AVANCE Y RETROCESO DE LA MEDICINA

AVANCE Y RETROCESO DE LA MEDICINA

Todo los días esperamos nuevos milagros médicos , pero aparecen nuevas enfermedades mientras las antiguas se vuelven más resistentes y la gente continúa muriendo. La investigación médica está explorando tanto formas antiguas como nuevas de luchar contra los males, pues la función principal de la medicina es ayudarle a curarse a sí mismo.

16 de abril 1995 , 12:00 a. m.

El cuerpo lucha contra la infección en muchas formas. Según Joelle E. Gabay, del Colegio Médico de la Universidad Cornell en Nueva York, se han descubierto proteínas antimicrobianas en muchos fluidos corporales y en las superficies de los tejidos que tienen mayores probabilidades de encontrar microorganismos patógenos. La investigación de estas proteínas puede producir medicinas a las cuales no podrían adaptarse con facilidad los organismos infecciosos. Sabemos ahora que durante una infección el hígado almacena el hierro que necesitan los hongos, las bacterias y los parásitos. Debe ejercerse gran cautela al interpretar un bajo nivel de hierro en la sangre, porque no necesariamente significa anemia y al reemplazarlo pudiera afectarse negativamente la lucha del cuerpo en contra de la infección.

Los beneficios de una fiebre baja o moderada también se han estudiado. Aunque un paciente con fiebre puede sentirse mejor cuando se le da una aspirina, muchos científicos y doctores están ahora convencidos de que la fiebre es una de las formas que tienen los cuerpos de los mamíferos para luchar contra la infección, haciendo más lento el crecimiento de los microbios y estimulando las actividades de limpieza de las células blancas de la sangre.

Randolph M. Nesse, de la Universidad de Michigan y George Williams, de la Universidad Estatal de Nueva York en Stony Brook, son dos científicos que creen que algunas de las defensas del cuerpo que ahora parecen descontroladas pudieran haber tenido funciones importantes. Uno de los principales ejemplos es el anticuerpo inmunoglobulina E, o IgE, salvación de la gente alérgica.

Luego de la exposición a una sustancia extraña (antígeno), el cuerpo manufactura moléculas de IgE que atacan a las células de varios tejidos corpóreos (como la mucosa nasal). Cuando se les vuelve a exponer al antígeno, estas células liberan químicos como la histamina, que produce inflamación y comezón durante la reacción alérgica.

Se cree ahora que el mecanismo de la IgE es una parte importante de la defensa del cuerpo en contra de los parásitos internos e incluso de otros como las pulgas.

La bióloga Margie Profet, en la Universidad de California-Berkeley, piensa que la IgE también pudiera haber evolucionado para protegernos en contra del envenenamiento de plantas que han pasado milenios desarrollando toxinas para evitar que nosotros, los animales, las comamos. El sistema de la IgE sirve no sólo como un sistema de respaldo de defensa, sino también como dispositivo de advertencia: no comas más de esa planta .

Ahora se sabe que los animales enfermos parecen comer medicinas naturales , un hábito que Eloy Rodríguez, de la Universidad de California en Irvine y Richard Wrangham, de la Universidad de Harvard, conocen como zoofarmaconocimiento. Por ejemplo, los chimpancés enfermos comen hojas enrolladas de la hierba Aspilia. Rodríguez analizó las hojas y encontró que contienen un aceite llamado tiarurbina-A, efectivo en contra de los hongos, bacterias y lombrices parasíticas. Este químico se está investigando para su posible uso en contra de virus y tumores humanos.

Otros científicos han estado estudiando enfermedades de los humanos modernos a la luz de lo que sabemos sobre los habitantes paleolítico. Cuando nuestros antecesores de la edad de piedra tenían oportunidad de comer una abundante comida, podían darse gusto y almacenar mucha grasa. Así tenían más probabilidades de sobrevivir al frío de la edad glacial y tener suficiente energía para la fuerte tarea de la caza con lanza. Según Jennifer Weil, de la Universidad Emory en Atlanta, los pueblos paleolíticos también necesitaban la capacidad fisiológica de retener la sal y el agua con rapidez, aumentando el volumen de la sangre después de una fuerte hemorragia infligida por un tigre dientes de sable o por un mamut. Ahora que vivimos más, nuestro estilo de vida moderno, con demasiada alimentación y demasiada sal, además de muy poco ejercicio, produce resultados negativos por nuestros genes paleolíticos . La obesidad y nuestra capacidad de retener la sal contribuyen a la epidemia actual de enfermedades cardíacas.

Los humanos contribuimos al efecto de invernadero y al calentamiento global.

Un verano incluso ligeramente más caliente puede causar varios problemas médicos y muchas muertes. Según Jonathan Patz, microbiólogo del Hospital Johns Hopkins, las enfermedades tropicales (que ahora matan a más de dos millones de personas al año), aumentarán cuando los parásitos, los hongos y las bacterias avancen hacia los países del norte junto con los caracoles, los mosquitos y las moscas que los portan.

Los Angeles Times Syndicate

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