CUATRO FRENTES DE LAS FARC SE TOMARON FOSCA

CUATRO FRENTES DE LAS FARC SE TOMARON FOSCA

Faltaban 20 para las once de la noche cuando Giovanni Sastoque, de 12 años, sintió la descarga de explosiones en serie.

07 de abril 1995 , 12:00 a.m.

No se asuste que esa es una culebra le dijo Oscar, el hermano mayor que dormía en la cama vecina, y él se tranquilizó convencido que era pólvora como la de las fiestas.

Sin embargo la tal culebra no paró en más de hora y media. Unos instantes después, Giovanni y Oscar cayeron en la cuenta de que eran disparos y bombas. Y con ellos los 6.000 habitantes de Fosca un pueblo cundinamarqués, 50 kilómetros al sur de Bogotá, suspendieron por sendos minutos la respiración.

Nadie supo por donde entraron los guerrilleros. El poblado, apoyado en plena cordillera oriental, tiene cuatro puertas diferentes: una por el Alto de la Horqueta, otra por Cáqueza, la tercera por Gutiérrez y la cuarta por Sáname.

A pesar de que la mayoría de la gente ya estaba guardada y dormida, el Coronel Martín Alonso Pretel Burgos, comandante a cargo de la operación contraguerrilla, dijo que entraron por todos lados . Según los datos oficiales, fueron 106 guerrilleros, y cuatro los frentes de las Farc que participaron, el 51 ( Jaime Pardo Leal ), el 52 ( Juan de la Cruz Varela ), el 54 y el 31 (del Meta). La última toma de este tipo fue el pasado 7 de marzo, cuando cinco frentes de las Farc atacaron Ituango (Antioquia).

Luego de botar una primera ráfaga de fusil, los subversivos le pusieron una bomba al Palacio Municipal que, a falta de iglesia, preside la plaza principal. Eso se sintió como si se estuviera abriendo la tierra , dijo una señora que vive con sus tres hijos y sus papás a 20 metros de la plaza.

Por la onda explosiva se abrió la ventana cuenta la señora a mi mamá le entró el pánico y no hacía sino gritar que nos habían matado. Pero nos fuimos todos gateando hasta el platero y ahí debajo nos quedamos los seis .

Esta no era la primera vez que la guerrilla se tomaba a Fosca, era la cuarta, y por eso todos estaban advertidos que no debían asomarse. Eran sólo oídos: Dele duro, dele que hay que darle más duro papacito .

El primer objetivo era el cuartel instalado en el Palacio Municipal. Los cuatro policías que estaban de turno cogieron sus fusiles y empezaron también a responder con balas. Mientras el ruido de la batalla, un grupo de subversivos fue a la Caja Agraria, en el otro extremo de la plaza.

Con una bomba abrieron la puerta y pusieron otras tres hasta que dieron con la caja fuerte en donde estaba guardada la plata. Se llevaron, mal contados, 72 millones de pesos.

Cuando acezaban un poquito las balas, tan!, era que venía una bomba y la tierra se estremecía , dijo un anciano empleado del municipio. El tropel era por todo el pueblo agregó. Como hasta la una y media, que pudimos prender un cabo de esperma, estuvieron botando plomo .

En la casa de Giovanni, la mamá, Alcira Pardo, cogió las cobijas para salir de la habitación hacia un lugar más protegido, con tan mala suerte que un guerrillero que estaba en el corredor le pegó tres disparos a ella y uno a Oscar.

La maestra de la escuela corrió con relativa mejor suerte. Si bien su casa, vecina del Palacio Municipal, quedó sin techo y sin paredes, ella se salvó porque esa noche durmió en la casa de su hija.

El combate en la plaza no aflojaba. Los policías, según dicen, se batieron hasta que las municiones se agotaron. Con las armas inútiles se atrincheraron cerca del armerillo . Hasta allí llegó un guerrillero, zafó una ráfaga y les dijo que si salían con los brazos arriba les perdonaba la vida.

Los sacaron a empellones hasta la calle, los tiraron al suelo y hacían disparos con el fusil muy cerca de sus oídos. Nos decían que nos saliéramos, que no fuéramos traicioneros, que éramos unos vendidos , cuenta un policía de no más de 22 años, con un esparadrapo en la oreja que le cubría la herida de una granada.

Lo último que oímos fue que gritaron viva la guerra de sangre. Se carcajearon y arepearon y se fueron , dijo la vecina de debajo del platero.

Los guerrilleros se fueron en cinco camiones tres y medio del pueblo, obligaron a los conductores a que los condujeran hasta la vereda la Palma, y allí se bajaron. Iban hablando por radio y comiendo conos, paletas, galletas de helado, del saqueo que le hicieron a una caseta de la plaza.

Cerca de las tres de la mañana, una patrulla combinada del Goes, Ejército y la Policía, los alcanzó. En el enfrentamiento se murieron dos subversivos y otro fue capturado. El encargado de manejar la ametralladora M-60 del Goes, resultó gravemente herido. En un momento los perseguían 150 soldados, una avioneta de la Armada lanzaba bengalas para guiarlos, sin embargo suspendieron la operación porque ellos se metieron por Guayabetal , según dijo el coronel Pretel Burgos.

En Fosca cientos de vainillas quedaron regadas por el suelo, vidrios rotos, y paredes caídas como si fueran golpes de rockets. Sólo resultaron heridos doña Alcira y su hijo Oscar. Una señora que impresionada por el asalto, todavía saltaba de susto ante cualquier ruido, concluyó: este pueblo es muy santo, es tan devoto de San Antonio, que él nos hizo otra vez el milagro y por eso no se acabó .

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