UN CAPRICHO DE KUNDERA

UN CAPRICHO DE KUNDERA

La lentitud Milan Kundera Tusquets Editores $ 13.800 168 págs.

16 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Apareció, sin muchas pretensiones, La lentitud, la más reciente obra de Milan Kundera. Sin muchas pretensiones porque tal y como él mismo autor lo expresa en el texto de esta breve novela, se trata de ...una gran tontería, por puro gusto .

Y puede ser eso, por qué no? Pero más que una gran tontería, también puede ser un gran capricho motivado por una serie de percepciones (las de un paseo), que llevaron al autor a hacer de ellas un relato.

Kundera cuenta acerca de un viaje que hizo en compañía de su esposa Vera a un viejo castillo en la provincia francesa, de esos que hoy están convertidos en apacibles y románticos hoteles.

Allí, en ese castillo-hotel de largos jardines, de un foso convertido en piscina moderna y de amplios salones pertenecientes a épocas más glamorosas, Kundera y su mujer coinciden con un congreso de entomólogos (aquellos que estudian los insectos).

Con su muy sensible poder observador el escritor checo narra algunos sucesos que le ocurren a estos personajes en torno a ese aburrido, elevado y pretencioso congreso, así como involucra con otro gran poder, el de la remembranza apartes de la sensual novela Point de Lendemain escrita en el siglo XVIII y adjudicada a la pluma de Vivant Denon.

Dos tiempos que se ajustan perfectamente a un sólo ambiente, que para Kundera es seducción, evocación, presunción, noche, brutalidad o pasión.

Entonces, asistentes al congreso con nombres tan variados como Vincent, Pontevin, Machu y Goujard se entrelazan con los enigmáticos y anónimos personajes de la antigua novela, como una tal Madame T, un tal Marqués, un tal conde, una tal condesa; todos movidos por el deseo y la pasión.

Pero toda esta gran percepción de ambientes tiene en sí un sólo fondo, que es el de explicar el porqué la mayoría de sensaciones y sentimientos tiene un mejor ritmo, propuesto por este tipo de espacios, que es el de La Lentitud.

De tal manera que Kundera, cada vez que puede, retoma el punto neurálgico: Nuestra época está obsesionada por el deseo de olvidar y para realizar ese deseo, se entrega al demonio de la velocidad; acelera el paso porque quiere que comprendamos que ya no desea que la recordemos; que está harta de sí misma; asqueada de sí misma; que quiere apagar la temblorosa llamativa de la memoria .

Mauricio Silva

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