LA MUERTE DE JESUCRISTO

LA MUERTE DE JESUCRISTO

El vocablo pasión , tomado en una de sus acepciones, corresponde a un sentimiento elevado al grado sumo y en el caso del padecido por Jesucristo que se conmemora en esta llamada Semana Santa, nos permite reflexionar sobre las causas últimas que llevaron a la muerte al Hijo de Dios hecho hombre. Muchas son las teorías esgrimidas por distintos investigadores, todas asistidas por las descripciones de los apóstoles.

12 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Habiendo entrado triunfalmente días antes a Jerusalén, en medio de vítores y palmas, sabía que se acercaba el momento de cumplirse la profecía, lo cual desencadenó su angustia , que en todo hombre produce una serie de alteraciones orgánicas, tales la aceleración del corazón, el aumento de la frecuencia respiratoria, cambios en la coloración de la piel y sudoración como aquella mostrada por él en la noche de Getsemaní.

Y es que la muerte o separación de los componentes físicos y síquicos condicionantes de la vida humana, está representada en dos estados diferentes: la llamada premorte o momento cercano, en el que dicho temor se hace presente, y la real , si en verdad el espíritu se separa del cuerpo, experiencia cuyo calificativo no alcanza el extenso vocabulario castellano a describir, cuando a través de aquel túnel apacible de luz se emprende el viaje infinitamente placentero en medio de música y voces de alegría indescriptibles tras esa fuerza creadora, mientras se elabora el juicio de las acciones realizadas, del que siempre saldremos en deuda y cuyas consecuencias han de ser, no el temido castigo sino el goce proporcional de la presencia de Dios.

Jesús no podía escapar a ello y sumadas a la ingratitud y al abandono de quienes vino a redimir, las vejaciones de que fue objeto, caminando de Caifás a Pilatos, de éste a Herodes, de nuevo al gobernador y al final injustamente sentenciado; su flagelación, la corona de espinas que laceró su frente, pero sobre todo el largo recorrido hasta llegar al monte de las calaveras llevando a cuestas el pesado madero de la cruz, a la que sería luego clavado en posición de forzada extensión de sus extremidades por largas horas, desde la sexta hasta la nona, de las 12 en que los romanos dividieron el día solar, debieron condicionar la fatiga obligada que por dificultad en la función respiratoria, produciría modificaciones en ciertos elementos orgánicos, llegando a padecer una tetania , entidad caracterizada por la contractura muscular persistente, causante en últimas de su falla cardíaca y deceso, comprobado por el líquido obtenido cuando el soldado introdujo su lanza en el costado. Teoría que acogemos con las consabidas explicaciones científicas, mientras invitamos a los lectores para que en este tiempo de meditación -desarmados los espíritus- imploremos a El, cualquiera hubiera sido la causa de su muerte, la paz para Colombia.

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