Loros en peligro se multiplican

Loros en peligro se multiplican

Siempre que se habla del loro orejiamarillo es inevitable referirse a esta especie con palabras como ‘en peligro’ o ‘extinción’.

11 de octubre 2008 , 12:00 a.m.

Y no es un estigma gratuito. Esta ave ha estado inscrita durante años en la lista de los animales más amenazados del mundo, de acuerdo con los reportes de la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN) e incluso del Instituto Von Humboldt.

Pero la historia está cambiando para este emblemático pájaro, endémico de Ecuador y Colombia, reconocido porque tiene plumas amarillas en la frente, el pecho y en una parte del rostro.

La Fundación ProAves acaba de lograr una reproducción récord de esta especie en Roncesvalles (Tolima), que le da un impulso clave a su sostenibilidad.

El loro siempre ha dado a los humanos un buen ejemplo de solidaridad y fidelidad por su comportamiento grupal y por mantener una pareja estable toda su vida. Tal vez un par de sentimientos parecidos fue lo que llevó a un equipo de profesionales de la Fundación ProAves a cuidar y monitorear con paciencia 81 nidos que los pájaros abrieron en un número similar de palmas.

Ese trabajo permitió que, entre marzo y junio de este año, nacieran 203 polluelos, la cifra más alta en la vida reciente de esta especie.

Y es que precisamente la tala de este árbol, cuyas hojas son usadas en Semana Santa para fabricar los ramos, y sus troncos para sacar madera, han sido las principales causas de su disminución, porque allí se alimenta y aprovecha su altura para protegerse de los depredadores.

Si hay menos palmas, son menos las condiciones favorables para su desarrollo.

Esos 203 polluelos representan un aumento del 35 por ciento en el número de ejemplares nuevos logrados en Colombia. A estas alturas del año ya son juveniles y vuelan por la zona de amortiguación del pueblo. La idea es que con el tiempo puedan recolonizar muchas de las áreas que históricamente han sido suyas .

El biólogo y director de investigación de la Fundación ProAves, Andres Páez, explicó que además de vigilar los nidos para evitar posibles saqueos, la reproducción natural ha sido impulsada con inspecciones diarias y preservando la temperatura de esas pequeñas ‘salacunas’.

Por ejemplo, en muchas de ellas se introduce aserrín como sustrato para contrarrestar las bajas temperaturas del entorno, un bosque alto-andino en el que durante la noche el termómetro puede marcar fácilmente los 5 grados centígrados.

“Este año hemos hecho filmaciones con pequeñas cámaras de visión nocturna para conocer comportamientos desconocidos entre los padres y los polluelos, Esto nos ha permitido identificar con mayor exactitud los periodos de alimentación, comportamientos internos en el nido y confirmar la presencia de ectoparásitos, como pulgas o piojos, que pueden afectar su crecimiento.

Ahora sabemos que los tendremos que controlar”, dijo Páez.

El experto explicó que esa reproducción exitosa tiene un motivo: la educación ambiental que se ha hecho entre las comunidades para que entiendan el valor del ave y hagan equipo para preservarla.

Esta labor se ha reforzado porque la mayoría de los predios donde crecen las palmas y los loros son privadas y no están declaradas zonas de reserva. “La gente de Roncesvalles ya tiene un sentido de pertenencia, no solo por el loro sino por la palma, que dejó de ser usada para las celebraciones religiosas”, agregó Páez

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