EL MIRLO EN PALACIO

EL MIRLO EN PALACIO

El mirlo en Palacio* ha preparado, en elegante edición, como todo lo suyo, una memoria de cuanto se ha escrito a favor y en contra del ministerio de la cultura desde el famoso paseo cultural a Barranquilla, para que todo colombiano tenga los necesarios elementos de juicio antes de tomar partido por la necesidad o futilidad de su creación.

10 de abril 1995 , 12:00 a.m.

La minuciosa compilación que el insidioso Puyana arriesga diseñada en el Museo de Arte Moderno** comprende, desde los grandes pronunciamientos, hasta artículos modestos publicados en periódicos de la remota provincia. Están hasta las críticas negras de Alvarado Tenorio, del enano Laverde y de Oscar Collazos, cuando todavía criticaba. Todo muy bien armadito, con destacados en negrilla, secciones bien configuradas, el insinuante título de Crear es vivir , casi un derroche democrático.

Pero por ninguna parte pude encontrar el estupendo artículo de Fernando Quiroz, publicado en la página editorial de EL TIEMPO, tan despojado de trascendentalismos y a la vez tan jovial y jocoso, que despertó las iras de los altos heliotropos, que manifestaron que el debate se había situado en su punto más bajo. A estos personajes el periódico indemnizó con amplias entrevistas para que a más de quejarse por el mamagallismo que en este país no es de buen recibo sino proveniente de un sólo guasón, expresaran hasta donde pudieran lo que habían hecho y aun podían hacer por la pobre cenicienta de la cultura.

Ahora, los comentarios que he dedicado al tema en esta misma columna, burla burlando y a veces más serios que cualquier revólver, a pesar de ser la mar de positivos respecto de la necesidad del engendro, también fueron víctimas de la tijera del mirlo en palacio. Le debe haber quedado la mañita de Colcultura de colocar los huevos en diferentes talegas. De negrear autores, generaciones y revistas. Había que ningunear nuestros puntos de vista? O es que el pensamiento nadaísta, si lo hay, no da para una publicación palaciega? Será darle demasiada beligerancia institucional al movimiento más raro de este siglo? No caerá en la cuenta de que en este momento su segundo jefe es un nadaísta? O se trata de un nuevo veto a la calidad expresiva? Censuritas a mí? Mala suerte la mía, que ahora sólo puedo publicar y con entera libertad en EL TIEMPO.

* El mirlo en palacio es un tropo zoológico amable, familiar de Le Canard Enchaine, que aspiro a que sea interpretado más como una golosina verbal que como una villanía. No creo que ningún artista del computador vaya a tomar el rostro de Cobo y le vaya a adosar un buche de ave cantora, para lanzarlo a través de las agencias internacionales de noticias como nuestro prospecto de ministro capador. Sería el colmo! ** Como es bien conocido, una vez formuladas sus críticas, el clavecinista no tuvo tiempo de montar en su caballo. Ahora se aclara que no se le destituyó de su cargo en la Unesco en París, sino que se trató de hacerle más llevadera una similar misión que adelanta en Madrid. Tan considerados!

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