A DÓNDE VA LAEDUCACIÓN SUPERIOR

A DÓNDE VA LAEDUCACIÓN SUPERIOR

Cuatrocientos empresarios de todo el mundo se van a reunir en Santiago de Chile a oír conferencias sobre cultura general; será que sienten un vacío en su formación? Me invitan a que les hable sobre el porvenir de la educación superior y la hipótesis que les presento les sorprende. Me llueven preguntas.

12 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Las universidades del Renacimiento consideraban que su misión era producir gente culta, es decir gente empapada en una tradición humanística que insistía en distinguir entre lo bueno y lo malo, lo bello y lo feo, lo real y lo falso. La especialización profesional generalmente se lograba por aprendizaje.

Esta tradición fue cambiando a medida que los estudios profesionales invadieron la Universidad, y el aprendizaje prácticamente desapareció. Hoy lo profesional ha desplazado lo humanístico hasta arrinconarlo en un pequeño grupo de cursos electivos , generalmente inconexos, a los que los estudiantes se apuntan cuando les conviene el horario, y para que se les permita estudiar lo que realmente interesa: una profesión lucrativa.

Cuando fundamos la Universidad de los Andes propusimos un programa estructurado de cultura básica para todos, y cuando entré al consejo de Harvard organizamos un Core Curriculum todavía más completo. Pero la vida moderna subestima cada día más la importancia de las humanidades, y exige a las universidades que gradúen más y más profesionales prácticamente incultos.

Afortunadamente, hoy aparece una nueva forma de aprendizaje profesional: el trabajo en equipo por medios interactivos de comunicación a los que cualquiera puede acceder desde su casa o por computador comunal. Muchos periódicos ya publican ofertas de cursos profesionales dictados por redes como Internet, con simulación en computador de los experimentos que hasta ahora requerían laboratorios costosísimos. En los Estados Unidos, los cursos electrónicos de la Extension University ya llegan a muchos millones de terminales.

Si esta nueva forma de estudiar llegara a cubrir las necesidades de la educación profesional, qué haría la Universidad? La Universidad sería la llamada a producir ciudadanos que salieran a completar su aprendizaje profesional por red electrónica, pero ya inspirados en valores superiores al del éxito y por lo tanto capaces de vislumbrar una vida mejor. La Universidad no abandonaría las profesiones, pero sus prioridades cambiarían: las humanidades dejarían de ser electivas; electivos serían los pocos cursos de rudimentos técnicos que se necesitarían para luego poder pasar al aprendizaje electrónico.

Hoy los estudiantes tienen que hacer enormes esfuerzos no sólo para financiar cuatro o cinco años de pregrado profesional universitario sino también para aspirar a uno o dos años de un postgrado sin el cual su ventaja competitiva resulta cada vez menor. En cambio, la Universidad les podría ofrecer en tres o cuatro años una cultura general básica que incluiría los rudimentos tecnológicos indispensables para que luego edificaran sobre esa cultura una carrera adquirida por medios electrónicos públicos.

Los tiempos en que uno se graduaba y era doctor de por vida se acabaron. Hoy todos los aspectos del conocimiento evolucionan tan rápidamente que, para mantenerse al día, nunca se puede dejar de estudiar. Las nuevas generaciones lo intuyen y dudan de los doctores que todo lo saben; escepticismo que no es nuevo: Cave doctos , decían los romanos, cuidado con los expertos! Además, cada día es más fácil jubilarse pronto, pero al mismo tiempo ya nadie es viejo ni a los sesenta ni a los noventa ( que lo diga Germán Arciniegas!) El éxito en Colombia de los cursos universitarios de extensión demuestra que mucha gente mayor aspira a regresar repetidamente a un ambiente donde se discutan ideas, se conozcan libros que hayan superado la prueba del tiempo, se revitalicen viejas tradiciones y se vislumbren nuevas. Ese es el ambiente que solamente la Universidad puede ofrecer a sus egresados, para que más tarde regresen por gusto, como quien se recrea en un Club Mediterranée de la cultura. Tal vez nada de esto resulte inevitable, pero es necesario que la Universidad considere todas estas posibilidades, para no tenerse luego que poner a la defensiva.

Terminada mi exposición en Santiago de Chile, vienen las preguntas y una es la siguiente: Usted no podría dar una lista de los libros que han superado la prueba del tiempo para irlos comprando? No! Esa lista la tiene que ir descubriendo cada uno a medida que adelanta sus estudios humanísticos... pero si quiere comprar un libro, por qué no compra uno de los míos?

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