ASÍ SERÁN LAS ECONOMÍAS GANADORAS

ASÍ SERÁN LAS ECONOMÍAS GANADORAS

Cuáles serán los países líderes de la economía mundial en el año 2021?

11 de junio 1996 , 12:00 a. m.

Y a quién le importa? La pregunta es capaz de desvelar a economistas y académicos, pero dice poco a quienes no se especializan en estos temas. La respuesta viene envuelta en sofisticados indicadores y porcentajes que poca gente entiende.

Pero la verdad es que el desarrollo económico le importa a la gente, y mucho.

Otra forma de plantear la misma cuestión es: Hasta dónde podrán llegar las aspiraciones de nuestros hijos en el año 2021? Deberán resignarse a no tener acceso a ciertas cosas, sólo por el hecho de haber nacido en este país? O podemos pensar en un mundo donde los colombianos alcanzarán las metas más altas? Podemos imaginarnos a los colombianos manejando las mejores empresas del mundo, haciendo las mejores películas, construyendo las mejores obras, diseñando los mejores productos? De eso, ni más ni menos, se trata el crecimiento económico.

Velocidad Estamos acostumbrados a pensar que el crecimiento económico es un proceso de largo plazo. Sin embargo, el cambio ocurre con mayor rapidez de lo que usualmente se piensa.

Para entender la velocidad del crecimiento basta dar una mirada al gráfico. Allí se compara el nivel del Producto Interno Bruto (PIB) per cápita, ajustado por el poder adquisitivo, para un grupo de países en 1985 y 1995.

El ajuste por paridad de poder adquisitvo permite comparar la capacidad de compra de los habitantes de cada país, en lugar de mirar simples valores en dólares. Esta es una medida aproximada, pero bastante fiable, del desarrollo económico. El poder de compra resume en una sola cifra la disponibilidad de ingreso y la calidad del uso que se le da a los medios de producción en cada país.

Para facilitar la comparación, en la gráfica el PIB per cápita de Colombia tiene un valor de 100 tanto en 1985 como en 1995. Los demás números expresan el indicador para otras naciones como porcentaje del colombiano.

Por ejemplo, tanto en 1985 como en 1995 el PIB per cápita de Estados Unidos equivalía aproximadamente al 435 por ciento del colombiano. Esto significa que la diferencia entre el poder adquisitivo de los colombianos y los ciudadanos de Estados Unidos se mantuvo estable entre esos dos años. Colombia no tuvo ganancias en desarrollo frente a Estados Unidos en este período.

Uno podría pensar que este estancamiento es normal, pues en apenas diez años un país en desarrollo no puede reducir apreciablemente la distancia que lo se separa de la nación más poderosa del mundo.

Pero no hay nada de normal en este estancamiento. En el gráfico también se puede ver cómo otros países lograron incrementar sustancialmente su PIB per cápita frente a Colombia. Por ejemplo, el ingreso per cápita de Tailandia en 1985 equivalía apenas al 70 por ciento del colombiano, pero para 1995 ya era el 122 por ciento. El ingreso de Corea del Sur en 1985 era aproximadamente igual al colombiano, pero en 1985 equivalía al 187 por ciento. En el caso de Malasia el porcentaje era 109 por ciento en 1985, pero para 1995 ya era el 161 por ciento. Para Chile la proporción pasa de 113 a 148 por ciento en estos diez años.

Es decir que, si bien Colombia ha tenido un crecimiento bastante aceptable dentro de América Latina, los países asiáticos le han tomado un amplia ventaja en los últimos diez años, para no hablar de períodos más largos.

Exportar para crecer Cómo incrementar el PIB per cápita? Numerosos estudios han llegado a la conclusión de que para crecer hay que exportar. El aumento de las exportaciones permite que los países se especialicen en lo que saben hacer bien y se comprometan con grandes escalas de producción que, a su vez, incrementan la eficiencia y reducen los costos. Se trata de un auténtico círculo virtuoso.

Además, los países que son capaces de competir en los mercados internacionales son también atractivos para las inversiones extranjeras. Se convierten para las multinacionales en sitios en los que hay que estar. Este movimiento atrae más capital y tecnología. Otro círculo virtuoso.

Cuáles van a ser los ganadores del 2021? Un estudio reciente de la Unión de Bancos Suizos (UBS) analizó la competitividad internacional de 40 países, entre ellos Colombia, con el fin de establecer cuáles son los que tienen la mayor probabilidad de ser líderes en la próxima década.

Los investigadores de UBS estudiaron un amplio número de variables relacionadas con la competitividad internacional. Con base en este análisis produjeron un índice de competitividad futura, que ordena a los países de acuerdo con su potencial para competir en los mercados internacionales.

El ejercicio no está orientado a predecir niveles absolutos de ingreso en una fecha futura, sino a identificar a las naciones que tienen las mayores probabilidades de ser competitivas en sus mercados particulares. Estos son los mejores candidatos para lograr un crecimiento rápido, independientemente del nivel del cual parten.

Colombia quedó en el lugar número 30 en una muestra de 40 países. La lista es encabezada por Singapur y entre los diez primeros lugares hay siete naciones asiáticas. Los únicos europeos en los primeros diez lugares son Irlanda (7), Suiza (8) y los países Bajos (10).

Inversión, la clave Donde está la diferencia que hace a unos países más competitivos que otros? El diagnóstico de UBS es simple y cuenta hoy con aceptación universal: el crecimiento está determinado por la inversión.

No existe un solo caso de un país que haya obtenido tasas de crecimiento altas y sostenidas en períodos largos sin haber mantenido también altas tasas de inversión. La importancia de la inversión se mantiene sin importar la región del mundo, el régimen político o el período de tiempo que se examine.

Mauricio Cárdenas, de Fedesarrollo, ha señalado que si la inversión en equipo aumenta en tres puntos porcentuales como proporción del PIB, se puede esperar en promedio un punto porcentual adicional de crecimiento por año en el producto per cápita. Según estos resultados, se acortaría de 35 a 23 el número de años que se requieren para duplicar el ingreso per cápita de un país.

Y qué se necesita para tener altas tasas de inversión? El estudio de UBS encuentra que sin alto ahorro no puede haber alta inversión.

Durante la segunda mitad de la década de los años 80 y comienzos de la de los 90, muchos países pensaron que podían tener altas tasas de inversión sin necesidad respaldarlas con ahorro propio. La fórmula estaba en acudir a los mercados internacionales de crédito. Sin embargo, los límites de este modelo quedaron en evidencia en la crisis mexicana de diciembre de 1994.

A pesar de la facilidad que existe hoy para que un país se endeude en el mercado internacional, esta fuente de recursos es de lejos insuficiente.

La obtención de recursos en los mercados internacionales de capital se refleja en un aumento del déficit de la cuenta corriente. Pocos países podrían mantener en el largo plazo déficts de cuenta corriente por encima de cuatro o cinco por ciento del PIB. Sin embargo, la experiencia de las naciones de rápido crecimiento de Asia demuestra que se necesitan tasas de inversión superiores al 30 por ciento del PIB, sostenidas durante largos períodos de tiempo, para estar entre los países de mejor desempeño.

La conclusión es clara: la inversión debe ser financiada fundamentalmente con recursos domésticos y debe mantenerse por lo menos en el 30 por ciento del PIB para obtener la excelencia.

Pocos países fuera de Asia han logrado mantener estas tasas de inversión.

De acuerdo con cifras del Banco Mundial, la inversión bruta como porcentaje del PIB en Colombia subió apenas de 20 por ciento en 1970 a 22 por ciento en 1993. En Chile aumentó de 19 a 22 por ciento en el mismo período. Sin embargo, en Singapur aumentó de 39 a 44 por ciento, en Corea del Sur de 24 a 34 por ciento, en Tailandia de 26 a 40 por ciento, en Malasia de 22 a 33 por ciento y en Indonesia de 16 a 28 por ciento.

Empresas, a ahorrar La clave del ahorro en la mayoría de los países está en el incremento del ahorro de las empresas.

El ahorro puede dividirse en tres grandes grupos en cualquier país: el que hace el gobierno, el de las empresas y el de las familias.

En la mayoría de los casos las perspectivas del ahorro público no son muy positivas, pues como regla general los gobiernos tienen déficits y no contribuyen al ahorro de la sociedad.

Pero incluso si se lograra una fuerte disciplina fiscal, ésta no sería una fuente de ahorro del tamaño necesario para inducir el crecimiento.

Por ejemplo, si Estados Unidos eliminara su déficit fiscal, la tasa de ahorro de este país sólo se elevaría de 15 a 17 por ciento. Todavía quedaría un amplio camino por recorrer para llegar a las tasas superiores a 30 por ciento que tienen los países asiáticos.

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