HUELLAS DE MARÍA

HUELLAS DE MARÍA

16 de abril 1995 , 12:00 a.m.

RELECTURA Hernando Valencia Goelkel La fecha exige una conmemoración de esa figura tan singular, tan individual y tan entrañablemente nacional como es la de Isaacs. Su inquietud, su desazón, su descontento representan ejemplarmente lo que tuvo de mejor nuestro aventurero y desastrado siglo XIX. Pero la circunstancia requiere, ante todo, una invitación para volver sobre las páginas de María. Ese breve libro constituye la mejor suma de la pasión y de la inteligencia nacional, y sobra repetir que toda nuestra literatura, o al menos toda nuestra novela, surge del libro de Isaacs. Creo que el homenaje más apropiado a su memoria sería la exhortación a su lectura, a su crítica, a su discusión.

FLOR FRESCA Germán Espinosa Con motivo del centenario del fallecimiento de Isaacs, he releído María. La gran sorpresa ha consistido en que me pareció que no había pasado un día desde aquel tan lejano de diciembre de 1950 en que la leí por primera vez. La novela sigue poseyendo la frescura de una flora recién abierta. No envejece, el tiempo no la marchita. Por qué? Creo no equivocarme si atribuyo tal virtud no sólo a la fuerza con que Isaacs sabe presentarnos, psicológicamente, a sus personajes, sino ante todo a la sobriedad de su prosa, cuyo corte moderno es impecable. Al contrario que otros románticos hispanoamericanos, él sabe siempre contenerse, poner freno al arrebato lírico, no infrecuente en ese entonces. Su frugalidad enriquece poéticamente su texto, lo hace permanecer vivo, lo torna imperecedero.

ROMANTICISMO CRIOLLO Cristo Rafael Figueroa En María se hace patente una sensibilidad exquisita, una fuerza y un calor que sólo encontraremos después en José Martí (nacido en 1853) o en Manuel Gutiérrez Nájera (nacido en 1859); incluso si hoy se sabe que las Rimas de Bécquer sólo fueron publicadas en 1871, no existe una conexión profunda entre la prosa poética de Isaacs y el mejor espíritu de la obra del autor español? En este sentido, María se forja entre el romanticismo criollo y el modernismo, cúspide del primero y semilla fecunda del segundo. Y más allá de esto, es una obra caleidoscópica, novia de América al decir de Manuel Mejía Vallejo, tributaria de la literatura sentimental, arcón de erotismo y sensualidad, cuadro de costumbres, germen de la novela de la selva, hogar de nuestras frustraciones, mito oscuro que se entreteje en nuestro inconsciente colectivo, en fin, fuente paradigmática privilegiada. Con ella, ingresamos de veras al amplio espacio de la narrativa.

(Figueroa dirige el Departamento de Letras de la Javeriana) ESTADOS DEL ALMA Rubén Sierrra Mejía Una relectura reciente de María me ha convencido de que es ésta una de las obras más perfectas de la literatura latinoamericana. Sobre todo, de que no es posible seguirla viendo como una simple novela mimética, dependiente de los modelos que Chateaubriand y Saint-Pierre le proporcionaron a Isaacs. Leerla desde esta dirección, es desconocer los valores intrínsecos de María, y atenerse a una historia por lo demás recurrente. Pero más allá de esa historia está la prosa limpia, de un bellísimo ritmo, una especie de adagio permanente, que deja que toda la novela suceda sin sobresaltos y que sea pura atmósfera, como si los episodios que en ella se narran tuviesen sólo el propósito de describir estados del alma que se comunican y no los sucesos de una vida trágica.

(Ex profesor de la Universidad Nacional de Colombia, actual director de la Gaceta de Colcultura).

CABALLERO DE LAS LAGRIMAS Jaime García Mafla Isaacs es figura colombiana romántica de excepción, en el sentido de unir sueño y acción, ideal y decisión, o, si se quiere, el corazón y la vida que alienta en torno suyo, con su sentido individual e histórico. Tanto como la de escritor, es notable su actuación pública; quiero decir, que el caballero de las lágrimas disparó de verdad y sabía de estrategia militar tanto como del mapa de las almas. En la literatura es uno de los iniciadores de la prosa poética en lengua española, pero también es parte del pensamiento moderno cuando cree que la belleza no debe ser sentida y cantada a un mismo tiempo. Pero en cuanto a lo romántico, su interés no está tanto en lo poetizable o en lo bello sino en el destino de los seres humanos, con un sentido mucho más oriental que grecolatino. También en su mirada a la vida entra lo telúrico que le viene de la raza negra.

(Poeta, profesor en la Javeriana)

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