Miedo, mal consejero financiero

Miedo, mal consejero financiero

Hace solo un año, los inversionistas hacían alarde de sus ganancias mientras la bolsa de valores ascendía a niveles históricos. Ahora, casi todos en Wall Street y el ciudadano común parecen estremecerse ante el escalofriante revés de suerte que ha llevado a los accionistas a perder 8.300 billones de dólares en los últimos 366 días.

11 de octubre 2008 , 12:00 a.m.

“Hemos dejado de lidiar con problemas de la economía”, destacó James Paulsen, jefe de estrategia de inversiones de la firma Wells Capital Management. “Ahora nos enfrentamos al temor. Y eso no lo curan remedios económicos”, agregó.

De hecho, el presidente George W. Bush, en un discurso ayer, acusó a la incertidumbre y el miedo de gran parte del colapso financiero mundial, e insistió en que las autoridades estadounidenses tienen las herramientas necesarias para enfrentar la crisis.

Sin embargo, eso no ha impedido al Gobierno de Estados Unidos tratar de hallar un remedio. En una serie de medidas que buscan evitar otra crisis como la Gran Depresión hace casi 80 años, el Gobierno ya se ha comprometido a gastar más de 1.000 billones de dólares para rescatar a bancos y otras instituciones de préstamo afectados por la crisis.

IMÁGENES NEGATIVAS Pero nada parece dar resultado, lo cual está atemorizando a la gente aún más, especialmente después de que los líderes estadounidenses se pasaron casi dos semanas proyectando un sombrío panorama económico a fin de persuadir al Congreso a que apruebe un paquete de rescate bancario de 700.000 millones de dólares.

“Creo que en este momento se presentan muchas imágenes negativas que la gente retiene en la memoria, imágenes de la depresión, cuando se veía a gente vendiendo manzanas”, señaló George Loewenstein, un economista especializado en comportamiento humano de la Universidad Carnegie Mellon.

“Las imágenes de pérdida son prominentes en la mente de las personas, y nadie aún ha presentado una imagen de ganancia”, añadió.

Algunos inversionistas, como el ingeniero de sistemas Sandeep Bhanote, se esfuerzan por no atemorizarse. “El miedo es el sentimiento más peligroso.

Realmente puede dañar al mercado bursátil cuando tal vez no se justifique tanto temor”, indicó Bhanote.

Cuando comiencen a llegar los estados de cuenta trimestrales de las pensiones de jubilación 401(k) por correo, será un recordatorio gris de la carnicería financiera. Pero la situación ha empeorado aún más desde que concluyó el trimestre en septiembre, con el diario descenso del índice Dow Jones en lo que va del mes.

Solo en esta semana, el Dow Jones se precipitó un 17 por ciento. El índice ha caído un 39 por ciento desde que se disparó a 14.164,53 puntos el 9 de octubre del año pasado.

La caída se traduce en un pérdida teórica de 8.300 billones de dólares con base a las cifras medidas por el Índice Compuesto Wilshire 5000 de Dow Jones, que observa las acciones de unas 5.000 empresas estadounidenses y representa a casi todas las acciones del país.

Existen algunas razones lógicas para que las acciones no tengan el mismo valor que hace un año. La economía estadounidense, al parecer, comienza una recesión desde el 2001. Para empeorar las cosas, esta contracción se agrava cuando los precios de las casas sufren su peor caída desde la Gran Depresión y los bancos enfrentan su peor crisis desde la debacle de la década del 80 y principios de los 90, que barrió con miles de bancos de ahorro y préstamo aseguradas por el Gobierno.

“No solo se trata de psicología”, aclara Meir Statman, un catedrático de finanzas de la Universidad de Santa Clara, refiriéndose a la ola de ventas de la bolsa bursátil. “Están sucediendo cosas en el mundo que realmente atemorizan. Tenemos todo el derecho a sentir miedo”, acotó.

¿OPTIMISMO? Algunos piensan que las cosas pueden empeorar aún más, pero hay otros que consideran que el panorama mejorará.

Empresas financieras mutuales como The Vanguard Group, Fidelity Investments y T. Rowe Price informaron un marcado incremento de llamadas telefónicas esta semana mientras que muchos inversionistas individuales se apartaron del mercado y otros pidieron palabras de aliento.

Paulsen considera que el mismo Gobierno ha provocado más alarmas al cambiar de receta varias veces en las últimas semanas.

Cuando los inversionistas comienzan a actuar movidos solo por la emoción, existe un gran riesgo de que saboteen sus objetivos financieros, destacó Stuart Ritter, planificador financiero certificado de la firma T. Rowe Price.

“El lado opuesto de la exuberancia irracional es el pesimismo irracional, y ninguno de los dos es bueno para sus objetivos financieros”, destacó Ritter. AP.

Las bolsas mundiales parecen no tener fondo.

Los mercados bursátiles se desplomaron ayer, primero en Asia y después en Europa y América Latina, arrastradas por el desplome de Wall Street en la apertura que bajó cerca de un 8 por ciento, poco antes de una reunión clave de los ministros de Finanzas del G7.

Sin embargo, Nueva York se recuperó y terminó la jornada con un descenso de 1,49 por ciento. Entre tanto, las bolsas europeas comenzaron perdiendo más del 10 por ciento tras la apertura a la baja de Wall Street, pero luego disminuyeron sus pérdidas. La Bolsa de Francfort, la principal de la zona euro, perdió 7,01 por ciento. Por su parte, la Bolsa de Londres terminó con una baja del 8,85 por ciento, París disminuyó 7,73, y Madrid se desplomó en 9,14 por ciento.

Por su parte, la Bolsa de Valores de Sao Paulo suspendió sus operaciones por 30 minutos hacia la una y media de la tarde cuando el Ibovespa cayó más de 10 por ciento. Finalmente terminó la jornada con -3,97, mientras que la Bolsa Mexicana de Valores, la segunda de la región, lo hizo con 1,99.

Por Asia las cosas no fueron diferentes. Tokio cerró con pérdidas del 9,62 por ciento y Hong Kong cayó 7,2.

“Es el pánico total, no hay otra palabra”, comentaba en Nueva York Gregori Volokhine, analista de la firma Meeschaert. “Esto es más que pánico”, decía por su parte, en Tokio, Oh Hyun-Seok, de Samsung Securities.

La crisis se cobró su primera gran víctima en Japón, el grupo de seguros Yamato Life Insurance, declaró la bancarrota.

La Bolsa de Bombay, que no había sonado por estos días, perdió 7,07 por ciento al cierre.

9,62 por ciento bajó la el índide Nikkey 225 de Japón, siendo la bolsa que registró un mayor descenso en la dramática jornada de ayer en la que todas las bolsas perdieron

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