ANTE EL GARROTAZO

ANTE EL GARROTAZO

Mucha gente sigue sin comprender el radical cambio de actitud de Estados Unidos frente a un país cuya gente, no hace muchos años, era calificada de heroica y admirable por los sacrificios hechos en el lucha contra el narcotráfico. Nos concedieron importantes privilegios económicos y éramos, a pesar de lo podridos que estábamos, interlocutores válidos en temas como la droga. Hoy estamos a punto de perder algunas de esas prerrogativas en los mercados estadounidenses y más que trabajar en llave, nos imponen su parecer en la guerra contra los narcos.

09 de junio 1996 , 12:00 a.m.

No debe sorprendernos nada de lo que hoy caracteriza las relaciones con E. U., cada día más deterioradas. Las misteriosas reuniones del subsecretario Gelbard con Samper ya anunciaban lo que venía. Y el más alto funcionario de la DEA en Colombia, Joe Toft, a finales de 1994 dio un portazo y nos tildó de narcodemocracia . El presagio de unas turbulentas relaciones eran más que evidentes y Samper no supo o no quiso entender las señales que enviaba con tanta fuerza la Casa Blanca.

Las advertencias hechas por E. U. sobre hechos raros que estaban pasando en la campaña, las descalificamos en su momento como una descarada intervención extranjera. Tristemente han ido resultando ciertas. El señor Toft se quedó corto en la cruda descripción que hizo de nuestra realidad política y social. Y aunque Gelbard tenga una desagradable manera de decir las cosas, mucho de lo que afirma tiene un dramático fondo de verdad. Y así no lo dijera, nuestra tragedia de fin de siglo hace parte de la agenda de discusión de los colombianos que exigimos un mejor país para nuestros hijos.

Creo que a pesar de las divisiones y diferencias en torno de la actual crisis, hay ya un innegable consenso. Los colombianos ahora tenemos pruebas suficientes de los escandalosos niveles de infiltración de los narcos en las más altas esferas del poder. Colegislan; acomodan la Justicia y afectan los códigos, las leyes y las investigaciones judiciales según sus conveniencias. Es larga la lista de ilustres detenidos. Los narcotraficantes se cuidan un poco más de la autoridad pero todavía manejan a sus anchas los mercados de la droga, y algunos de ellos siguen libres ( por qué no ha caído Pacho Herrera?). Son responsables de una parte de la actual parálisis económica. No hay un colombiano que hoy no sea consciente, así nos duela, de que Toft y Gelbard tenían mucha razón, así se equivoquen en las fórmulas para sacar al país de este profundo abismo de corrupción e inmoralidad.

Y aunque es ingenuo y demasiado simplista pensar en que la salida del presidente Samper mágicamente solucionaría la crisis, su decisión imperturbable de quedarse la complicaría y la llevaría a escenarios inmanejables. Serían impredecibles las consecuencias internas, aunque sepamos cuáles serán los internacionales, sobre todo las de los gringos. El discurso populista antiyanqui contribuiría a enredar aún más las cosas. Hasta en eso están de acuerdo los virulentos izquierdistas, enemigos de antaño de E. U., que finalmente entendieron que el verdadero enemigo de la democracia era la corrupción más que los gringos o el capitalismo.

Habrá que prepararse para el apretón que nos va a meter el Tío Sam y que puede llegar ser devastador para nuestra frágil economía. Y ante lo odioso que pueda resultar la manera olímpica y despectiva como ese Gobierno nos trata, sus funcionarios nos han dicho muchas verdades. Nos duele que nos echen sal en las llagas que abrieron en la sociedad colombiana esa tolerancia excesiva y ese descarado amangualamiento con el narcotráfico y sus agentes de cuello blanco.

Va a ser doloroso lo que viene. No pierdo las esperanzas de que, a pesar de lo que pueda doler, el que hayamos adquirido conciencia de lo podrido y enfermo que está este país sirva para trazar planes serios de recuperación, no importa cuán traumáticos puedan llegar a ser. Dejemos de llorar tanto y empecemos a actuar.

Y sí hay líderes para este momento de definiciones críticas? Será que los gringos van a tener que hacer todo ese trabajo?

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.