7 bailarinas, una sola esquizofrenia

7 bailarinas, una sola esquizofrenia

Seis mujeres están en la mente de una sola, que está tendida en el suelo. Estática. Luce frágil e impotente. Ni siquiera logra tomar en sus manos aquello que quiere, pues siempre se lo apartan.

25 de septiembre 2008 , 12:00 a. m.

Las mujeres de su cabeza van y vienen. Son eufóricas, silenciosas; lloran, ríen; tienen miedo, están furiosas, piden disculpas; acomodan la casa, la desordenan.

“¡Acá todos estamos bien!”, grita una de ellas, como tratando de borrar la locura en la que está sumergida. Pero la tensión se siente; parece que algo se va a romper. Ella misma, la protagonista de La razón de las ofelias, podría romperse en mil pedazos.

Para Tino Fernández, director y coreógrafo de la compañía de danza L’Explose, esta es una de las obras más “traumáticas” que ha hecho, pues es una indagación sobre la esquizofrenia, enfermedad que padece su madre.

“Afortunada o desafortunadamente, no sé, he vivido su enfermedad desde lejos. Uno diría: ‘Está loca, pero la está pasando bien’. Pero es en realidad un mundo de sufrimiento. Ella recapacita y dice: ‘Lo siento, es más fuerte que yo’”.

¿Cómo limitar lo ilimitado? Fernández y Juliana Reyes, la dramaturga del grupo, empezaron construir sobre el desorden. “El gran problema de la locura, cuando uno la trata en el arte, es que cabe todo. ¿Cómo ponerle límites a lo ilimitado?”, dice Reyes.

Las bailarinas sirvieron de polo a tierra. “Había un reto muy grande y era hablar de esa sutileza que es la locura. Quisimos mostrar mujeres que van en la cuerda floja, que pueden caerse”, agrega el coreógrafo.

Todo transcurre en un espacio doméstico. Una nevera, sillas y repisas habitan la casa. Y una mujer, atrapada por su delirio y por su vestido blanco, intenta llegar al comienzo del escenario, cerca de los espectadores.

Lo hace lenta y penosamente, como si un paso le costara la vida.

Trata de alcanzar una pistola que le han puesto cerca. Pero se la quitan. Y la castigan amarrándole las manos con periódico y cinta pegante. Su cuerpo lucha, y este es un gran reto para la bailarina Leyla Castillo: “Es duro.

Cuando te quitan la posibilidad de trabajar desde el movimiento, viene la búsqueda emocional. Comienza una pugna entre el cuerpo y la cabeza”, dice.

“Volver de la obra es difícil. Hay que estar fuerte para poder hacerla”, agrega Natalia Bedoya, que además de bailar juega con su potente voz en el escenario.

Su voz se encuentra en ocasiones con la del violín de Ara Malikian, que ha trabajado en los filmes de Almodóvar Hable con ella y La mala educación.

TEATRO DE BELLAS ARTES DE BOGOTÁ,.

Había un reto muy grande para la obra y era hablar de esa sutileza que es la locura. Quisimos mostrar mujeres que van en la cuerda floja, que pueden caerse”.

Tino Fernández, director y coreógrafo de la compañía L’Explose.

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EN ESPAÑA Y FRANCIA La obra ‘La razón de las ofelias’ solo se presentará entre el 25 y el 27 de este mes en Bogotá.

Después de su corta temporada, la obra se presentará en el Mercat de les Flors, de Barcelona (España), en enero del año entrante.

Estará también en L'Avant-Seine Théâtre de Colombes (localidad ubicada a las afueras de París, Francia), en febrero

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