INAUGURADO DIÁLOGO DE PAZ EN IRLANDA DEL NORTE

INAUGURADO DIÁLOGO DE PAZ EN IRLANDA DEL NORTE

En medio de fuertes polémicas por la ausencia del Sinn Fein y el rechazo de los unionistas a que el ex senador estadounidense George Mitchell presida los diálogos de paz, se inicio ayer en Belfast las conversaciones que definirán el futuro de Irlanda del Norte (Ulster).

11 de junio 1996 , 12:00 a. m.

Por primera vez, nueve partidos católicos, protestantes e interconfesionales pasaron cuatro horas alrededor de una misma mesa, en la sesión inaugural de las conversaciones, que se desarrolló a puerta cerrada.

Aunque ya se esperaba la ausencia del brazo político del Ejército Republicano Irlandés (Ira) desde antes del comienzo de las negociaciones, analistas lamentaron el inicio de un proceso de pacificación sin uno de sus interlocutores decisivos.

La delegación del Sinn Fein, presidida por su líder, Gerry Adams, pudo acceder al recinto del castillo de Stormont, sede de las conversaciones, pero le fue negada la entrada a la sala donde iba a mantenerse el diálogo.

Venimos aquí como constructores de paz , declaró Adams a su llegada, y añadió que no estaban allí para protestar, sino para reafirmar nuestro derecho a formar parte del diálogo que es necesario para alcanzar la paz .

La presencia del Sinn Fein en las negociaciones está condicionada a la declaratoria de un nuevo alto el fuego por parte del grupo terrorista. Es decir que esta ausencia puede ser provisional, ya que bastaría con que a lo largo del año que, como mínimo, podrían durar dichas conversaciones, el movimiento armado anuncie una tregua.

Además de la no presencia del brazo político del Ira, la sesión estuvo amenazada de boicot hasta el último momento por los partidos unionistas, furiosos por el papel del ex senador norteamericano George Mitchell como presidente de las conversaciones.

Mitchell, acusado de parcial y demasiado condescendiente con los católicos, fue obligado a permanecer fuera de la sala de negociaciones, recluido en un despacho, mientras discutían enérgicamente sobre la agenda, normas y procedimientos para las conversaciones, dejando de lado la iniciativa británico-irlandesa para tratar de encontrar un consenso político sobre el futuro del Ulster.

Superados los percances, la sesión fue abierta por el primer ministro británico, John Major, que realizó un llamamiento a todas las partes para aprovechar esta oportunidad: el pueblo de Irlanda del Norte no perdonará si no se alcanza un acuerdo , dijo.

Hay muchas esperanzas puestas en la creencia de que estas negociaciones de paz ofrecen la mejor oportunidad, en muchas décadas, para un acuerdo pacífico. No podemos permitirnos fracasar , añadió.

En la primera reunión, los nueve partidos participantes no entraron en discusiones concretas, sino que trataron sobre la formación de un subcomité para discutir el papel que deberá desempeñar la persona que presida las reuniones.

Algunos unionistas proponen como fórmula de compromiso que la presidencia sea rotativa entre ellos mismos y el nacionalista Partido Social Demócrata y Laborista, hasta que se designe un presidente permanente.

El próximo punto a tratar es el tema del desarme de las organizaciones paramilitares, cuestión sobre la que hay pocas esperanzas.

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