La letra menuda del auge exportador

La letra menuda del auge exportador

Las últimas cifras del Dane sobre las exportaciones colombianas volvieron a sorprender con un espectacular crecimiento en valor de 44,2 por ciento en julio, frente al mismo mes del año pasado, que contrasta con una caída de 12,6 por ciento en las toneladas despachadas.

25 de septiembre 2008 , 12:00 a.m.

Durante los primeros siete meses de este año, el incremento en dólares fue de 42,7 por ciento y de apenas 3,5 en volumen.

La explicación es evidente: el precio. Sobre todo el del petróleo, cuyo vertiginoso encarecimiento llevó a duplicar las exportaciones colombianas entre enero y julio (112,1 por ciento más en dólares que en el mismo período del 2007). En toneladas, los embarques colombianos aumentaron 21,5 por ciento.

Estados Unidos sigue siendo el mayor comprador (8.659 millones de dólares y un crecimiento de 55,5 por ciento), principalmente de hidrocarburos.

Venezuela es el segundo mercado para la producción colombiana (con un aumento de 39,3 por ciento en valor), básicamente de las llamadas exportaciones no tradicionales.

La Asociación Bancaria ha señalado que la incertidumbre del segundo semestre será si la devaluación del peso que se volvió a observar se mantendrá, y si será suficiente para compensar la caída del precio de los productos básicos y la menor demanda derivada de la desaceleración de la economía mundial.

Ya no hay revaluación Después de la fuerte revaluación del peso, en medio de la cual se registró el avance exportador, en los últimos 90 días la moneda nacional se ha devaluado alrededor de 25 por ciento, y si se miran los últimos 12 meses ya no hay apreciación.

El cuanto al petróleo, ayer cerró por debajo de 106 dólares el barril (WTI), lejos de los 145 dólares que alcanzó en los primeros días de julio.

Esas, sin embargo, no son las únicas preocupaciones de los exportadores, cuyo líder gremial, Javier Díaz, había advertido sobre la falta de claridad acerca del comportamiento de la economía estadounidense, azotada por el huracán financiero de las últimas dos semanas.

A la gente de Analdex, la asociación que encabeza Díaz, la trasnocha la concentración de las ventas externas en solo dos mercados: Estados Unidos y Venezuela, de donde provino más de la mitad (51,8 por ciento) de la facturación externa del país entre enero y julio pasados.

En un trabajo de Analdex, citado por su presidente, se les preguntó a 389 empresas, responsables de exportar 2.000 millones de dólares anuales a Venezuela, qué tanto de lo que venden en la nación vecina podría colocarse en otros mercados.

Las respuestas arrojaron que apenas 500 millones son susceptibles de ser enviados a otros países. Esto significa que bienes por al menos 1.500 millones de dólares son hechos a la medida de los venezolanos. “Es allá o allá”, comenta Díaz.

El dato es aun más preocupante si se tiene en cuenta que Venezuela es el principal destino de las exportaciones no tradicionales.

Pero no solamente hay concentración de destinos, sino también de empresas exportadoras. Sin embargo, comenta Díaz, algo se ha progresado en este campo. Según él, Colombia tiene alrededor de 12.000 compañías que venden al exterior, de las cuales 30 facturan la mitad del total. Hace un lustro, 17 firmas respondían por el 54,3 por ciento de los despachos.

La idea no es sustituir mercados En el otro lado de la balanza hay un grupo conformado por unas 10.000 empresas “con unas ventas muy bajitas” (10.000 dólares anuales o menos), cuenta el ejecutivo.

El objetivo entonces no se limita a aumentar significativamente las exportaciones no tradicionales, que a diferencia de las tradicionales (petróleo, café, carbón y ferroníquel) son grandes generadoras de puestos de trabajo, sino ampliar el número de empresas exportadora.

Además, concluyen los expertos, es indispensable diversificar la oferta exportable. No con la idea de sustituir a los compradores vecinos o a Estados Unidos, sino de empezar a hacer ventas adicionales, preferiblemente con productos nuevos, de tal manera que haya una desconcentración de exportaciones y mercados.

Los exportadores son conscientes de que es necesario diseñar y desarrollar una estrategia que permita avanzar hacia esas metas, pero advierten que esto requiere un trabajo conjunto de Gobierno, empresarios, gremios y centros de investigación, y que es una tarea de largo plazo, cuyos resultados no se verán a la vuelta de un año

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