UNA RENUNCIA ESPERADA

UNA RENUNCIA ESPERADA

Comparto la reflexión de aquellos que consideran la ética como el conjunto de normas de conducta que rigen todos y cada uno de los actos humanos en nuestra vida personal y colectiva, y que dan fundamento a las exigencias morales. No importa la profesión que se ejerza, ni la actividad que se realice. Tampoco los estudios que se hayan alcanzado. Se espera igual de un médico o de un periodista; también de un abogado o de un escribiente; igual que de un empresario o de un dirigente político.

07 de junio 1996 , 12:00 a. m.

Pero pareciera que en los últimos años estos principios los queremos convertir en letra muerta y permitir todo para facilitar su erradicación de nuestro comportamiento colectivo.

En forma desafortunada vemos como representantes de los más variados sectores de nuestra sociedad infringen estas normas de conducta y continúan impávidos sin que nada ni nadie los censure o los detenga.

Quizá el caso más patético lo presenciamos en los últimos meses. En este tiempo hemos sido testigos del accionar de un funcionario público que se aferra con pies y manos a su cargo, a pesar de haber sido denunciado por muy graves delitos.

Ese dirigente que, aparentemente, ha utilizado todo su poder a su alcance para tratar de evadir a la justicia. El mismo que con su comportamiento ha mancillado la imagen de Colombia en el exterior, y en el interior ha estropeado la institución que representa. El que no parece comprender que un cargo público es una responsabilidad delegada por la comunidad y no una posición personal para retener. Si, aquel en el que todos ustedes están pensando y de quien la sociedad colombiana confía que haya aprendido el ejemplo del Almirante Borda, de la Marina de los Estados Unidos.

No queremos que llegue a esos extremos, pero si que entienda cómo se debe actuar en la vida con honor. Y que comprenda que el honor es más importante y respetado que el poder.

Por eso esperamos que el señor Procurador no lo sea más desde Aquimindia y renuncie. No solo por ética, sino por respeto al cargo que representa. Han pasado varias semanas desde que fue apresado y suspendido y aún no lo ha hecho. No es eso una muestra adicional de indignidad? Nadie puede entender esta solicitud como una condena anticipada al personaje. Para eso están los funcionarios que deben resolver su situación de acuerdo con las pruebas y testimonios que se presenten. El ciudadano Orlando Vásquez Velásquez tiene derecho a que se le respeten todos los procedimientos legales ante la justicia. Lo que no puede es arroparse en su cargo de Procurador y arrastrar consigo la investidura que ostenta.

Definitivamente el artículo anterior el diablillo de la edición tuvo que trabajar con su tijera.

Decía en el mismo que en la solución a la crisis debemos convocar la unidad nacional con representación de todas las fuerzas políticas y sociales ; pero agregaba cómo dicho compromiso no nos debe regresar al Frente Nacional, mucho menos a un remedio del mismo con el aprovechamiento de lentejos y oportunistas. Tampoco nos puede llevar a explorar el camino absurdo de la lucha de clases, y nos tiene que alejar del prurito nacionalista mal entendido que representa una gran irresponsabilidad histórica .

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