TOQUE DE QUEDA, CURA CONTRA LA VIOLENCIA JUVENIL

TOQUE DE QUEDA, CURA CONTRA LA VIOLENCIA JUVENIL

Por decreto, alcaldes de nueve ciudades le acortaron el paso a las rumbas juveniles. Es más, otros 15 municipios están dispuestos a adoptar el toque de queda, porque la participación de menores de edad como víctimas o protagonistas de delitos, se les convirtió en un problema grande.

16 de abril 1995 , 12:00 a.m.

La restricción al tránsito de menores hasta los 16 años, se implementó desde agosto pasado en Bogotá, aunque sus resultados generan controversia. Lo cierto es que a los jóvenes de distintas ciudades del país les está llegando la hora; pero de acostarse antes de la media noche. Si no quieren hacerlo, deberán salir a divertirse en compañía del papá, la mamá o un familiar adulto. Es decir, todos en la rumba o todos en la casa.

En Chía, Fusagasugá, Tenjo, Soacha, Villavicencio, Santa Rosa de Cabal, Tunja, Manizales y Armenia, la restricción rige hasta las 5 y 6 de la mañana. En los próximos días se definirá si se adopta la prohibición en Bucaramanga, Cúcuta y las áreas metropolitanas de Pereira (incluidas La Virginia y Dosquebradas), y del Valle de Aburrá (Medellín, Bello, Envigado, La Estrella, Sabaneta, Itagí, Caldas, Girardota, Barbosa y Copacabana).

En ciudades como Girardot se incrementaron los patrullajes tendientes a retener a los jóvenes que permanecen en las calles hasta altas horas de la noche, pero no se ha impuesto el toque de queda.

Un informe de la Procuraduría General de la Nación alerta sobre el creciente empleo de menores en tráfico de drogas y hurtos, gracias a que estos junto con los adultos mayores de 65 años resultan favorecidos ante la ley.

Según las autoridades, en ese aumento de la delincuencia infantil incide la misma violencia contra ellos. Cada año mueren violentamente 2.190 niños; por lo menos 4.000 son objeto de lesiones personales y otros 1.400 de abusos sexuales.

Bogotá, a medias Los toques de queda han sido aplicados por los alcaldes y apoyados por los concejos municipales, con la idea de reducir el índice de delitos cometidos por ellos o contra ellos.

En Bogotá se ha alcanzado un promedio de cuatro muertes diarias de jóvenes. Desde cuando se expidió el Decreto 415 que prohibe su tránsito después de las 11 de la noche, los homicidios en personas de menos de 16 años disminuyeron un 1,2 por ciento. Distintos estamentos consideran que el resultado es un fracaso, pero la medida se está convirtiendo en norma.

También hay cuestionamientos porque la medida no comprende los 18 años, en consideración a los altos registros de delincuencia hasta esa edad.

Los alcaldes se amparan en el fallo del Consejo de Estado, que considera la prohibición ajustada a las disposiciones constitucionales, desvirtuando un concepto de un Tribunal de Cundinamarca.

Los decretos expedidos hasta ahora. incluyen sanciones para los establecimientos que vendan licor a menores.

En general, la disposición ha sido aprobada por los padres de familia pero rechazada por los jóvenes. Ahora hasta se dice que las minitecas ya no se llamarán así solo porque a ellas asisten muchachos que no han cumplido 18 años, sino porque las rumbas serán matinales.

Qué pasa En Villavicencio, ante una petición de la Procuraduría 30 de Familia, se estableció la prohibición hasta las seis de la mañana. La medida, que es materia de ajustes, también restringe el empleo de menores en espectáculos públicos que atenten contra la moral.

Desde esta semana, los menores de 16 años que residen en Armenia tuvieron que encerrarse en sus casas a partir de las 11 de la noche. El consumo de drogas y la presencia de menores en milicias condujeron, entre otros factores, al toque de queda. Los alcaldes de otros municipios del Quindío estudian el asunto.

En Manizales se aplica la restricción desde el 17 de marzo. La directora del Instituto de Bienestar Familiar de Caldas, Francia Mejía de Restrepo, considera que ha sido positiva, pero señaló que es absolutamente indispensable la terminación del centro de emergencia para congregar a quienes infringen la disposición.

En todas las ciudades existe preocupación, precisamente, por la falta de espacios para lograr los objetivos que implica la medida.

La magistrada del Tribunal Superior del Distrito Judicial, Sala de Familia en Manizales, María Eugenia Henao de Montes, también piensa que el gobierno municipal debe mantener esas limitaciones nocturnas.

Según el ICBF, hay una gran cantidad de niñas menores de 10 y 11 años ejerciendo la prostitución.

Además, en las clases sociales bajas se advierte un preocupante consumo de inhalantes mientras que en los estratos medio y alto la demanda de cocaína y basuco es alta. A todo se suma el alcoholismo, una adicción que hasta ahora no ha tenido controles rigurosos.

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