EN RESTREPO, EL CURA Y EL ALCALDE NO SE PUEDEN VER

EN RESTREPO, EL CURA Y EL ALCALDE NO SE PUEDEN VER

El Alcalde de Restrepo, Ovidio Arturo Marín, no ha perdido su fe católica, pero hace siete meses no va a misa... porque no puede ver al cura.

04 de junio 1996 , 12:00 a. m.

Y lo peor es que no está mal correspondido. El sacerdote del Smunicipio, Luis Enrique Restrepo, tampoco lo pasa . Los despachos de los dos notables del municipio están separados solo por la plaza, pero ninguno quiere ir a los predios del otro.

El origen de la discordia dicen en la población ubicada a 60 kilómetros de Cali, en el centro del departamento es el fuerte temperamento del sacerdote.

Todo empezó en julio del año pasado, durante las fiestas patronales, cuando el sacerdote cuestionó la realización de un baile en el atrio de la iglesia y lo que calificó como exagerado gasto en pólvora cuando eso no estaba previsto.

Las fiestas patronales, de julio, son diferentes a las fiestas populares, que se realizan en diciembre, y a aquellas no se les puede mezclar pachanga , enfatiza Restrepo, al tiempo que admite que él es muy vertical en todos sus actos.

Sin embargo, Marín afirma que al municipio nadie le va a cambiar sus tradiciones, pues en la fiestas patronales siempre ha habido pólvora. Y agrega que no está de acuerdo con el cura quien, según el Alcalde, en la misa maldice a la gente que no le cae bien.

Pero la situación no paró allí. Al tiempo que el levita precisa que él no dialoga con hipócritas, en alusión directa al Alcalde, Ovidio Arturo Marín, éste dice que mientras el levita permanezca en el municipio nunca irá a misa.

De hecho, Marín hace siete meses que no pisa el recinto del templo católico, ubicado frente al parque principal.

Hace seis meses el Alcalde, el concejal conservador holguinista Carlos Ossa y otros miembros de la comunidad visitaron al obispo de Palmira, monseñor Mario Escobar y le solicitaron el traslado inmediato del presbítero, pues trataba muy mal a la gente .

El distanciamiento con la Alcaldía se agudizó a mediados de mayo pasado, cuando en la visita del sacerdote a las veredas El Silencio y El Salvador varios habitantes se mostraron extrañados, y le preguntaron qué le pasaba con el Alcalde, pues éste había hablado mal del cura.

Ante este hecho, el sacerdote le envió una comunicación a Marín en donde le pregunta ... usted visita las veredas para colaborar con la gente, para hacer política o para denigrar de las gentes que no le caen bien? Y agrega: ...Si usted tiene algo en contra mía que le esté disgustando, le ruego el favor presentarse al despacho parroquial para que dialoguemos o mándemelo por escrito.. .

El levita recuerda que esperó 15 días una respuesta a su comunicación pero ésta nunca llegó. Por lo tanto le envió el texto a la Diócesis de Palmira.

En medio de este cruce de acusaciones, figura la del concejal de la Federación Liberal James Naranjo, quien dijo que el cura viola la Constitución en tanto que no respeta la libertad religiosa y persigue a los Testigos de Jehová, los Pentecosteses Unidos y a la secta de los Gnósticos.

Sin embargo, el sacerdote Restrepo, un antioqueño nacido en Fredonia hace 62 años, 34 de ellos dedicados al sacerdocio, niega esa situación y comenta que, contrariamente, en varias oportunidades ha intercedido en favor de los Testigos de Jehová, pues algunos comerciantes del centro hacen toda clase de ruidos a través de altoparlantes sin importar que los miembros de esa comunidad religiosa estén desarrollando su culto.

El personero Wilson Vélez Ospina hizo un llamado a la comunidad, pues calificó de grave la situación que atraviesa el municipio.

Pero en este conflicto el cura no está solo. El presidente del Concejo, Jesús Alberto Ospina, enfatiza que a muchos habitantes no les ha gustado la disciplina del levita, pues aquí la gente estaba acostumbrada a preparar los actos sociales de los bautizos, primeras comuniones y matrimonios antes que cumplir con los actos religiosos, pero el padre Restrepo le puso orden a esto .

Hace unas semanas, el concejal Ospina y 200 habitantes enviaron a la Diócesis de Palmira un memorial de respaldo a la gestión del cura.

A pesar de que el padre Restrepo dice que esa situación no afecta la fe de la comunidad, en una encuesta realizada por este diario las opiniones en torno a la continuidad del cura están divididas.

Entre tanto, los 15 mil habitantes de este municipio esperan que las próximas fiestas patronales entre el 5 y el 14 de julio sirvan para limar las asperezas de gobernante y religioso.

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