ANTE LA DEFORMIDAD O LA MUTILACIÓN

ANTE LA DEFORMIDAD O LA MUTILACIÓN

La prensa se he referido profusamente a la historia de un niño traido al Hospital San Vicente de Paúl de Medellín, en 1981, por emasculación traumática, es decir, por pérdida total del pene, el escroto y los testículo. El niño tenía seis meses. De acuerdo con la experiencia vivida en el Hospital en los últimos 35 años y con la opinión prácticamente unánime de los tratadistas, consideramos que la mejor opción para el pequeño era asignarle el sexo femenino. Se les explicó a los padres nuestra opinión y la necesidad de contar con su autorización, sin la cual no procederíamos. Además de otros trámites legales, se consultó con Bienestar Familiar para buscar un hogar sustituto donde el niño recibiera un trato adecuado para su proceso de identificación sexual, proceso que apenas se iniciaba a su edad.

09 de abril 1995 , 12:00 a. m.

Seis años más tarde se realizó la operación para remodelar los órganos genitales externos, cuando se consideró por evaluación siquiátrica que el paciente seguía un proceso normal de identificación con el sexo femenino y que su desarrollo somático permitía un procedimiento quirúrgico adecuado. Este programa se siguió en orden riguroso y de todo él existe constancia en la historia clínica. No se hizo un cambio de sexo a los 6 años como se ha publicado. Se realizó la asignación sexual a un niño de seis meses emasculado y se hizo la remodelación femenina de sus genitales a los 6 años.

Desde 1990 se perdió de la consulta hospitalaria hasta ahora cuando llegó la noticia al Hospital de que nuestro paciente solicitaba reconstrucción de sus órganos masculinos cercenados 14 años atrás por acción de alguien, animal o racional. Las declaraciones contradictorias y confusas aparecidas sobre el caso, otorgadas por profesionales de muy diferentes disciplinas y publicadas en todos los medios, creando gran confusión y alarma, han puesto en tela de juicio nuestra institución hospitalaria y a quienes en ella hemos ejercido durante toda una vida. Es necesario hacer claridad sobre el manejo de estos casos.

Cuándo, en qué circunstancias y por qué razón está indicado asignar a un niño el sexo opuesto a aquel que su naturaleza le definió? Para responder hay que tener conceptos claros sobre cómo se DEFINE y cómo se ASIGNA el sexo en el ser humano, dos hechos absolutamente diferentes. Y tenemos que comprender cómo es que nos identificamos con el sexo que nos asignan. Y saber, además, qué diferencias existen entre sexo y género masculino y femenino. Intentaré utilizar un lenguaje que todos podamos entender.

Definición y asignación del sexo.

El sexo biológico se DEFINE desde el momento de la fecundación. Todas las células que se derivan de la unión del óvulo con el espermatozoide son portadoras de un mensaje sexual representado por dos pequeños cuerpos llamados cromosomas sexuales, a los cuales se denomina XX en el sexo femenino y XY en el sexo masculino. Estos cromosomas, a su vez, dirigen por mecanismos complejos la formación embrionaria de ovarios en la niña y testículos en el varón. Las gonadas (testículos-ovarios), por su parte, producen substancias que conocemos con el nombre de hormonas y estas hormonas embrionarias actúan sobre el esbozo de los órganos genitales internos y externos, los cuales se desarrollan y maduran, hasta alcanzar su forma y su función naturales.

Este proceso ordenado puede alterarse en cualquiera de sus niveles: cromosómico, gonadal, o de producción o aprovechamiento de las hormonas, dando lugar al nacimiento de niños con genitales externos anormales. A veces tan anormales que no es posible diferenciar si el recién nacido es un niño o es una niña. Son los llamados maldefinidos sexuales, pacientes con estados intersexuales, hermafroditas o seudohermafroditas. La ASIGNACION del sexo al recién nacido es otra historia diferente. El médico, o quien atiende el parto, tiene necesariamente que responder esta pregunta de los padres: es un niño o una niña? Sólo se tiene una fuente de información para satisfacer esta demanda de importancia fenomenal: mirar los órganos genitales externos del recién nacido.

Si esta inspección encuentra que los genitales semejan los de un varón, se anunciará un niño. Pero si se parecen a los de una mujer, se dará la noticia del nacimiento de una niña. Dos conceptos diferentes: la DEFINICION sexual producto de un complejo proceso biológico y la ASIGNACION del sexo de crianza, basada en el acto simplísimo de examinar el aspecto de los órganos genitales externos, sin tener en cuenta, obviamente, el sexo biológico. Un error en el proceso de la DEFINICION, error de la naturaleza, producirá un niño con genitales externos deformados, maldefinidos. Un error en la ASIGNACION del sexo producirá un incompetente sexual, un desadaptado social y frecuentemente un antisocial.

Género vs. sexo Cuando hablamos de SEXO masculino o femenino nos referimos principal, aunque no exclusivamente, a los órganos genitales internos y externos que caracterizan al hombre y a la mujer. Cuando hablamos de GENERO femenino o masculino, nos referimos a todo aquello que la persona hace, dice y es, en forma integral. La manera como actúa, su expresión corporal, todo lo que en alguna forma afirme su naturaleza masculina o femenina, incluyendo la práctica sexual. La DEFINICION sexual es un proceso biológico sobre el cual difícilmente podemos actuar. La ASIGNACION, en cambio, es un acto simple y bien subjetivo. La IDENTIFICACION con el sexo ASIGNADO es, por otra parte, un proceso sociocultural acumulativo modificable.

La IDENTIDAD del adulto con el género masculino o femenino, resulta de la conjugación de factores que interactúan en forma secuencial y acumulativa desde el nacimiento, o aún antes de nacer, ahora que somos capaces de hacer el diagnóstico prenatal de sexo. Cuando nace, la criatura es niño o niña, Alberto o Isabel, con base en el aspecto de sus genitales externos. Y se utilizan desde entonces pronombres distintos: él o ella. Y este bombardeo ambiental cargado de mensajes sexuales sigue en el kínder donde continúa el trato discriminado de acuerdo con su nombre. Y cuando llegan a adultos, Alberto es Alberto e Isabel es Isabel, a menos que los responsables de este proceso sociocultural y educativo conlleven mensajes equívocos que eventualmente pueden bloquear total o parcialmente el proceso de identificación sexual. Esta es, posiblemente, la causa para que nuestro paciente haya resuelto a los 14 años que no quiere vivir como mujer. Quién, cómo y en qué forma bloqueó su proceso de identificación genérica que hasta los 10 años, según aparece en la historia clínica, era satisfactorio? Todos los tratadistas están de acuerdo con que el período más importante del proceso de IDENTIFICACION del niño con el sexo que le asignaron se realiza durante los dos primeros años. Y es precisamente en este período cuando es posible asignar al pequeño el sexo opuesto a su constitución cromosómica (sexo biológico) si las circunstancias del niño lo exigen, como en el caso que motiva este escrito. La propuesta de cambio en la asignación sexual la hacemos los médicos a los padres, porque a la luz de nuestros conocimientos esta es la mejor opción de vida y de bienestar (leáse salud) en condiciones muy especiales. Lo entendemos como un deber en el ejercicio de la medicina. En realidad no es una propuesta, es una prescripción, que en el caso de los niños, los padres aceptan o rechazan. Les ofrecemos la mejor opción que la medicina puede brindarles si su edad no ha sobrepasado los dos años. Proceder en otra forma sería ir contra nuestros propios principios de ética y moral. Y si la legislación vigente nos impidiera el ejercicio en estos términos, lo entenderíamos como una fuerza mayor que violenta el derecho natural de los pacientes. Lo cual no puede ser cierto. Porque entendemos que la Constitución y las leyes se formulan para proteger al ciudadano y a la comunidad. Pero interpretarlas no siempre es fácil.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.