La pura y dulce verdad

La pura y dulce verdad

El cese de actividades convertido en bloqueo ilegal con motivaciones políticas que afecta actualmente al sector azucarero del país ha reavivado una serie de mitos y leyendas a su alrededor, que no se compadecen con la realidad de esta importante agroindustria.

25 de septiembre 2008 , 12:00 a.m.

La caña de azúcar es hoy en día un verdadero cluster económico, que emplea a más de 36.000 personas de manera directa y a 216.000 de manera indirecta.

Son más de un millón de personas las que viven gracias a la producción de azúcar, etanol y energía eléctrica a partir de la caña. A su vez, hay más de 1.700 cultivadores independientes, que poseen el 75 por ciento de las 202.000 hectáreas de tierra sembrada de caña.

La producción de azúcar nos permite abastecer el mercado nacional y generar ingresos en divisas que superan los 230 millones de dólares al año. El sector ha innovado de manera permanente para reducir y reutilizar los desechos de la caña.

Por ejemplo, el bagazo restante se utiliza en la generación de electricidad que abastece las plantas y que deja un excedente que contribuye a la seguridad energética de la región. El bagazo también es utilizado para la producción de papel y plásticos.

Como es bien conocido por el país, hoy la caña también se utiliza para la producción de etanol, biocombustible limpio y renovable, que no solo reduce la dependencia del país frente a los combustibles fósiles, sino que ha reducido la factura petrolera de todos los colombianos.

* * * * Las inversiones para hacer este proyecto superan los 139 millones de dólares, de los cuales más del 30 por ciento es de tipo ambiental para garantizar el adecuado manejo de los desechos. No existen, como se ha dicho, subsidios para el productor de etanol en Colombia. Las exenciones tributarias existen en el etanol únicamente para el consumidor.

Los ingenios han tercerizado el corte de la caña de azúcar y han limitado la mecanización de esta operación, conscientes del impacto social que esto tendría para la región.

Para ello se negocia con cooperativas de trabajo asociado creadas por los corteros. Cada ingenio exige el cumplimiento de las normas laborales y legales por parte de las cooperativas.

Un estudio realizado por la firma Deloitte concluyó que todas las cooperativas cumplen con los requisitos legales y que todas hacen los aportes de ley al sistema de seguridad social. El 94 por ciento de ellas tienen a sus trabajadores afiliados a las cajas de compensación.

Todas tienen programas de salud ocupacional. El estudio demostró que el ingreso promedio de los corteros en el 2007 fue de 813.000 pesos mensuales brutos, y 600.000 pesos netos mensuales, uno de los más altos del sector agrícola.

El compromiso del sector con la comunidad es innegable. El año pasado se destinaron más de 25.000 millones de pesos, esto es, el 17 por ciento de las utilidades, a proyectos de educación, vivienda y desarrollo social de todos los trabajadores del sector.

En definitiva, la agroindustria del azúcar en Colombia es clave para nuestra economía, es socialmente y ecológicamente responsable y es un actor comprometido con el desarrollo y el bienestar de miles de trabajadores y sus familias en toda la región. Los mitos son difíciles de vencer, pero la realidad es más fuerte.

* Presidente de la Asociación de Cultivadores de Caña (Asocaña)

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