LAS VENTAS DE PESCADO SON PURA ESCAMA

LAS VENTAS DE PESCADO SON PURA ESCAMA

La Semana Santa le hizo el milagro a los pescadores. Los precios del pescado se dispararon en todo el país a raíz del incremento en la demanda y la caída en la producción. A pesar de ello, los colombianos no han perdido la devoción.

13 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Entre hoy y el próximo domingo consumirán la mitad de la producción nacional de un año, es decir unas 60.000 toneladas, sin incluir el consumo de productos enlatados.

Sin embargo, aunque los pescadores y los propietarios de estanques recibirán esta semana más plata por su pescado, el mejor filete se lo servirán los intermediarios, pues ellos obtienen utilidades de hasta el 70 por ciento.

Hace 15 días, una libra de pescado seco costaba 1.800 pesos, y hoy vale 2.500 pesos. El bagre pasó de 1.800 a 2.200 pesos y la mojarra roja subió de 1.300 a 1.700 pesos la libra.

Esos son apenas algunos ejemplos de la multiplicación de los pesos, en favor de pescadores, expendedores e intermediarios.

Sin embargo, la gente no pierde la devoción. Entre hoy y el próximo domingo, los colombianos consumirán la mitad de la producción anual pescado. Es decir, cerca de 60.000 toneladas, si se tiene en cuenta que en 1994 la pesca nacional fue de 119.300 toneladas, sin incluir moluscos, crustáceos y productos enlatados.

Por ser una temporada de alta demanda de pescado, la Semana Santa se ha convertido en la verdadera resurrección de los pescadores. Sin embargo, el mejor filete se lo sirven los comercializadores e intermediarios.

Por ejemplo, mientras los acuicultores venden la libra de mojarra a 1.100 pesos entregada en Bogotá, en los expendios y los supermercados el precio es de 1.700 pesos, lo que indica que la utilidad por la intermediación asciende al 70 por ciento.

Pero el incremento en los precios no obedece exclusivamente al crecimiento de la demanda. En realidad, esta es una consecuencia del deterioro ambiental y la contaminación de ríos, lagunas y quebradas.

Es más, las cifras sobre consumo indican que este ha disminuido en los últimos años. En 1994 cada colombiano consumió un promedio de 3,3 kilogramos de pescado, mientras que en 1993 fue de 4,1 kilogramos.

Aún así el pescado sigue subiendo de precio. Esto se explica por la caída en la producción pesquera en aguas continentales, es decir, en ríos, quebradas y lagunas.

En 1987, el país capturó en estos sitios 60.000 toneladas, mientras que el año pasado bajó a 34.000 toneladas. A este ritmo, a comienzos del próximo Siglo, Colombia no tendrá pesca en aguas continentales, sino no se ponen en marcha planes de descontaminación de ríos y quebradas.

En algunas clases de pescado, la situación actual es preocupante. En 1987 se capturaron 28.800 toneladas de bocachico en tanto que en el año pasado la pesca solo llegó a 8.800 toneladas.

De no ser por el boom de la acuicultura o la cría de peces en estanques, el país estaría enfrentando un agudo desabastecimiento. El pescado que se ha dejado de capturar en los ríos, las lagunas y las quebradas por contaminación de aguas, ha sido compensado por las granjas piscícolas. En 1987 la producción en estanques fue de solo 2.295 toneladas, mientras que el año pasado ascendió a 25.642 toneladas.

Sin embargo, los consumidores han tenido que dejar de comer nicuro, bocachico, bagre y capax entre otras clases, y reemplazarlos por mojarra roja, carpa y cachama. Las especies de mar siguen siendo las mismas.

Devoción nutrida Los católicos que consumen pescado durante esta temporada matan dos pájaros con un mismo tiro: cumplen con la recomendación religiosa de guardar vigilia y obtienen una adecuada nutrición.

Según las tablas de contenido de nutrientes en los alimentos, elaborada por el Fondo de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el pescado es más rico en kilocalorías que el pollo, el huevo y algunas partes de la carne de res; alto contenido de proteína; es bajo en grasa, alto en calcio y además aporta hierro y vitamina A.

El biólogo Hernando Lozano del Instituto Nacional de Pesca y Acuicultura (Inpa) afirma que el pescado es uno de los productos más nutritivos y benéficos para salud.

Sin embargo, recomienda el consumo de pescado fresco, porque este garantiza salud y nutrición.

El funcionario aclaró que el pescado seco, aunque no tiene el mismo poder nutritivo del fresco, es una alternativa viable debido a las facilidades de conservación. Es mejor un pescado seco bien conservado que uno fresco en estado de descomposición .

Una de las ventajas del pescado seco es que es más barato y rendidor. La deshidratación hace que el peso de la carne sea real, mientras que el fresco posee un 73 por ciento de agua.

En Colombia, el consumo de pescado seco ha disminuido considerablemente debido a la mayor oferta de fresco y a la expansión del servicio de energía hacia regiones que antes no estaban electrificadas. Cada vez, más pescadores utilizan la refrigeración para conservar el producto, sin tener que secarlo.

De acuerdo con las estadísticas oficiales, el Colombia la región que más consume pescado son las costas Pacífica y Atlántica, seguido de las poblaciones que están ubicadas en las riberas de los ríos y Bogotá. En los últimos años ha repuntado el consumo en el Huila y el Eje Cafetero, tras los programas de diversificación cafetera.

Uno de los factores que ha contribuido a incrementar la producción pesquera en estanques, es la creación de líneas de crédito y la puesta en marcha de programas de asistencia técnica para el montaje de granjas acuícolas.

Los primeros planes de financiación fueron diseñados por el Fondo de Desarrollo Rural Integrado (DRI), en la década de los 80, y luego fueron complementados por la Caja Agraria, el Incora y Finagro.

Sin embargo, no todos los proyectos han sido rentables. La cría en estanques, de especies nativas, aún no ha despegado, debido a que existen dificultades técnicas que no se han podido solucionar. Por eso, la cría de bagre, bocachico y nicuro continúa en investigación.

Previene el infarto De acuerdo con el boletín de instrucciones publicado por la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (Jica) y el Inpa de Colombia, estudios científicos han demostrado que los consumidores de pescado reducen la mortalidad por infarto del miocardio y del cerebro. Esto sucede por el bajo contenido de grasa que contiene el pescado en comparación con las demás carnes.

Sin embargo, hay unos pescados más saludables que otros.

Las diferencias entre el pescado de mar y el de agua dulce son las siguientes: El pez de río tiene carne blanca y tejido suave. Se caracteriza por el olor a barro, aunque esto se soluciona fácilmente mediante el retiro de las agallas, puesto que en ese sitio es donde se concentra el barro.

El pescado de agua dulce se daña más rápidamente que el de mar, debido a la acumulación de microbios en las agallas.

El olor del pescado de mar es más penetrante, pero se caracteriza por su limpieza.

Para cualquiera de los dos casos, se aconseja a los pescadores refrigerar el producto tan pronto sea sacado del agua, para desacelerar su deterioro, el cual se hace muy rápido desde el momento en que el animal muere. Un pescado refrigerado puede durar hasta 15 días sin necesidad de congelarlo.

(Ver Cuadro de producción pesquera por toneladas en Colombia)

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