UNA ANÉCDOTA DE LA ARQUITECTURA

UNA ANÉCDOTA DE LA ARQUITECTURA

Afortunadamente es un movimiento nacional: rescatar el arquitecto y la arquitectura.

15 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Colombia tiene 26 seccionales de la Sociedad Colombiana de Arquitectos (SCA) y en todas se quieren adelantar transformaciones en busca de las raíces que se perdieron.

Somos un movimiento mucho más grande que Camacol y sin embargo, en los últimos tiempos nos quedamos sin voz , es la explicación de Patricia Torres Arzayus, nueva Presidente Nacional de la SAC, quien dice eso como enviando un llamado de auxilio para que todos se unan a la causa.

Para algunos arquitectos, lo primero es volver a la historia de la arquitectura, para no repetir capítulos; y para tener un panorama claro de lo que se desea en el próximo siglo.

Por eso, vale la pena traer a colación la siguiente historia: Hacia 1928, los concursos y congresos europeos unieron a los maestros más importantes en torno a lo que sería la nueva arquitectura .

Se formaron los grupos de trabajo , que adoptaron la sigla de CIAM y que, una noche en el castillo de la Sarraz, de madame de Mandrot, inauguraron el certamen con un programa que había fijado Le Corbusier. Los puntos a tratar eran los siguientes: 1. La técnica moderna y sus consecuencias; 2. La estandarización; 3. La economía; 4. La urbanística; 5. La educación; 6. La realización.

En el primer punto se trataban de asimiliar los adelantos y de ver cómo, por medio de ellos, se podría adecuadamente urbanizar sin destruir.

Para eso se necesitaba que todos se acogieran a las normas y no se abusara de lo que se deseaba hacer (segundo ítem). Junto a eso debía existir una economía y unos criterios básicos de construcción.

Con esos puntos definidos se pasaba a lo que se llamó la urbanística que no era, ni más ni menos, que parámetros ideales de construcción.

El quinto tema, la educación, promulgaba por que lo que allí se fijara fuera conocido por todos y no existieran excepciones.

Finalmente, la realización era un parámetro de lo que se deseaba en arquitectura y lo que quería el Estado.

A partir de eso, realizaron varios congresos que fueron muy fructíferos, a tal punto que nació un publicación llamada El corazón de la ciudad.

De ese primer encuentro llama la atención una de las conclusiones que redactó Le Corbusier: El destino de la arquitectura es expresar el espíritu de una época. El hecho de construir es una actividad elemental del hombre, unida íntimamente a la evolución de la vida. Afirman hoy la necesidad de un nuevo concepto de la arquitectura que satisfaga a las exigencias materiales, sentimentales y espirituales de la vida actual. Se han reunido (el grupo de arquitectos) para buscar la armonización de los elementos presentes en el mundo moderno y colocar la arquitectura en su ámbito real, que es el económico, sociológico y en conjunto está al servicio de la persona humana... Las tres funciones fundamentales que la urbanística debe cumplir son: 1. habitar, 2. trabajar, 3. divertirse; sus objetivos: a) El destino del suelo, b) la organización de los transportes y c) La legislación.

De esas reuniones y de lo que se concluyó allí salieron obras arquitectónicas de gran renombre mundial.

En Colombia hay huellas de Le Corbusier que para algunos arquitectos se pueden tomar como rastros o bocetos de la historia para saber a dónde se desea llegar en el rescate del arquitecto y la arquitectura.

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