LA LIBERTADORES, CASI UNA OBSESIÓN PARA EL AMÉRICA

LA LIBERTADORES, CASI UNA OBSESIÓN PARA EL AMÉRICA

Hay situaciones que se convierten en el deporte en mito y leyenda. Y más cuando se trata de un certamen como la Copa Libertadores que mañana, en el Pascual Guerrero, tendrá los últimos 90 minutos de una de las semifinales. La otra será en Buenos Aires, entre River Plate y Universidad de Chile.

11 de junio 1996 , 12:00 a. m.

América y Gremio de Porto Alegre definen, en Cali, cual de los dos llegará a disputar el tan ansiado trofeo. Todo conforma el mágico encanto de un torneo que hace al vencedor penetrar definitivamente en la historia.

Sin embargo, los diablos , en su largo recorrido por obtener la Copa, pueden contar un sinnúmero de situaciones adversas, por aquello de haber disputado tres finales pero en ninguna consiguió el título.

Y entre esas situaciones curiosas está el día en que Gabriel Ochoa Uribe, en una entrevista radial, se rió como nunca lo hizo. El domingo 6 de octubre de 1985, bajo una temperatura de 35 grados y un estadio vestido de rojo por doquier, América goleó, 5-0, a Nacional de Ecuador con tres anotaciones de Ricardo Gareca, una de Roberto Cabañas y otra de Willington Ortiz.

Ese día, lo recuerdo como si fuese hoy, celebramos la clasificación a la final con un sancocho de gallina en uno de los restaurantes de la Avenida Sexta , dijo Ortiz. La gente, en el estadio quería que participáramos en un desfile pero el médico Ochoa (Gabriel) nos expresó que no permitiría eso porque no habíamos ganado nada .

El grupo de jugadores celebró aquel éxito junto a su técnico y con algunos directivos, quienes ofrecieron un premio especial si derrotaban, en la final, a Argentinos Juniors que era dirigido por José Yudica.

Durante esos días casi no dormíamos. En mi habitación, con Jorge Porras, charlamos, discutimos, gritamos, girando alrededor de lo que podría ser cada partido. Además, teníamos encima la eliminatoria al Mundial de México , expresó Hugo El Pitillo Valencia, quien fue lateral derecho del América durante muchos años.

El médico (Ochoa), así llamábamos al técnico, nos insistió sobre detalles que nosotros ya conocíamos pero que eran fundamentales. Nos repetía hasta cinco y seis veces un video. En ocasiones dejábamos de ir a la cancha para ver al rival y pudiéramos aprender sus movimientos. Con esa fórmula América ganó todo lo que se propuso .

Pero la historia de esa clasificación a la final de esa versión copera va más allá. Cabañas, Gareca, Gerardo González Aquino y Julio César Falcioni motivaban a aquellos que mostraban nerviosismo previo a los partidos.

Había que estar ahí, con aquel grupo, nadie hablaba de nada más que no fuese la Copa Libertadores. Se veían alegres, predispuestos a las bromas y a los agasajos , dijo Alvaro Guerrero, gerente del América.

Los dirigentes por aquella clasificación nos tenían mal acostumbrados , expresó Juan Manuel Battaglia un día al semanario Balón. Durante toda la Copa nos habían ofrecido un obsequio antes de cada partido por jugar. Además del dinero llegué a obtener un reloj de pulsera, un collar, un bolígrafo de plata y otros objetos .

Previo a ese partido contra Nacional de Ecuador, se apareció un directivo del que los ex integrantes de ese equipo prefieren reservarse el nombre. Lo vimos como un rey mago y nos preguntamos qué nos tocaría ese día. Pues bien, nos dijo que nos darían un premio sorpresa si conseguíamos la clasificación a la final , dijo Alex Escobar, quien aparecía por aquel entonces como emergente.

Felices y despreocupados almorzaron sin ninguna traba. Hubo agua mineral para todos y como menú milanesas con puré y ensalada.

Vamos a salir a jugar a la ofensiva , repitió Ochoa Uribe en la charla táctica que solo tuvo una duración de diez minutos como cosa extraña, según recordó Ortiz.

Pero quienes integraron aquel América del 85, lo que más les llamó la atención fue la serenidad del técnico, quien debía a la vez, encargarse de la Selección Colombia. Incluso, hacía bromas, una cosa poco habitual. Reiteraba en sus disertaciones con los periodistas que quiero fútbol de ataque .

Algo más: Ochoa Uribe, previo al viaje a Buenos Aires para enfrentar la final de ese año, en una nota periodística de César Augusto Arias, por primera y única vez (nunca más lo repitió), dejó atónitos a quienes escuchaban ese reportaje.

El técnico del América reía como un niño cuando se le entrega un juguete nuevo. Me río porque la situación para mí como técnico va a ser difícil. Tengo que pensar en la Copa y en la eliminatoria al Mundial de México-86 y solo nos vamos a conocer todos en el avión .

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