LO ESENCIAL DEL TRANSPORTE SE VARÓ EN EL ÚLTIMO MINUTO

LO ESENCIAL DEL TRANSPORTE SE VARÓ EN EL ÚLTIMO MINUTO

El anhelado proyecto de ley que crea el nuevo estatuto de transporte, y que desde hace dos años estaba en lista de espera, sufrió varios trancones pero logró prender motores al ser aprobado casi en su totalidad por la Comisión Sexta del Senado el pasado jueves.

08 de junio 1996 , 12:00 a. m.

Luego de seis horas de discusiones, y después de que, previamente, el ministro Carlos Hernán López y los miembros de la Comisión sacaron en claro cuáles artículos iban a ser objeto de especial debate y cuáles se aprobarían sin mayor reparo, Senado y Congreso estructuraron la columna vertebral del catalogo de normas que regirán todos los modos de transporte.

Aunque en general, no hubo mayores discusiones sobre el 90 por ciento del articulado, un temas enfrentó al Gobierno y los congresistas hasta el último minuto: la definición de si el transporte es o no un servicio público esencial .

Fue el de más debate pues los bandos en la Comisión senatorial estuvieron caramente definidos desde el principio: por un lado, los senadores ponentes, Jaime Vargas y Alvaro Mejía así como el ministro López sostenían que el transporte sí era un servicio esencial y como tal no admitía huelgas ni paros.

En oposición a esa tesis se mostró el senador Jaime Dussán, quien considera que servicios como el agua sí son esenciales (vitales) pero otros como el transporte no porque una hipotética parálisis de los trabajadores del sector aéreo, por ejemplo, podría ser suplida por los usuarios con el servicio terrestre, y viceversa.

Sin definir claramente sus posiciones permanecían los senadores Guillermo Chávez y Samuel Moreno y Jaime Méndez.

En más de una ocasión en que se quiso conciliar las posiciones, el presidente de la Comisión, senador José Luis Mendoza, fracasó. Como alternativa para continuar con la aprobación del resto del proyecto, pues el artículo polémico era el quinto, se decidió dejar éste para el final .

Y el final llegó. Luego de que la discusión sobre la viabilidad de crear una Superintendencia para el sector terminó en contra de la propuesta, por posibles vicios de inconstitucionalidad, los senadores retomaron el artículo quinto.

Y ahí fue Troya. El cansancio había hecho estragos y en sus curules solo había 7 senadores. El debate se polarizó y la discusión se volvió bizantina. De repente, ante la radicalidad de las posiciones y la imposibilidad de que una de las partes cediera, el senador Jaime Dussán se levantó, se puso el saco y amenazó con irse y desintegrar el quórum.

Si ello pasaba, el proyecto se hubiera hundido, pues era obligatorio que en esa sesión el paquete de artículos se aprobara. Si quiere que le salvemos la ley, quitémosle al proyecto la palabra esencial , dijo en tono desafiante el senador Dussán al ministro López.

Mendoza, quien después de tomar un segundo aire, había vuelto a presidir la Comisión, puso el grito en el cielo.

Eso no es correcto , le gritaba incesantemente a Dussán explicándole que el hecho de que tomarán una posición respecto a uno o varios artículos no podía significar que así tenían (n) que aprobarse. Usted debe portarse como un caballero y no venir a chantajearnos , increpó Mendoza.

En vista de que los ánimos estaban caldeados y no iban a demorar más de diez minutos en evacuar el proyecto (solo faltaba ese artículo y el título de la iniciativa por aprobar), el senador ponente Jaime Méndez pidió algo de cordura.

Su colega Samuel Moreno tomó la palabra y, sorpresivamente, se inclinó en favor de que el transporte aéreo sí debía ser considerado esencial pero los demás modos de transporte no.

En cuestión de segundos, Dussán volvió sentarse y pidió la palabra para pedir excusas al presidente de la Comisión por la actitud asumida. A continuación, sacó un as de la manga: para reforzar su argumentación, dijo que los trabajadores de los diferentes medios de transporte, y que, según él, en su mayoría apoyaban el gobierno de Samper, no verían con buenos ojos que se les quitará la posibilidad de hacer huelga si se declaraba el transporte como servicio esencial .

Su declaración quedó flotando y en vista de que no cedía el ministro de Transporte se le acercó y le propuso aceptar que se quitara el término esencial , a cambio de que en los posteriores debates del proyecto (es decir en plenarias y la comisión sexta de Cámara) se invitará al ministro de Trabajo para que aportara sus luces al tema.

El cuello de botella esencial se había solucionado y el proyecto se salvó en su primer paso que lo llevará a convertirse en ley en la próxima legislatura.

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