IRLANDA DEL N. NO PIERDE LA ESPERANZA

IRLANDA DEL N. NO PIERDE LA ESPERANZA

Con insistentes llamados al grupo terrorista Ira para que declare un cese del fuego y permita que su brazo político el Sinn Fein participe en las negociaciones multipartitas, altos responsables británicos e irlandeses preparaban ayer el inicio de la histórica ronda de diálogos que decidirá el futuro de Irlanda del Norte (Ulster). (VER INFOGRAFIA: PROCESOS DE PAZ EN EL ULSTER)

10 de junio 1996 , 12:00 a.m.

Hasta el cierre de esta edición nadie garantizaba la participación del Sinn Fein en la mesa de negociaciones, que de no anunciar una tregua por parte del movimiento armado se vería impedido a intervenir en los diálogos de paz que se inician hoy.

Algunas versiones indicaban que Gerry Adams, cabeza del Sinn Fein, estaba realizando todas las gestiones posibles para que el Ejército Republicano Irlandés anuncie una nueva tregua antes de las 13 horas GMT.

Sin embargo, hay buenos motivos para creer que si el Sinn Fein entra por la puerta, los unionistas leales a la corona británica saldrán por la otra. Método de gran efecto, pero poco recomendable en un proceso de paz.

Elecciones, el termómetro El diálogo que se inicia hoy, es el segundo paso al plan de pacificación planteado por Londres y que tuvo su primera etapa en el proceso electoral adelantado en el Ulster.

Las elecciones realizadas el 30 de mayo, cuando los habitantes de Irlanda del Norte escogieron negociadores para las conversaciones, fueron propuestas por el primer ministro John Major en respuesta a la airada protesta de los unionistas y extremistas que se negaban a sentarse en la misma mesa con el Sinn Fein, mientras el Ira no declarara un alto del fuego.

Tras la propuesta de la comisión mediadora, presidida por el ex senador estadounidense George Mitchell, de realizar conversaciones separadas y paralelas sobre el desarme del Ira y los otros movimientos paramilitares, los protestantes se negaron a negociar con una pistola en la sien. La única manera como Major pudo convencerlos fue aceptando la vieja aspiración unionista de elegir democráticamente los negociadores.

No obstante, se equivoca quien piense que el gran ganador de la votación fue David Trimble, el nuevo líder del Partido Unionista del Ulster (UPP), que tenía obvias razones para exigir las elecciones especiales: su partido fue confirmado como el más importante de la provincia con casi un tercio de los escaños que tiene el foro. Al mismo tiempo, empero, el Partido de los Unionistas Democráticos (DUP), del irreductible reverendo Ian Paisley, fortaleció su votación. Trimble representa a los moderados, dispuestos a negociar cuestiones que para Paisley son tabú. Lo que significa que, aunque ampliamente mayoritarios, los unionistas están drásticamente divididos, al mismo tiempo que fortalecidos.

Triunfo del Sinn Fein Eso es de mal agero, pues al endurecimiento protestante corresponde a una más rígida actitud de parte de los católicos republicanos. De hecho, junto con el DUP de Paisley y aún más, el gran beneficiario de la elección fue el Sinn Fein de Gerry Adams, que obtuvo un 15,5 por ciento de los sufragios, la mayor votación hasta ahora recibida por los abogados de la violencia. Adams consiguió proyectar la imagen de alguien injustamente excluido del proceso de paz y ha seguido explotándola. Sin embargo, sus hasta ahora inauditas declaraciones de que ni él ni su partido hacen parte del Ira han sido recibidas con escepticismo.

Sin condiciones Adams, exige que las negociaciones estén exentas de condiciones previas, como la de un nuevo cese el fuego del Ira. Para muchos eso es razonable, especialmente después de su adhesión explícita a los principios de la Comisión Mitchell.

Por desgracia, es igualmente razonable que los unionistas exijan negociaciones de igual a igual, lo que significa que ninguno de los participantes pueda poner un arma sobre la mesa. Ese, por así decirlo, es el tipo de argumento que cohibe al adversario.

Después de todo fue otro irlandés partidario de la soberanía irlandesa, George Bernard Shaw, quien dijo en alguna ocasión que el asesinato es la forma extrema de toda censura.

Los irlandeses quieren la paz, especialmente en Belfast, donde conocen la cara del terrorismo.

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