Dos colombianas, con los ‘duros’ del medio ambiente

Dos colombianas, con los ‘duros’ del medio ambiente

El día que Lorena Burbano Samboní decidió dejar su natal Popayán, abandonar la docencia y radicarse en Cajibío, la guerrilla ya se había marchado y había dejado muerte y miedo en ese poblado caucano de 36.000 habitantes. Los paramilitares del ‘bloque mártires de Ortega’ eran “los nuevos dueños del pueblo”.

05 de octubre 2008 , 12:00 a.m.

Sabía que su vida iba a cambiar, pero no estaba afanada, pues esa era su expectativa. No le gusta la vida corriente, sin sueños ni luchas.

Su nuevo empleo con una ARS la llevó allí, a hacer promoción en salud.

Cuando vio Cajibío pensó que llegaba a lo que se podría llamar un pueblo sin futuro –dice ella– y con buena parte de su población afrocolombiana. “Sólo sabía que eran muchas personas pobres, que no gozaban, ni siquiera, de seguridad social”, recuerda.

Pero allí echó sus raíces más preciadas: Adriana Elizabeth, Diego Fernando y Angie Valentina, sus hijos.

Rubén Darío Valencia, un “negro como el carbón y de corazón limpio”, dice Lorena, se le robó el corazón. Juntos empezaron el proyecto que este domingo la llevará a Barcelona (España), a representar a Colombia en el IV Congreso Mundial de la Naturaleza (vea ‘Barcelona congrega a 8.000 ambientalistas’).

La pareja se asoció con líderes afro de 40 veredas y con plata de la Alcaldía, hicieron un censo. Establecieron que eran 2.854 familias: 2.720 niños y 4.707 mujeres, muchas, cabeza de hogar.

Corría 1998 y el conteo de la población fue apenas el primer paso para el reto de sacar adelante esa comunidad. En ese propósito echaron mano de lo que había: gente emprendedora, tierras fértiles y algunos cultivos de café orgánico.

Este último fue su proyecto productivo más importante. Lo empezaron a combinar con programas de reforestación, huertas caseras, caña y, lo más importante, producciones limpias de pesticidas y con abonos orgánicos.

En su finca, ‘El Naranjito’ hicieron el cultivo modelo, que replicaron a las 40 veredas. Luego llegaron los clubes juveniles para alejar a los más chicos del conflicto y la búsqueda de ayuda más allá de las fronteras, que les trajo apoyo económico para potencializar sus proyectos.

Sueño ‘verde’ Así, con el paso del tiempo y sin quererlo, Lorena, una robusta mujer de 41 años y piel blanca se convirtió en líder de la Asociación Fraternal de Comunidades Negras de Cajibío (Afranec), que hoy agrupa a los cerca de 11.000 afrocolombianos de ese municipio.

Hace tres años, en uno de los viajes a nombre de Afranec, Lorena se unió a Colombia Verde, ONG que agrupa 41 experiencias ambientalmente sostenibles del país. Socializó su trabajo con líderes de cinco departamentos y supo de otros colombianos que, como ella, desde las regiones le apuestan a un sueño común: “vivir en paz, cuidar el medio ambiente y combatir la pobreza y el hambre”.

Hoy, Lorena hace parte de la Junta Directiva de Colombia Verde, cuya vocería llevará a España. Estará junto con 40 mujeres de Europa, Oceanía, Asia, África, América y el Caribe, como invitada en la Feria Internacional de Mujeres Emprendedoras por el Ambiente, que hace parte del IV Congreso Mundial de la Naturaleza, que organiza la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

“Tardamos un año en la selección de estas mujeres y creemos que sus contribuciones a la reducción de la pobreza y la promoción del desarrollo sostenible debe ser valorado y potenciado en eventos nacionales e internacionales”, dijo Lorena Aguilar, de la UICN.

‘Viaje’ de orellanas Por Colombia también irá Fracenid Perdomo, creadora de la Asociación de Productores de Hongos Comestibles de Colombia. Junto a ellas estarán otras ocho mujeres de Latinoamérica.

Fracenid, una huilense que nació en Baraya hace 39 años, es tecnóloga agropecuaria. De niña peleaba en ‘Providencia’, la finca familiar, para que no quemaran los bosques ni tiraran desechos al río.

Trabajó con el Comité de Cafeteros del Huila en el control de la broca y en el ‘Plante’ coordinó un proyecto de uso de recursos del bosque para erradicar la amapola.

Desde hace ocho años empezó su propio negocio: la siembra de hongos con desperdicios de producción cafetera. Arrancó con bagazo de café, caña y fríjol y se capacitó en producción de orellanas.

La idea “se la dio” Gunter Paulin, economista y ecologista de la Fundación Zeri, al que vio en la Tv cuando dijo que los residuos de la producción generan nuevas empresas ambientalmente sostenibles.

Consiguió las semillas, inició su producción y con apoyo del Sena, la Cámara de Comercio de Neiva y Mercados Verdes, del Ministerio de Ambiente, sacó adelante un pujante negocio que hoy impacta a unas mil personas de diez grupos asociativos del Huila. Todos cultivan orellanas que luego venden deshidratadas a hipermercados como Carrefour, Éxito y Pomona.

Por eso esta huilense viajará con la caucana Lorena Burbano a contarle al mundo que en Colombia hay mujeres que, como ellas, defienden el medio ambiente y trabajan por encima de obstáculos en zonas rurales del país como la pobreza, la guerrilla y los paramilitares

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