UNA VIDA DE MISTERIO Y MÚSICA

UNA VIDA DE MISTERIO Y MÚSICA

Las fechas conmemorativas son siempre una buena razón para promover ciclos de vida. En el caso de las artes, permiten además una revisión que en general conduce a que nos enteremos lo bastante mejores que fueron los resultados de nuestros antepasados, respecto a lo que producían hoy.

11 de junio 1996 , 12:00 a. m.

Cien años de la muerte de José Asunción Silva, anunciados en las calles por sus huellas pintadas en los andenes y que filas de niños y adolescentes siguen como en una ruta sin destino, pasando sin saberlo por los lugares por los que pasó el poeta.

Cien años, anunciados por una silueta negra, tragicómica, pintada en los muros de la ciudad, con un corazón blanco enorme, sinónimo del sentimiento y la poesía y del sonido seco de un balazo que acabó con la vida del poeta.

Hay siete exposiciones en Bogotá conmemorando el centenario de la muerte de José Asunción Silva y una de ellas, síntesis de las otras seis, itinerará por Colombia.

Sin duda, hay que visitar la exposición de la Biblioteca Luis Angel Arango, que cronológicamente narra la vida del poeta. Además de lo buena de esta muestra, hay en ella dos objetos espléndidos: la foto de Silva, de Saturnino Zapata, y un carboncillo La coqueta precoz, que dibujara José Asunción.

Es un acierto el diseño de los páneles-vitrina que se concibieron para colgar los impresos plastificados que narran la vida del poeta y contienen libros, manuscritos y dibujos originales que complementan la información de los excelentes diseños de Camilo Umaña.

Un acierto también el catálogo que acompaña el centenario de la muerte de Silva, publicado por el Banco de la República, con textos de Robinson Quintero. Este catálogo es una cartilla alfabética que recorre todo Silva, su mundo literario, las ciudades que habitó, sus amigos, su correspondencia, los escritos que existen sobre él y su obra, y recoge además una documentación gráfica que bien puede ser la más completa que se tenga hasta hoy, reunida en un solo ejemplar, sobre el mejor poeta que ha producido la patria de Porfirio Barba Jacob y Raúl Gómez Jatin.

Si bien los diseños de Umaña son muy buenos, claros, fáciles de leer, aireados, su impresión pudo haber sido mayor. Pecamos todavía de errores de imprenta a los que ya no tenemos derecho, sobre todo en la reproducción de imágenes.

Esta exposición, páginas de un catálogo expuestas al público lector que pasa por el hall de acceso de la Biblioteca Luis Angel Arango, repitiendo aserrín, aserrán o mirando las palabras del Nocturno en francés, inglés, portugués e italiano, invita a la lectura del poeta y novelista bogotano. Es una exposición que narra la vida de un hombre dando la información necesaria para que el público sienta la necesidad de completarla leyendo la obra de Silva, que es lo que hay que hacer con él: leerlo, no volverlo objeto de museo.

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