TRÁMITE DE REFORMA TRIBUTARIA

TRÁMITE DE REFORMA TRIBUTARIA

Resulta obvio que con respecto a un tema, cualquiera él sea, pero con mayor razón con respecto a uno de tanta envergadura como el que atañe a la cuestión tributaria, exista, no precisamente un proyecto , sino versiones de lo que finalmente habrá de ser este; siempre habrá la del nuevo día; aquella que es fruto de las revisiones, de las supresiones, de las adiciones y en general de cuanto suponga mejoras con respecto a la del día anterior. Y, gradualmente, según las circunstancias de su propia maduración, conducirán a la configuración - ahí sí!- del proyecto de ley, que como tal habrá de ser sometido a la consideración del Congreso de la República.

10 de abril 1995 , 12:00 a. m.

Entretanto, tales versiones no pasarán de ser meras aproximaciones a lo que habrá de constituir el verdadero pensamiento del Gobierno acerca de la manera como entiende el problema y su posible solución a través de la ley propuesta.

A estas alturas, bien puede asumirse que cada medio de comunicación social y, en general, cada afortunado tenedor del pretendido proyecto lo es tan solo, como quedó dicho, de una versión ( cuál?) de este, que como tal para nada compromete lo que en definitiva habrá de ser el pensamiento del Gobierno sobre lo que se pretende a través del Congreso y mediante el correspondiente trámite constitucional.

Lo que no puede desconocerse es que, deliberada o inadvertidamente, la matriz del proyecto en curso se filtró , de una manera un tanto selectiva, abriendo el camino, por una parte al conocimiento de la opinión pública y, por otra, creando el escenario propicio para que quienes sabia y honestamente tengan mejores opiniones las expresen; pero también el del lobby donde las barracudas, voraces, concurrirán para ver de preservar, si no de mejorar, sus privilegios.

En cualquier caso, el tema debe examinarse a la luz de las pretensiones fundamentales del Gobierno en la materia: eliminar, hasta donde la imaginación y la voluntad política alcancen, las inequidades que el sistema conserva y que la misma prolijidad del articulado, hasta ahora conocido, revelan; intentar extinguir, hasta donde todas las posibilidades lo permitan y como expresión cumbre que es de la inequidad, la llama de la evasión, que como ningún otro fenómeno, corroe el sistema tributario y altera severamente la libre competencia en el mercado.

Tras la corrección de las inequidades, lo cual constituye en sí mismo un fin que se propone el Gobierno, pero también a partir de ello lo cual hace entonces de dicha rectificación un medio se busca arbitrar mayores recursos fiscales: los precios para financiar complementariamente el Plan Social del Gobierno.

La reforma tributaria, pues, como en general ninguna reforma, puede verse bajo la óptica simple e individualista de quien mira tan sólo aquello que particularmente lo afecta: es preciso examinarla en la dimensión total de los más altos intereses generales.

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