Espionaje e infiltración de alcoba

Espionaje e infiltración de alcoba

Chia Chi penetra subrepticiamente en territorios chinos ocupados por fuerzas enemigas japonesas, se gana la amistad de una prestante amiga de juegos de mesa e intenta seducir a su marido (abominable jefe colaboracionista).

25 de septiembre 2008 , 12:00 a.m.

Su misión, patriótica y suicida: asesinarlo en plenas faenas amatorias. Tales acciones de contrainteligencia y espionaje pasional transcurren en Shanghái, entre 1938 y 1942, en medio de los avatares de la II Guerra Mundial.

La rigurosa aunque lenta puesta en escena del maestro taiwanés Ang Lee, y el rico entramado de un mundo aparentemente bajo control, pero sujeto a represiones y amenazas externas, se nutren de las retardadas aventuras bajo sábanas de tan exótica y arriesgada Mata-Hari –que encarna la bella Tang Wei–, en combinación con la seductora madurez desplegada por Tony Leung.

Importante recordar que esta cinta, originalmente llamada Lust Caution, obtuvo el prestigioso León de Oro en la Muestra Internacional de Venecia del año pasado.

Un grupo de teatro panfletario, que anticipa la estética comprometida de la Revolución Cultural, pretende concientizar a las masas con piezas o estrategias populares de alto contenido nacionalista. Sus preliminares anecdóticos nos remontan a las valientes acciones estudiantiles de la Resistencia en una milenaria nación sometida a la vergüenza de un régimen del terror bajo la directa complicidad de autoridades o funcionarios nacionales, que acataron las órdenes de sus invasores.

El sexo se constituye en punto candente de atracción, cuyo clímax surte efecto durante la última hora de proyección –para un total de 154 minutos de duración–. En situaciones explícitas, pero sin recurrir al exhibicionismo genital, la cámara del mexicano Rodrigo Prieto enfoca en primeros planos faciales o corporales una sucesión de momentos culminantes, que mantiene aires de suspenso por cuanto, en cualquier momento, puede desatarse la conspiración o, en su defecto, dejarse llevar por las armas caprichosas de una pasión malsana. Cualquier traición era de hecho un acto de guerra, que conducía irremediablemente al ajusticiamiento.

Ang Lee demuestra su inmenso talento fílmico bajo temáticas y estilos diferentes: orgullosa tradición culinaria de Taipei (Comer, beber y amar), matrimonio neoyorquino por conveniencia en El banquete de bodas, guión adaptado por Emma Thompson del melodrama previctoriano Sensatez y sentimientos; aventuras caballerescas de filosofía taoísta y coreografía digital (El tigre y el dragón) y un cuento de Annie Proulx con Heath Ledger como el vaquero ‘gay’ Ennis Del Mar (El secreto en la montaña).

mlaurens@coldecon.net.co.

HELGON

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