CONVENCIÓN A VOTO LIMPIO

CONVENCIÓN A VOTO LIMPIO

Desde 1986 no se veía un partido Liberal con tantas ganas de definir a voto limpio su dirección interna. La convención que se celebra dentro de dos meses será el escenario para una guerra entre coroneles luego de que se acabaron los grupos que por mucho tiempo dominaron el Congreso y la política liberal: lopismo, turbayismo, duranismo, galanismo...

16 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Ahora se ve venir un duelo en el que fundamentalmente se hablará del número de votos de éste o aquél senador; de si los congresistas de Bogotá tienen delegados suficientes para elegir dos miembros en la nueva dirección o si en el Gobierno, en la Contraloría o en la Procuraduría hay amigos que ayuden a determinados candidatos.

Un debate que, como ya muchos dirigentes han advertido, será desgastador y puede conducir a divisiones internas en momentos en que el Gobierno ni siquiera ha cumplido un año.

La paradoja que dentro del mismo liberalismo se ha denunciado es: y por qué un debate de esta naturaleza si el Congreso, y el liberalismo, han estado ausentes de los álgidos problemas que ha vivido el país en las últimas semanas? El Partido Conservador, que hubiera podido lucirse en la reciente coyuntura en que los ministros atacaron de frente a la familia Pastrana, se mantuvo en silencio absoluto. Y el liberalismo se limitó a una lacónica declaración de apoyo al Gobierno.

La oposición, definitivamente, la ejercen con mucha más eficacia y rapidez los medios de comunicación. Tumban funcionarios, arman polémicas, revelan documentos, juzgan actuaciones.

Otros eran los tiempos en que desde el Congreso la oposición la ejercía el conservatismo con virulencia. Basta recordar la manera como el propio Fabio Valencia Cossio tumbó al ministro José Manuel Arias Carrizosa, o la forma encendida como Hugo Escobar pedía la renuncia del presidente Barco.

Ese vacío político ha hecho que se produzcan voces de alarma sobre el desgaste que puede producir una convención liberal que se convoca para muchos fines loables pero que a la hora de la verdad puede terminar ocupándose de cuántos votos se necesitan para ser elegido en la nueva dirección.

Es decir, la mecánica electoral puede arrasar todos los demás temas en la convención y poner al liberalismo de espaldas a los grandes problemas que se desarrollan sin esperar a ver quiénes son los nuevos inquilinos de la casona de la 36 con Caracas.

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