NOTAS DE ANTES A RITMOS DE AHORA

NOTAS DE ANTES A RITMOS DE AHORA

En el año 1921, cuando se conoce la partitura orquestal de Los desposados de la torre Eiffel, escrita con el aporte de cada uno de los miembros del Grupo de los Seis, el público que asistía al Teatro de los Campos Elíseos respondió con injurias, silbidos y gritos de toda clase.

12 de abril 1995 , 12:00 a.m.

En cuanto a la música, se trataba de un retorno a la precisión de la melodía y del color, con un ademán altanero que ponía en duda la creación musical como asunto limitado a la inspiración personal.

La idea de la composición como trabajo colectivo es algo que da vueltas en el ambiente de los músicos y que de vez en cuando toma cuerpo. La versión más reciente es una música elaborada por seis compositores suizos, con la ayuda inestimable del canto gregoriano, hoy día en proceso de reivindicación. El punto de partido del proyecto fue la yuxtaposición del canto medieval con obras recientes.

Luego de haber decidido en favor de la Misa de Pentecostés, se escogió la tercera misa coral gregoriana para las secciones del servicio ordinario. Nuestro objetivo aclara el padre Román Banwart era el de realizar un intercambio artístico individual que nos llevara a la creación de nuevas composiciones . Los textos litúrgicos que aparecen sin variación en esta misa se escribieron en etapas posteriores de la historia de la Iglesia, y algunos de ellos pueden tener una antigedad de diez siglos.

El Introito de esta versión es una pieza electrónica de Heinz Holliger elaborada en 1986 en el estudio de la Academia de Música de Basilea. Aquí, la melodía original avanzando en niveles temporales, conduce al oyente al interior mismo de la misa. El Aleluya que sigue, para soprano, clarinete, campanas japonesas y órgano, se debe a Hans Ulrich Lehman, quien afirma que constituyó todo un reto para él, pues, es todavía posible componer una canción para orar de manera convincente y con convicción ? De otras manos A Josef Hasselbach, autor del segundo Aleluya para clarinete y viola, le interesa la tremenda tensión del texto y esa especie de polaridad dual entre la actitud humilde y el deseo vital por el amor. Peter Wettstein escribe a su vez una Secuencia para soprano, clarinete, viola y órgano como una música espacial derivada en un canto al unísono del siglo X.

Para el Ofertorio, Gerald Bennet combina viola y cinta magnetofónica en el oficio del sábado santo en una especie de cantus firmus intensificado por la tecnología. De esta manera, la melodía gregoriana permanece en reposo, distante en apariencia pero siempre a nuestro alcance. En el final de esta misa inusitada, se escucha la Comunión de Jacques Wildberger a cargo de una soprano, clarinete, viola y órgano.

La efusión del Espíritu Santo que penetra en esta música casi inmóvil y tranquila es un evento elemental inesperado, confuso, atemorizante y abrumador. La soprano canta: El puede protegernos del final. Creada en 1986 como una alianza de diez siglos entre el canto gregoriano y la sonoridad contemporánea, esta Misa de Pentecostés reafirma la espiritualidad sin tiempo de la creación artística.

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