadero desarrollo del mercado de capitales? Creo que aún falta que el país tome la decisión política de ser un país capitalista. Es decir, favorecer al sector privado y que el crecimiento se base en el desarrollo del sector industrial.

Las cosas no están del todo claras. La financiación del plan de desarrollo genera el peligro de un déficit fiscal, nuevamente se está tramitando una reforma tributaria y las tasas de interés están desbordadas.

Todo lo que implique de alguna manera inestabilidad en las reglas del juego o el hecho de sacarle recursos al sector privado para hacer gasto público, afecta el desenvolvimiento de la iniciativa privada.

Pero se ha demostrado que cuando no se hacen esfuerzos para mejorar las condiciones de vida de la gente, el esquema capitalista tampoco funciona. México es un caso típico.

El problema de México es mucho más complejo. Lo que quedó claro es que gastaron mucho y no lograron casi nada en materia social. Nosotros no podemos caer en el mismo error. Insisto en que el sector privado necesita más estímulos.

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