AQUÍ MANDO YO , DIJO LLERAS

AQUÍ MANDO YO , DIJO LLERAS

En su casa de estilo francés, donde guarda recuerdos de casi medio siglo y donde vivió al lado de uno de los políticos más combativos, de un gran trabajador, y de uno de los colombianos más eminentes, más informados y más cultos, Cecilia de la Fuente de Lleras, viuda del ex presidente Carlos Lleras, dice que no se siente sola, porque la acompañan una serie de retratos de familia que le recuerdan constantemente importantes momentos de su vida. Dueña de una memoria envidiable y de un gran sentido del humor, matiza sus relatos con divertidas anécdotas. Conversar con ella es, por lo tanto, especialmente ameno e interesante.

16 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Yo voy pensando en el 19 de abril; le pregunto cómo lo recuerda: Recuerdo esa fecha como si fuera ayer. Los ministros que habían estado en Palacio toda la tarde se fueron como a las 12 de la noche. Carlos se sentía muy cansado y me dijo que se iba a recostar. Yo me quedé con algunos militares oyendo noticias. Hacia las 4 de la mañana llamaron a Palacio para decir que el general Rojas iba hacia la Registraduría y que podía pasar algo. Le avisé a Carlos y él llamó inmediatamente al general. Cuando él pasó al teléfono, Carlos le dijo: General, quiero asegurarle que si Ud. gana las elecciones yo le entrego el poder. Puede estar seguro. Lo que sí le ruego es que no me vaya a hacer bochinche, porque yo tengo que guardar el orden público... El general atendió lo que le dijo Carlos. Pero un día después, el martes, empezaron a llegar a Bogotá camionados de gente. El Presidente citó a un concejo de ministros y todo estaba preparado para tomar las medidas que fueran necesarias. El les dijo a los ministros: dentro de un cuarto de hora habló por televisión. Alguno le insinuó que sería mejor esperar. Pero él dijo; aquí mando yo .

Todo el mundo recuerda esa histórica alocución cuando el Presidente, después de anunciar que se decretaban el Estado de Sitio y el toque de queda, les dijo a sus compatriotas mientras golpeaba con el índice el cuadrante de su reloj: Tienen una hora para refugiarse en sus hogares .

A la media hora no había un alma en las calles , recuerda. Pero en Palacio había un montón de gente. Tenía que pensar en darles comida como a cien personas. Pero poco a poco fueron saliendo con salvoconducto. Después Carlos fue a hablar con el general. Como necesitaban reunirse en un sitio neutral y seguro, le pidieron al Nuncio que los recibiera en la Nunciatura; quedaba cerca de la casa del general. Tomaron muchas medidas de seguridad para que no sucediera nada. Porque, qué tal que algo hubiera pasado? Carlos dijo que la reunión había sido cordial; que cada cual aportó algo de buena voluntad; que había salido satisfecho. Lástima que no alcanzó a escribir esa historia, ni la historia de su gobierno, en Crónicas de mi propia vida. El hubiera querido escribirlas. Pronto saldrá el tomo No. 12 de sus memorias; lo último que él escribió .

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