NO ES UNA, SON DOS REFORMAS TRIBUTARIAS

NO ES UNA, SON DOS REFORMAS TRIBUTARIAS

A falta de una, tendremos dos reformas tributarias este año.

09 de abril 1995 , 12:00 a. m.

La primera será la de los impuestos nacionales que próximamente presentará el Gobierno al Congreso. La segunda será la de la tributación departamental que anunció el presidente Samper ante la conferencia de gobernadores reunida en Cali hace pocos días.

Quizás se logre cumplir formalmente con la promesa electoral de no subir los impuestos, entendiendo por tal no elevar las tarifas de los tributos ya existentes. Pero es evidente que la carga tributaria de los colombianos se elevará sensiblemente.

El alto volumen de gasto público en que el país está embarcado exigirá, de una parte, una mayor presión tributaria sobre el bolsillo de los contribuyentes y, de otra, un creciente endeudamiento del Gobierno central.

No de otra manera será posible financiar un gasto público que se prevé que crezca al 9 por ciento real anual durante este cuatrienio, mientras que la economía crecerá en el mejor de los casos al 5,5 por ciento por año.

O sea, el gasto presupuestal va a incrementarse 40 por ciento más rápido que el crecimiento económico.

En la reforma de los impuestos nacionales vamos a presenciar un curioso espectáculo de alquimia tributaria; sin subir impuestos, el gobierno aspira a recaudar el doble de lo que logró la reforma de Rudolf Hommes en 1992, que sí los subió. Cómo logrará este sorprendente resultado? El trípode de la reforma Se sabe que la reforma tendrá tres elementos: transformará en permanentes las tarifas de imporrenta y del IVA que transitoriamente elevó (hasta 1997) la Ley Sexta de 1992. Contendrá también amplias medidas antievasión. Y, por último, hará una poda al régimen de exenciones y deducciones.

En la reforma habrá elementos muy positivos como son todas aquellas medidas encaminadas a reducir la evasión, que en Colombia alcanza niveles realmente escalofriantes.

Pero también incluirá aspectos discutibles. Por ejemplo, no resulta muy lógico que se mantengan como permanentes tarifas tan altas como el 37,5 por ciento para el impuesto a la renta y del 14 por ciento para el IVA, cuando lo que se quiere es combatir la evasión, y se sabe que precisamente tarifas como éstas lo que hacen es inducir mayores niveles de evasión.

En cuanto a las modificaciones que se le hagan al régimen de exenciones y deducciones habrá que ver, en cada caso, en qué consisten los cambios que proponga el Gobierno.

Puede ser que en algunos de ellos se estén presentando abusos, o que haya regímenes que no se justifiquen. En otros casos son normas de juego válidas que se le han trazado al sector productivo y que no resulta lógico estarlas variando a menudo.

En cuanto a los tributos departamentales, la crisis es tan grande, que no podrán ser ajustes meramente cosméticos. Si el Gobierno realmente quiere ayudar a los fiscos departamentales a superar la postración en que se encuentran, deberá presentar una reforma de fondo.

El cura predica, pero...

Y debería también aplicarse él mismo la medicina que les recetó a los gobernadores reunidos en Cali. En esa conferencia, el Gobierno les recomendó a los mandatarios seccionales que no se endeuden exageradamente, y qué más bien busquen recursos tributarios adicionales para superar la emergencia. Eso está bien. Pero entonces el Gobierno central debería dar ejemplo de esa misma frugalidad crediticia que le está predicando a los departamentos.

Lo que no está haciendo. La estrategia de financiación del plan de desarrollo está montada sobre un gigantesco programa de endeudamiento interno que el Gobierno central va a contraer en este cuatrienio.

El saldo de la deuda interna pasará de 3,3 billones en 1994 a 11,7 billones en 1998, lo que significa que el volumen de la deuda interna, de representar un 6,24 por ciento del PIB en 1994 pasará al 9,93 por ciento en 1998. Esto es exactamente lo contrario de lo que el Gobierno les está aconsejando a los gobernadores.

Tal vez no se aumenten en esta ocasión las tarifas de los impuestos. Pero para financiar el tren de gasto público en que estamos montados, el Gobierno (no solo tendrá que endeudarse mucho más sino que) buscará subir sensiblemente la carga tributaria de los colombianos. Lo que al fin de cuentas es otra manera de incrementar los impuestos.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.