A UN CRUCIFIJO

A UN CRUCIFIJO

Señor Director: Es un Cristo en madera, reluciente, que acrecienta mi fe, y en la distancia; se perfila en la luz, que transparente, va llenando de paz toda la estancia.

09 de abril 1995 , 12:00 a.m.

El conoce mi voz de penitente, que se vuelve piadosa en su alabanza; y hasta parece en su dolor, sonriente, cuando prueba mi amor con su confianza.

Es un Cristo en su ruta, peregrino, que escuchó mi plegaria en el camino y me revela, cuando estoy de hinojos: La promesa escondida en su mirada, que a pesar de lo oculta y lo callada quiero a la hora de cerrar los ojos.

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