VIENTOS DE DIVISIÓN AZUL

VIENTOS DE DIVISIÓN AZUL

No en vano los agravios tienen sus costos. Quienes suponen que insultos personales como el tal fotomontaje no pasaba de ser un gracejo -comenzando por sus autores- están muy equivocados.

09 de abril 1995 , 12:00 a. m.

Las consecuencias están a la vista. La consecuencia es que entre los ministros conservadores de la Administración Samper y el ex presidente Pastrana hay un marcado distanciamiento, que ya se traduce en una posible división conservadora. Y no solo en cuanto hace a los ministros sino a todos los conservadores vinculados a este Gobierno en distintos frentes e importantes institutos descentralizados como el Dane y Aerocivil.

Muy errático anda Pastrana, en efecto, cuando defiende la conducta de sus hijos y simultáneamente condena la de figuras como Juan Gómez, que alguna representatividad y no poca tiene dentro de su colectividad. El resultado: el contundente editorial de El Colombiano del miércoles pasado, titulado Una prensa antipatriótica , en el que en modo alguno se acepta que la actitud de Gómez Martínez, al igual que la de sus colegas de partido (Daniel Mazuera, María Sol Navia y Rodrigo Marín) se califique de indigna, por más que el término provenga de un ex Presidente.

Todos sabemos que los ministros conservadores del régimen -que fueron los que tuvieron la iniciativa de elaborar la declaración contra La Prensa y los Pastrana- no están ahí a simple título personal. No. Representan la suma de muchas fuerzas activamente vinculadas con esa organización política. Pero ese ejemplo no habría que amarrarlo a lo que podría parecer como un panorama estrecho y simplemente burocrático.

Es que, con ocasión de esta injuria conspiradora, ha habido asímismo voces disidentes muy significativas. No solo la de Fabio Valencia. También las de personajes como Jaime Arias y Carlos Mayorga, al igual que la de no pocos parlamentarios de la bancada azul.

A qué están jugando los Pastrana? A tumbar a Samper para que más tarde suba Andrés? Se trata de una estrategia que, además de tener connotaciones mezquinas y antipatrióticas, resulta altamente riesgosa para sus propios intereses personales y políticos.

La unión alrededor de la candidatura de Andrés se dio, en su momento, por fuerza de las circunstancias, pero no era decoroso por decir lo menos ver desfilar a gentes de la talla de Rodrigo Lloreda, Augusto Ramírez Ocampo, Alvaro Leyva y el mismo Jaime Arias (para no mencionar a Juan Gómez y a Valencia Cossio, adalides de la campaña conservadora en Antioquia), asumiendo posiciones de apoyo forzoso ante las órdenes imperiales de quien ha estado siempre detrás del hijo, manipulando todas las cuerdas políticas de su partido.

Y muchísimo menos tuvo presentación -pero ni siquiera credibilidad- la actitud de la Casa Gómez adhiriendo -también obligadamente a los deseos de la Casa Pastrana por estrictas motivaciones electorales. Por ventura, la fugacidad de esta alianza que acaso duraría un mes, se refleja hoy en los editoriales de El Nuevo Siglo: exactamente contrarios a los de La Prensa, en cuanto hace a la actitud de ciertos sectores norteamericanos contra Colombia. Es más: como ya lo ha dicho hasta el propio Helms, su artillería se alimenta, paradójicamente, de lo que publican (con cierto tono chantajista dentro del país) algunos medios de comunicación colombianos. De sus excesos. Y no aludo al derecho de disentir, que es muy otra cosa. Sino a la simple decencia en el ejercicio del periodismo.

Está unido hoy el partido conservador alrededor de la Casa Pastrana? Francamente, lo dudo. Y no yo, sino órganos de la trascendencia de El Colombiano. Tampoco resulta ingenuo pensar que quien mejor ha capitalizado todo este desgaste de torpezas, sin proponérselo, no es otra figura que Noemí Sanín, la cual registra - para qué engañarnos?- -una popularidad muy considerable a nivel de encuestas recientes, frente a la inquietante imagen negativa que según esos mismos sondeos viene provocando la de un Andrés fugitivo de sus adherentes.

Nada tengo contra Pastrana Arango y me parece más que legítimo que aspire cuantas veces quiera y sea necesario a la Presidencia de Colombia. Pero, cuidado!, porque su familia le está cavando su propia fosa, y eso deberían advertírselo sus amigos de siempre y no sólo los políticos que simpatizan o han simpatizado con su causa, a quienes podría atribuírseles que por razones coyunturales incurren en el vaivén acostumbrado de todo activista.

Porque aquí lo único que ha quedado demostrado, y con creces, es que la presencia del ex presidente Pastrana detrás de Andrés no era una simple sombra larga, sino una cruda verdad. Que la autonomía de éste está supeditada a la voluntad superior de aquél. Y que somos muchos los colombianos que le tenemos miedo a la descompostura revanchista de Misael. Que le tenemos, y le tendremos.

Pues si ello lo que ha hecho y a lo que juega es sin estar en el poder, cómo sería su actitud aplastadora y excluyente ostentándolo, y no exactamente tras bambalinas, por lo que ya se ha visto?

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