UNA RABIECITALOS PASEANTES VAN A HACER TODO LO QUE NO SE DEBE HACER EN LUGARES COMO ESTOS.

UNA RABIECITALOS PASEANTES VAN A HACER TODO LO QUE NO SE DEBE HACER EN LUGARES COMO ESTOS.

Vaya usted a ver si en la pradera de Rtli le dejan hacer lo que los colombianos hacen en la laguna sagrada de Guatavita. Allí, en ese potrerito, ubicado frente a Lucerna y a orillas del Lago de los Cuatro Cantones, los helvecios fundaron la nacionalidad suiza. El respeto es total, se siente en el ambiente la veneración de todos, adultos y niños, por un lugar clave en la historia y el pasado del país.

08 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Una vez más, ya perdí la cuenta, llevé a un grupo de alumnos de último año del Colegio Champagnat, a visitar nuestra laguna sagrada, asiento de una de las más conocidas leyendas de nuestro pasado aborigen. El otro lugar es el Salto de Tequendama. Este colegio hace muchos años entró como pionero en este culto por la identidad nacional y la ecología. Y yo me siento realizado cuando los muchachos vibran allí con la veneración que yo les transmito por nuestras raíces, por la raza, por la sangre americana, por la identidad nacional.

Pero cada visita al lugar trae aparejada su tristeza. Allí los paseantes van a hacer todo lo que no se debe hacer en lugares como estos. En otras latitudes cárcel inconmutable ganarían los irresponsables y apátridas turistas que dejan el lugar convertido en un muladar. Sí, da rabia, la sangre hierve.

Qué vimos esta vez? Lo de siempre. Ahora se llega a la laguna por dos ángulos. Antes era sólo por abajo, por el lugar donde en el siglo pasado se hizo enorme boquete para secar la laguna y recoger los tunjos de oro. En esta empresa estuvieron complicados nada menos que los presidentes de la época. Qué tal esa, ah? Los mismos presidentes del país irrespetando y destruyendo los altares sagrados de la historia y de la raza. Ahora han abierto otra carretera por arriba y hasta allí se llega también en vehículo.

Basura por todas partes, en los caminos, dentro de los bosquecitos y en el agua misma de la laguna del rito. Por doquier se han practicado huecos, guaqueando. Y esos huecos los han llenado de botellas, latas, plásticos. La gente hace necesidades por todas partes. Mejor dicho defecando en los altares de la nacionalidad. Cómo es posible que allí vaya la gente a acampar? Esto es inconcebible. Acampar en Machu Picchu? Acampar en Teotihuacán? Acampar al lado del Arbol de Guernica? Y por qué en Colombia sí se puede? Qué país es este? Qué gentes, qué cafres lo habitan? Para completar la ignominia, el costado occidental se ha reforestado con pinos, o sea con plantas exóticas. Si en algún lugar de Colombia se ha debido regenerar el bosque nativo es allí, donde los chibchas, nuestros antepasados, en medio de la vegetación paramuna, ejercían sus ritos.

Estábamos allí, recorriendo respetuosos, hablando en voz baja, recogiendo basura en la bolsa que para el efecto cada muchacho llevó, cuando vimos llegar un paseo de olla. Sentimos indignación. Eran una decena de muchachos que llegaron haciendo ruido con grabadora a todo volumen, cargando dos cajas de cerveza y aguardiente y con viandas para fritar.

La leña? El bosque sagrado la proporcionaría... Oh horror! Y después quieren que uno disimule su rabia al escribir o al asomarse a las cámaras de televisión. Definitivamente, compatriotas, así no se puede. Gobierno, no tiene usted unos centavos para al menos pagar a dos guardas que hagan respetar este santuario? Qué vaina, no?

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