LOS BANCOS CENTRALES ASIÁTICOS REDUCEN SUS POSICIONES EN DÓLARES

LOS BANCOS CENTRALES ASIÁTICOS REDUCEN SUS POSICIONES EN DÓLARES

El abatido dólar tiene nuevos enemigos: los bancos centrales asiáticos, cuyos cofres se desbordan de billetes verdes procedentes de las exportaciones de productos a Estados Unidos.

12 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Cuando los bancos centrales vendieron algunos dólares el lunes, dicen los corredores de divisas, contribuyeron a desatar la abismal caída de la moneda a 80,18 yenes, de 83,65, en sólo pocas horas. Hacia el final de la sesión del martes, el dólar repuntó a 83,44 yenes. Pero en estos niveles generales los bancos centrales asiáticos se sienten presionados a vender dólares y comprar yenes. De otra forma, se las verán difíciles a la hora de pagar las montañas de deuda denominada en yenes que han contraído con Japón.

Eso es una mala noticia para el dólar, principal divisa de reserva para la mayor parte de América Latina, y para Japón.

El billete verde ya se ha desplomado de su cotización de 98,58 yenes a fines de enero, ante el temor de que Japón no pueda reducir su superávit comercial con EE.UU.

Si el dólar cae aún más, los productos japoneses se volverán menos competitivos en el extranjero, lo que perjudicará los resultados de los principales exportadores japoneses. Japón ahora se tambalea al borde de otra recesión ante la fortaleza de su moneda, dicen los economistas.

Fragor de la batalla Los conservadores directores de los bancos centrales de Asia no se unen con ligereza al fragor de esta batalla, dicen los economistas. Su acción de esta semana sugiere que muchos dudan que Japón pueda cortar de cuajo el aumento de su divisa en un futuro inmediato. Tokio ha prometido coordinar un paquete para reducir el valor del yen de manera radical antes del viernes. Pero pocos esperan que el gobierno anuncie medidas lo suficientemente audaces como para reducir el superávit comercial de Japón.

Si el gobierno sólo presenta medidas de alcance limitado temo que vamos a ver un aumento del yen , dice Kenji Hayashi, economista de Deutsche Bank Capital Markets (Asia) Ltd.

Al vender dólares, los bancos centrales de Asia también apuntan hacia un cambio económico mayor , dice Ronald Bevacqua, de Merrill Lynch.

En la región de crecimiento más rápido del mundo, el dólar pierde terreno lentamente como principal divisa, dice.

Durante los últimos meses ha habido crecientes indicios del abandono del dólar. La moneda estadounidense representa el 54% de los US$95.200 millones de reservas en divisas, comparado con el 58,18% en diciembre de 1993.

El banco central de Indonesia ha reducido a menos del 50% las reservas que aspira a mantener en dólares, dice un corredor de divisas familiarizado con el banco. Mientras tanto, el yen ha subido a un 38% de las reservas de Indonesia, del 36% que representaba en marzo de 1994.

Los bancos centrales de otros países de la región se niegan a comentar sobre sus reservas. Pero Merrill Lynch vio a los bancos centrales de Singapur, Taiwan, Malasia, Indonesia y Tailandia vender dólares durante la reciente revuelta del mercado, dice Bevacqua.

Es cierto que Asia todavía está lejos de ser un bloque de yenes, en el que los bancos centrales mantengan tantos yenes que Tokio sea el que dicte la política económica. La mayoría de las monedas asiáticas todavía están ligadas al dólar. Así que los exportadores ven abaratarse sus productos a medida que baja el dólar. Eso podría resultar beneficioso al competir contra otros exportadores, dice Nicholas Kwan, otro economista de Merrill Lynch. No esperen que los bancos centrales se lancen a deshacerse de dólares sin parar .

Pero los bancos centrales de Asia también deben hacer frente a la situación totalmente inaceptable de tener montones de dólares y deber montones de yenes, dice Bevacqua.

Como parte de su programa de ayuda, Japón ofrece préstamos denominados en yenes a los países asiáticos más pobres, a tasas menores al 3%, con plazos de más de 30 años y una década de gracia. Indonesia, por ejemplo, el año pasado cerró con un 40% de su deuda pública y privada denominada en yenes; en 1992 la proporción de China fue del 25%.

Hay otros dos cambios que deben producirse antes que el yen pueda desplazar al dólar como divisa regional, dicen los expertos. Primero, el uso del yen debe difundirse más en el comercio. Ya hay señales de que eso comienza a ocurrir. El año pasado Japón compró el 20% de sus importaciones en yenes, más del doble de su nivel de 1986.

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