EL PRESIDENTE FUJIMORI

EL PRESIDENTE FUJIMORI

En forma concluyente, Alberto Fujimori ha ganado su batalla por la reelección presidencial, para gobernar la República del Perú durante los próximos cinco años.

11 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Después de haberse desempeñado en su primer período con una gran firmeza, que inclusive en ciertos episodios pudo rayar con las fronteras de la arbitrariedad, a la hora de adoptar los peruanos sus determinaciones electorales pesó más en su voluntad el inventario de ejecutorias de Fujimori en materia de orden público, en saneamiento y reactivación económica y en modernización institucional, que las críticas que se le formularon por el incremento de la pobreza o el desgaste que sin duda le ocasionaron sus conflictos maritales con la ex primera dama, Susana Higuchi.

Y es que Fujimori sí ha transformado al país. No les falta razón a quienes advierten que recibió un Perú postrado, una nación en bancarrota que ha adquirido nuevas y alentadoras fuerzas dinámicas bajo su Administración.

La magnitud de la diferencia electoral que favoreció a Fujimori les quita trascendencia a las acusaciones de fraude que formularon sus adversarios durante la semana pasada. Cuando los resultados son muy apretados estas sindicaciones resultan particularmente delicadas; pero, en cambio, en casos como éste, es tan abrumador el margen de ventaja que aun aceptando en gracia de discusión la presencia de algunas irregularidades aisladas, éstas no tendrían la capacidad suficiente para alterar el resultado final, máxime cuando ese veredicto coincide con los pronósticos de las encuestas más rigurosas.

Fujimori logró así superar electoralmente en su propia tierra a los dos adversarios de mayor prestancia mundial, Mario Vargas llosa y Javier Pérez de Cuéllar.

A Vargas Llosa lo derrotó tras una campaña meteórica, que se caracterizó por la precariedad de sus recursos, cuando irrumpió en la escena nacional siendo un ilustre desconocido procedente de los medios académicos. Sin embargo, encaramado en un tractor, logró canalizar todos los sentimientos de inconformidad que invadían al pueblo peruano contra su clase dirigente, contra su aristocracia, contra sus tradiciones políticas.

A Pérez de Cuéllar lo ha vencido tras una campaña adelantada desde la Presidencia de la República, estructurada y afincada en sus incontrovertibles ejecutorias de gobierno y en la lealtad a los postulados transformadores de sus primeras promesas electorales.

Tiene por delante el presidente Fujimori la colosal tarea de consolidar los cambios que generó en su primera Administración y de darle verdadera y perdurable estabilidad al Perú.

Podrá ser ésta, probablemente, una Administración más serena, con menos sobresaltos y orientada al frente social. Cuando las condiciones de orden público lo permiten tras sus evidentes éxitos en el combate contra Sendero Luminoso la desarticulación de sus cuadros, los triunfos militares y la captura de su líder Abimael Guzmán, y el entorno económico lo facilita, las ejecutorias en la lucha contra la pobreza pueden materializarse.

Solidarios como hemos sido los colombianos con el bienestar de ese pueblo hermano, formulamos votos sinceros por el éxito de esta segunda Administración del presidente Fujimori.

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