HISTORIA COSTEÑA Y PÓSTUMO DE LEMAITRE

HISTORIA COSTEÑA Y PÓSTUMO DE LEMAITRE

Adolfo Meisel Roca (Editor) Historia económica y social del Caribe colombiano Uninorte y ECOE. Bogotá, 1994

16 de abril 1995 , 12:00 a.m.

El historiador y economista Adolfo Meisel Roca fue algo más que el editor de este libro porque se convirtió en su supremo guía y director, que dividió con acierto las épocas, trazó normas para la presentación de su bibliografía y mantuvo vivo el entusiasmo de sus colaboradores durante el período de su gestación. El primer capítulo, por motivos cronológicos, correspondió al autor de esta columna y cubre los años que van de 1498 a 1540. Por razones obvias no lo comentaremos, sino que nos limitaremos a decir que él estudia las civilizaciones indígenas del norte de nuestro país, sus formas de vida y su probable población, el descubrimiento y la conquista de la Costa Atlántica y la llegada de los primeros esclavos negros.

El segundo estudio, que cubre un período nada fácil (1540-1700), le fue encomendado a la muy conocida historiadora española María del Carmen Borrego Plá, que cumplió honorablemente su tarea, resumiendo algunas de las investigaciones adelantadas hasta el momento y haciendo algunas indagaciones en archivos, que hubieran podido ser mejores por vivir ella en España. Allí se habla de los astilleros de Cartagena en el siglo XVII y de otros aspectos económicos y sociales, pero echamos de menos un análisis más extenso y completo de la esclavitud, tema que la autora domina. Tal vez ello se debió a las limitaciones de espacio.

El período de 1700 a 1800 le correspondió al joven escritor cartagenero Alfonso Múnera, que enfocó su trabajo hacia el comercio y el contrabando, sin descuidar otros aspectos económicos y sociales. Múnera se nos revela como un historiador agudo, lúcido y seguro de sí mismo. Se sorprende ante el número de esclavos en las haciendas ganaderas y eso lo lleva a sospechar que existió una gran exportación de cuero y sebo a las islas del Caribe, que no ha sido todavía estudiada. Acusa de promotores del contrabando al gobernador de Cartagena, José de Zúñiga y Lazerda, y al propio virrey Villalonga. El de Múnera es uno de los mejores aportes a este libro.

El cuarto trabajo (1800-1850) fue encomendado a la historiadora barranquillera Adelaida Sourdís Nájera, que es una verdadera experta en el período de la Independencia y que se entiende, como es natural, en esta etapa que conoce tan a fondo sin descuidar por ello los primeros años de la vida republicana.

El suyo es un extenso y meritorio estudio, enfocado fundamentalmente hacia lo político y militar que analiza con profundidad.

Eduardo Posada Carbó es uno de los historiadores más serios y brillantes, no sólo de la Costa sino de todo el país. Le cupo en suerte examinar el siglo que va de 1850 a 1950 en el cual se mueve como pez en el agua. Poco puede observársele a este excelente ensayo, excepto, tal vez, que le hizo falta prestar una mayor atención a las exportaciones de Cartagena a finales del siglo pasado, como lo han hecho recientemente varios colaboradores de la revista antioqueña FAES y que descuida la importancia de Montería en los aspectos agrícola y ganadero y de Magangué en sus ferias del siglo XIX. Nada de ello le quita méritos a este trabajo documentado y coherente, que sobresale por su hondo conocimiento del sindicalismo en la Costa en la primera mitad del siglo XX. Su punto de vista sobre la zona bananera es original y respetable. Su bibliografía es, quizá, la más nutrida de todas.

El propio editor Adolfo Meisel echa su cuarto a espadas al encargarse personalmente del período que va de 1950 a 1994, en el cual la Costa Atlántica sufre un rezago económico en relación con el interior del país. Es un estudio con amplio apoyo en cifras, cuadros y gráficos en donde el autor demuestra que el Caribe colombiano ha sido descuidado en su desarrollo por el Estado en los últimos años. Barranquilla perdió su condición de tercera ciudad del país, lo que ya, de por sí es sintomático. Hace, además, un descarnado análisis del panorama de la educación en esa región del país que es francamente desalentador.

El capítulo final, que se dedica a San Andrés y Providencia en todas las épocas, está redactado por Isabel Clemente, una historiadora concienzuda y original, que divide en tres épocas la vida del archipiélago: la era del algodón, desde sus orígenes hasta 1853; la del coco, desde 1853 hasta 1953, y la del puerto libre desde 1953 hasta hoy. Anota Isabel Clemente que ya en 1637 la mitad de la población de Providencia (entonces en manos inglesas) era de negros esclavos. Se cultivó papa allí, como dice la autora? No lo creemos. El gobernador encargado de la provincia de Cartagena, que lo era Rafael Núñez, trató de impedir inútilmente en 1854 que los extranjeros se llevaran el guano del archipiélago (que dependía administrativamente de Cartagena) hacia Estados Unidos. El difícil aspecto de la religión en San Andrés y Providencia está tratado con tacto y conocimiento del tema. Esta es una obra meritoria que viene a llenar un indudable vacío y que será punto de referencia indispensable para los que traten de estos temas en el futuro.

Eduardo Lemaitre Historias detrás de la historia de Colombia Planeta Editorial. Bogotá, 1994 Si hubiera vivido dos meses más, Eduardo Lemaitre habría podido hojear este libro póstumo suyo, que recoge sus mejores artículos de prensa publicados en su gran mayoría en EL TIEMPO durante más de diez años. Aquí campean nuevamente las cualidades que caracterizan a Lemaitre como escritor: espíritu curioso y penetrante, de vasta cultura y de muy buena memoria, revestido por la gracia de un temperamento alegre y socarrón, e impregnado de auténtica poesía. Casi todas son crónicas deliciosas que muestran el lado amable, pero nunca frívolo, de la historia y de la vida y que lo presentan con justicia e imparcialidad muy raras veces olvidadas. El relato es breve y conciso y nos da a conocer episodios interesantes y amenos que han sido poco divulgados, pero que son rigurosamente ciertos. Su lectura es fácil y agradable y no exige mayor esfuerzo intelectual por la claridad de su prosa. Hace uso de vocablos costeños como espejuelos (gafas) y mandarria (fuerza) lo que no le quita casticismo a su escritura. Son muy bellas las páginas que dedica al sastre José María Caballero, autor de un Diario de la época de la Independencia, y a la gran cocinera cartagenera María Medina, que dejó un vacío que nadie ha llenado todavía. Hay, que sepamos, solamente un error o mejor una distracción: el título exacto de la obra de G. Mollien es Viaje a la República de Colombia en 1823 y no Viaje a la Sierra Nevada de Santa Marta que es de Reclus. Al mejor cazador se le escapa la liebre! Buena noticia: El libro de David Bushnell, The making of modern Colombia está siendo traducido y será publicado por Planeta en un par de meses. Es el primer intento de recoger en un solo volumen toda la historia de Colombia desde el Descubrimiento hasta finales del siglo XX, realizado por uno de los más grandes historiadores de Estados Unidos.

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