GRANOS DE ARENA

GRANOS DE ARENA

El doctor Douglas Botero Boshell, conocido industrial y dilecto dirigente conservador, nos ha enviado el siguiente artículo.

08 de junio 1996 , 12:00 a.m.

En un juicio penal la primera gestión que debe practicar un fiscal o un juez es averiguar los antecedentes del sindicado. Está comprobado, hasta la saciedad, por pruebas testimoniales y de otra índole, que el señor Ernesto Samper tuvo conocimiento exacto de que reconocidos narcotraficantes habían invertido muchos millones de dólares en la tesorería de su campaña electoral. Así lo aseveran el tesorero de la campaña, señor Santiago Medina y el director de la misma, señor Fernando Botero.

También está comprobado, por múltiples testimonios, que el señor Samper tenía anteriores vinculaciones con el narcotráfico desde hace más de tres lustros. En efecto, siendo jefe de la campaña presidencial en el año de 1982, Ernesto Samper buscó y obtuvo la ayuda financiera, para esa campaña, de Pablo Escobar y de sus sicarios, que fueron los más sangrientos asesinos que ha tenido la mafia del narcotráfico en Colombia. Ya todos sabemos que en ese mismo año de 1982, el señor Samper citó a una suite del hotel Intercontinental de Medellín a Escobar y a sus secuaces para que entregaran sus aportes a la mencionada campaña electoral.

En la reunión a que se alude a la cual también se citó, con gran engaño, al candidato presidencial Escobar le entregó a Samper un cheque por veintiséis millones de pesos, suma hoy insignificante, pero que fue la iniciación de una vinculación entre la mafia y la política en Colombia. Samper, desde hace muchos años, tiene cría de elefantes. Por tanto, nadie podrá creerle que cuando se acabaron los fondos liberales de la campaña presidencial de 1994, las gestiones para lograr los aportes de la mafia vallecaucana fueron hechas a sus espaldas. El actual Presidente, con el dinero maldito del narcotráfico, no solamente se benefició con cuatro años de poder, sino que, además, se ha enriquecido ilícitamente con el derecho a la pensión de varios millones de pesos mensuales que la ley asigna a los ex presidentes de Colombia.

La Cámara, sin duda, apoyada por la mayoría liberal y por una minoría conservadora venal, no acusará ante el Senado al presidente Samper. Esta providencia será un escándalo moral y jurídico que perseguirá a los colombianos por todos los rincones del universo. Las naciones del mundo quedan notificadas de que en Colombia cualquier crimen que cometa un Presidente de la república, no será condenado si sus partidarios conforman mayoría en la Cámara de Representantes. Vergenza similar no la ha contemplado jamás la América Latina.

Con la franqueza con que expreso mis opiniones, manifiesto claramente que no creo que Ernesto Samper tenga responsabilidad alguna, ya sea como autor intelectual o colaborador, en los crímenes de estado que se han cometido últimamente en Colombia. Dios permita que los hechos no me hagan cambiar de opinión, pero es indudable que un fantasma criminal se desliza silenciosamente por los pasillos del Poder. Respecto de estos múltiples crímenes de estado , citaré solamente tres casos: A. El primero es la muerte de Alvaro Gómez Hurtado, capitán político de notables ejecutorias, quien corrió inmensos peligros como Jefe en una larga guerra civil. Milagrosamente, salió vivo de un repugnante secuestro político. Pero hace muy poco tiempo, sin causa ni motivo aparente alguno, fue muerto por expertos en el asesinato. Este es el primer caso que cito como clásico crimen de estado , tendiente exclusivamente a eliminar al gran jefe político de la oposición que, en el futuro, obligatoriamente, hubiera tenido que enfrentarse a un régimen corrupto.

B. Elizabeth de Sarria, llamada por Samper la monita retrechera , parece que estuvo vinculada al narcotráfico. Manejaba grandes sumas de dinero y estuvo asimismo vinculada a la campaña de Samper por su íntima amistad con el candidato. Fue asesinada por cobardes sicarios cuando iba a hacer declaraciones muy comprometedoras sobre la campaña electoral. Otro crimen de estado , sin serias averiguaciones judiciales.

C. El general Cifuentes es un militar de relevantes calidades castrenses. Con valor le manifestó al actual Presidente que por las dudas que abrigaba, debido al oscuro recorrido político del señor Samper, no le era posible rendirle honores militares. Pocos días después, un hijo del General Cifuentes, un joven médico de antecedentes irreprochables, fue asaltado por una pandilla de asesinos con el aparente pretexto de robarle el vehículo. Al médico Cifuentes lo mataron de un disparo en la frente, pero hecho inaudito en los anales de esta clase de asesinatos el vehículo del joven médico no fue robado. Otro clásico crimen de estado con el cual se quiere intimidar a todos los oficiales que no obedezcan caninamente al gobierno nacional.

El Ejecutivo, en tan tristes condiciones políticas y morales, pierde la guerra contra el narcotráfico su viejo aliado y contra la guerrilla. Esta situación debe cambiar drásticamente. Por lo menos en elementales situaciones que a continuación enumeramos: 1. Se debe eliminar una grotesca y absurda intervención de la Procuraduría en el Ejército, porque en la práctica las Fuerzas Armadas, para defenderse de un ataque de la guerrilla enemiga, deben contar con el asentimiento de un pobre funcionario de la Procuraduría.

2. El Ejército no puede seguir permanentemente acuartelado como si se tratara de monjas en clausura, porque es lo cierto que cada vez que un destacamento militar sale a cumplir una misión bélica, la guerrilla le tiene preparada una mortal emboscada.

3. Por otro lado, es necesario que los oficiales sean ascendidos no solo por antigedad sino también por actos de valor, como en cualquier país civilizado del mundo.

Dentro de la triste situación del país, otros hombres deben dirigir el Estado. Por mera decencia política, Samper debe ayudar a salvar a la nación retirándose voluntariamente del poder para darle a esta crisis una solución constitucional.

La hora de la verdad ha llegado. No basta con reconocer que el Estado está corrompido. Es menester que los 35 millones de colombianos honrados y decentes que viven en este país, asuman la tarea ineludible de limpiar a Colombia de esta inmensa podredumbre que nos abruma y avergenza.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.