El secuestrador

Las lágrimas de Aicardo de Jesús Agudelo alias 'el Paisa' convencieron, en 1998, a un juez de ejecución de penas de Medellín de que era verdad que estaba fastidiado de la guerrilla y que jamás iba a volver a las filas de las Farc. Por eso le dio la libertad después de tres años largos de prisión por rebelión.

28 de septiembre 2008 , 12:00 a. m.

“Lloró como un niño y decía que las Farc no tenían ideología, que sus compañeros lo habían dejado solo”, cuenta un fiscal de Derechos Humanos de la capital antioqueña.

Pero a pocos días de cruzar la garita de salida de la cárcel Bellavista, se reincorporó al frente 34 y empezó a ganar fama a punta de secuestros.

Para esa época ya llevaba más de 10 años en las filas subversivas y había participado en actos sangrientos con el frente 34 en el occidente antioqueño, como la toma a Peque, el 8 de junio de 1994, en la cual 300 subversivos redujeron a escombros el cuartel de la Policía, la Alcaldía, la Caja Agraria, Telecom, Eade (otra telefónica), la casa cural y varias viviendas aledañas al parque.

Los registros de inteligencia también lo ubican entre los 200 subversivos que el 13 de mayo de 1995 incursionaron en Caicedo (occidente de Antioquia) y entre los 150 que entraron el 21 de diciembre de ese mismo año al corregimiento Cestillal, de Cañas Gordas.

Pero con el tiempo se hizo evidente que su verdadera especialidad era secuestrar a comerciantes y finqueros, y cobrar por su liberación gruesas sumas de dinero. Sus víctimas las obtenía en ‘pescas milagrosas’ dentro de las zonas que controlaba. A veces echaba mano de empleadas del servicio para camuflarse en casas de personas con solvencia económica. ‘El Paisa’ se convirtió en un verdadero terror ambulante.

Fuentes de inteligencia lo califican como un negociador astuto. Nunca dejaba a un secuestrado libre a cambio de nada, pero rebajaba la suma hasta acercarse a las posibilidades económicas cuando descubría que no eran tantas.

El Gaula prefería escoger mujeres para que negociaran con él, pues era un hombre enamoradizo, que tuvo muchas novias hasta que lo asentó 'Paola', una joven hermosa de Ituango a la que reclutó de 15 años.

Un periodista que entrevistó a ‘el Paisa’ el año pasado, cuenta que detrás de él siempre estaba alias ‘Benkos’, uno de los jefes políticos, para ayudarlo en las preguntas embarazosas. Durante las noches era el centro de atención porque contaba chistes soeces y casi todos flojos.

Al frente del frente El frente 34, según registros, tiene en su haber unos 500 secuestros y 400 homicidios, pero directamente de ‘el Paisa’, entre 1999 y el 2002, serían alrededor de 20. Claro que se le endilgan por reflejo los 84 que habría cometido Guillermo Antonio Úsuga alias ‘Tio Pacho’, por tener mando sobre él. Otras fuentes de inteligencia dicen que ‘el Paisa’ era jefe de finanzas e incluso jefe de una sección no mayor de 25 guerrilleros El frente 34 hace parte del bloque José María Córdova que dirigía Iván Ríos, pero después de la muerte de éste, habría asumido el mando 'Pedro Baracutao', a la vez jefe del 34 con sus tres compañías y alrededor de 120 integrantes. En sus buenas épocas el grupo habría tenido entre 600 y 700.

Es indudablemente la gran influencia de ‘el Paisa’ no obstante su escasa preparación intelectual. Se destacaba por la fuerza de sus convicciones y la pericia militar acumulada en más de 20 años como guerrillero.

La fama Los dos episodios con los que saltó al ‘estrellato’ fueron el secuestro del gobernador de Antioquia, Guillermo Gaviria, y el ex ministro Gilberto Echeverri, y posteriormente su asesinato.

La expresión quejumbrosa que según los fiscales adoptó frente a los jueces en 1998 parecía irreconocible aquel 21 de abril del 2002, cuando apareció con cara triunfante en el sitio El Baho, de Caicedo, para llevarse consigo a Gaviria y a Echeverri.

Caicedo es un pueblo cafetero del occidente antioqueño que estaba bloqueado en plena cosecha por la cuadrilla que dirigía ‘el Paisa’, de manera que no podían sacar los sacos de café ni entrar con alimentos.

Gaviria y Echeverri, acompañados por una muchedumbre de seguidores, emprendieron una marcha a pie desde Medellín con el fin de presionar una actitud más condescendiente de la guerrilla. Ahí fue cuando un grupo de guerrilleros, al mando de ‘el Paisa’ los abordó y los obligó a irse con ellos monte arriba.

La certeza de que ‘el Paisa’ era el mismo Aicardo de Jesús Agudelo no la obtuvieron las autoridades hasta el allanamiento a una casa en Barranquilla en la cual encontraron a una hija de él y una foto en la que aparecía el padre.

En los once meses que duró el cautiverio de estos importantes personajes, ‘el Paisa’ fue también el encargado de su seguridad. El 4 de mayo del 2003, en medio de un intento de rescate en el área rural de Urrao (Antioquia), fallecieron Correa, Echeverri y ocho militares que compartían cambuche. Si bien circularon versiones acerca de que la muerte de los rehenes se produjo por un ametrallamiento desde arriba, las pruebas de balística indicaron que fueron fusilados y, según testimonios, habría sido por orden directa de este guerrillero.

El Tribunal Superior de Antioquia lo condenó a 40 años de cárcel a él, a los mandos del bloque José María Córdova y a todo el secretariado de las Farc por este crimen.

Para bien o para mal la responsabilidad de cuidar a personajes tan importantes y luego el señalamiento de su muerte le elevó el perfil público a ‘el Paisa’, a tal punto que su cabeza llegó a valer mil millones de pesos, una cifra reservada solo para comandantes de grueso calibre, a pesar de que no era claro que detentara una posición de mando.

Ni siquiera el secuestro y asesinato de Gabriela White, la mamá de la ministra de Educación, Cecilia Vélez White, en 1991, le había dado tanta pantalla.

El comandante del bloque José María Córdova, Isaías Trujillo ‘el Viejo’ lo llevó a su lado, en los límites de Antioquia y Chocó. No es claro si para protegerlo con sus anillos de seguridad o en un puesto de responsabilidad dentro del estado mayor.

En esas impenetrables selvas se la pasó por dos años, fuera del alcance de la Fuerza Pública, hasta el domingo pasado, cuando esta bombardeó su campamento, entre Vigía del Fuerte y Murindó.

“Es muy importante para nosotros que la Fuerza Pública hubiera producido este positivo tan determinante para nuestra seguridad y sobre todo para las subregiones del occidente antioqueño y el suroeste que él tanto quiso someter”, dijo el secretario de Gobierno de Antioquia, Andrés Julián Rendón

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