‘Parapolítica: verdades y mentiras’

‘Parapolítica: verdades y mentiras’

Otra vez José Obdulio Gaviria y un grupo de amigos suyos, defensores del gobierno del presidente Álvaro Uribe, se salen con las suya. Acaban de publicar, con Editorial Planeta, un libro titulado Parapolítica: verdades y mentiras, que pone en entredicho la tesis de la Corporación Nuevo Arco Iris sobre “la ruta de la expansión paramilitar y los acuerdos políticos”.

28 de septiembre 2008 , 12:00 a.m.

El libro, que comenzó a exhibirse esta semana en librerías de todo el país, es provocador y atrevido. Cuestiona la validez científica de conceptos como “atipicidad”, usado por los investigadores (En especial Claudia López y León Valencia) de Nuevo Arco Iris, para sustentar que varios congresistas que ganaron curules en 2002 y 2006 tuvieron cambios en sus caudales electorales por influencia de las Auc.

Es otra visión del paramilitarismo, un testimonio colectivo que muestra cómo si Uribe no hubiese enfrentado el fenómeno, este “habría extendido la incertidumbre y la violencia por muchos años”.

Gaviria, el más fiel escudero del Presidente, agita la espada de sus razones sobre sus contradictores y los acusa.

Dice, refiriéndose al proceso de la parapolítica, que “el objetivo no era la justicia, sino el desprestigio de un Presidente querido y respetado por el pueblo y la desestabilización de la coalición política mayoritaria en el Congreso”.

No niega que algunos políticos pudieron proceder de esa manera, pero se opone a la generalización. Y, sobre todo, no acepta que Nuevo Arco Iris asocie solo a los uribistas con los grupos ilegales.

Con nombres y cifras a la mano, Gaviria cuestiona por qué no se midió con el mismo rasero a dirigentes de la izquierda, como Piedad Córdoba, que en esos años tuvieron “votaciones atípicas” en zonas de presencia de las Farc.

El libro es un alegato con perfiles históricos, políticos, jurídicos y hasta filosóficos, desde los sectores más leales a Uribe, sobre la parapolítica.

Son 10 ensayos de igual número de autores, entre los que están, además de Gaviria, el académico Libardo Botero (ver recuadro); el comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo; el secretario de Prensa de Palacio, César Mauricio Velásquez; y el abogado Juan Carlos Moncada. Rechazan con argumentos la acusación de sus contradictores, a quienes ubican cerca de las orillas “terroristas” por los antecedentes de varios de ellos.

Gaviria defiende la desmovilización de las Auc y asegura que el Gobierno también está dispuesto a dialogar con las Farc, previo cese de hostilidades: “Que se vayan al diablo con su cuento de que el gobierno tiene terroristas amigos y terroristas enemigos”, dice.

Se va lanza en ristre contra los tres gobiernos anteriores a Uribe –Pastrana, Samper y César Gaviria– que resume como “12 años de avasallamiento” y acusa de haber tolerado el crecimiento de paramilitares y guerrillas.

De Pastrana dice (sin mencionar su nombre) que “vendió el alma al diablo para ganar unas elecciones”.

De manera irónica, Gaviria acuña el término de “caguaneros” para bautizar a quienes defienden negociaciones con las Farc y el Eln, pero se oponen a que estas se hagan con las Auc. Casi los ridiculiza.

De César Gaviria, afirma: “no se recuerda que haya emprendido una acción como la del gobierno Uribe para derrotarlos, desmovilizarlos y reinsertarlos (a los ‘paras’)”.

No esconde su molestia por el fiscal Mario Iguarán, quien, según dice en sus páginas, aseguró públicamente que se inclinaba “reverente” ante el libro de Nuevo Arco Iris, el que para Gaviria es una “cacería de brujas que junta en las mismas celdas a parapolíticos con políticos honrados que tuvieron la desgracia de caer en las fauces calumniosas”, de la publicación.

- ‘Investigación de pobreza metodológica’: Libardo Botero El académico Libardo Botero (foto), activo colaborador del Centro de Pensamiento Primero Colombia, ataca la credibilidad de la investigación de Arco Iris, que según él, ha sido catalogada como “la Biblia” del tema para la oposición, medios y funcionarios del Estado. Según Botero, es “asombrosa” la forma como se juntó “el éxito mediático y editorial con la pobreza metodológica y conceptual”, de la publicación. “Contra la afirmación falaz que recalca la conexión Uribe con el paramilitarismo, los resultados electorales indican lo contrario: que en territorios de éstos perdió, mientras arrasó en zonas guerrilleras”, destaca. Más adelante reprocha que “las menciones a la guerrilla y el impacto de su extensión y accionar en la política brillan por su ausencia en los artículos de López y Valencia”.

Sobre el texto de Claudia López, de parapolítica en Antioquia, Botero afirma que es “de más dudosa calidad”. En apartes, parece escribir una carta personal a López o darle cátedra de metodología de la investigación: “El método dialéctico, querida Claudia, según lo explicó Marx, parte del análisis concreto de la situación concreta. Exactamente lo que usted no hace”.

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