EXCESO DE IMPUDICIA

EXCESO DE IMPUDICIA

Libretistas de La otra mitad del sol y la Alternativa del escorpión , Mauricio Navas Talero y Mauricio Miranda, me han enviado la carta siguiente, a propósito de una reciente columna sobre el tema del bisexualismo. Por considerarla de interés público, transcribo su texto completo con una respuesta inmediata.

07 de junio 1996 , 12:00 a. m.

Bogotá, junio 3 de 1996 Leímos con atención su columna del pasado 29 de mayo, titulada Bisexualismo? y compartimos sus preocupaciones en torno a la saturación de ordinarieces que se presentan actualmente en la televisión colombiana. Coincidimos también en la necesidad de que el Consejo Nacional de Televisión se ocupe de organizar una Defensoría del televidente, figura similar a la del Defensor del Lector que actualmente existe en EL TIEMPO. Nos preocupa sí que una de las funciones de dicha Defensoría llegue a ser la de prejuzgar el contenido de un programa meses antes de su emisión, como usted de alguna manera llega a proponerlo con respecto a La mujer del Presidente , seriado que nosotros escribimos y que próximamente aparecerá en las pantallas nacionales. Nos inquieta también que por la sola mención de uno de los muchos temas que se tratarán en la serie, se asuma automáticamente que vamos a hacer la apología del bisexualismo.

No entendemos que la sola mención de un tema conlleve necesariamente su exaltación. Si así fuera su columna del pasado miércoles titulada, como ya dijimos, Bisexualismo? , podría ser censurada por padres de familia responsables considerándola, antes de leerla y por la sola alusión a una conducta sexual específica, como peligrosa e inmoral y de poca o ninguna ayuda en lo que a la educación de los jóvenes se refiere. No faltaría quien invocara al Defensor del Lector para que fijara sus ojos en las columnas que usted está por escribir.

Si de anticiparse a salvaguardar los valores éticos de los televidentes se trata, bastaría con examinar el tratamiento que hemos dado en producciones mencionadas por usted en su columna a temas tanto o más trascendentales y candentes.

La financiación de campañas políticas con dineros del narcotráfico, los desaparecidos, la corrupción tanto en la administración de justicia como en los medios de comunicación y hasta la reencarnación, en una programadora obediente y respetuosa de la doctrina católica, han sido desarrollados con el respeto y la responsabilidad que nos impone el ser comunicadores sociales. Es esa misma responsabilidad la que nos lleva a compartir con usted el criterio de que pretender que toda desviación sexual parezca natural es peligroso para cualquier sociedad. Pero igual de perjudicial sería imponer el prejuicio como forma natural de conducta o de evaluación. Si algo salva a la Colombia de hoy es que mal que bien se ha detenido a conocer lo detalles, a estudiar los hechos, a enjuiciar, antes de dictar su veredicto. De no ser así tendríamos que haberle hecho caso al señor Andrés Pastrana cuando exigía la renuncia de Ernesto Samper aun antes de que éste fuera elegido Presidente. Bien lo dice el Manual de Redacción de EL TIEMPO al citar una frase de Albert Einstein: Triste época la nuéstra, en que es más difícil quebrar un prejuicio que quebrar un átomo .

Cordialmente, Mauricio Navas Talero Mauricio Miranda Rodríguez .

Respuesta a los Mauricios Tienen razón cuando señalan que yo no puedo prejuzgar sin haber siquiera comenzado a ver el seriado . Mas no deja de ser sintomático que el gancho de la programadora pues no creo que sea de los libretistas fuera precisamente ese: el de filtrar para anunciar que el tema del bisexualismo se abordará próximamente en La mujer del Presidente al igual que ocurre en Géminis , como el gran suceso y la gran cosa. Porque, como dije en mi columna mencionada, después vendrá, si no la apología posiblemente sí el apogeo de otras conductas sexuales específicas la zoofilia, la pedofilia, la coprofilia y quién sabe cuántas más, presentadas bajo el empaque de que no se trata de erigirlas en modelos o arquetipos, sino de mostrar apenas una realidad social.

Es que, señores libretistas, convengamos en que ustedes, los libretistas de la TV, tienen generalmente en su condición de comunicadores sociales mucha más capacidad de penetración que los propios periodistas. Para bien y para mal. De ahí que el marco intelectual en que trabajan no puede reducirse a inventarse un buen producto desde el punto de vista comercial, sino que algún sentido ético y social deben tener los llamados mensajes subliminales que ustedes logran trasmitir, a través de los argumentos que interpretan los actores de la TV.

La televisión es, definitivamente, un instrumento demasiado poderoso... y peligroso. Y yo, partidario también de la libertad de expresión y no sé de cuántas arandelas más, no creo sinembargo en la famosa autorregulación. Ni a nivel de prensa ni mucho menos en el plano de la televisión, donde dicha regulación ostensiblemente no opera. Es que hasta en países donde surgieron las primeras vigas de la democracia, como Inglaterra, existen normas de control que llenan el vacío de una autorregulación no operante, pensando siempre en los intereses de la comunidad.

Es por eso por lo que, como ustedes reconocen, los miembros del Consejo Nacional de Televisión (CNT) deben ponerse las pilas cuanto antes para establecer la Defensoría del Televidente como un cuerpo activo, que actúe y funcione. Y no sólo para velar por la calidad y el contenido de los programas, sino de los propios comerciales.

Es que la saturación de ordinarieces no es únicamente en materia de dramatizados y telenovelas, sino también en lo que se denomina publicidad dinámica. Qué tal, por ejemplo, las propagandas sobre toallas sanitarias? Horror! Solamente falta que salga la mujer en bola y en el momento exacto de la operación . En días pasados tuve que acudir a mi esposa experta en informática para consultarle qué significaba eso de kotex digitales y con aplicador , como si además vinieran ya autocomputarizados... Se trata en realidad de imágenes y lenguajes tan prosaicos, que alguien tiene que ponerle coto a lo que traspasa no la barrera de lo inmoral (pues ese es un lenguaje que rechazo en todos los planos por maniqueísta), sino de la simple vulgaridad. Mi pompis me da contratos , dice Amparo Grisales... Qué colita! Propongo, pues, que la Defensoría del Televidente sea el gran reto de la CNT, simultáneamente con los canales privados, teve-cables y otras cosas, relacionadas más con el mundo de los negocios que con un servicio al público que, como la Defensoría del Televidente, tendría precisamente ese interés: público, colectivo y comunitario. De seguro que, de instaurar dicha Defensoría, los comisionados se apuntarían un éxito, pues es algo que la Sociedad pide a gritos pero que no tiene cómo exigir, para defenderse de tanto atropello finalmente emitido por las ondas del Estado. Estado que, se supone, es de todos. De los que hacen televisión y de los que la ven.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.