LA CIMA DE LA FE

LA CIMA DE LA FE

Guadalupe es un santuario marino ubicado en uno de los cerros tutelares de Bogotá.

08 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Es un símbolo religioso y cultural de los citadinos que lo visitan con su carga de rezos y manifestaciones culturales el primer domingo de cada mes.

Allí se ofician tres misas por parte del párroco José Manuel Tovar.

El sacerdote Tovar calcula que suben alrededor de dos mil personas que se reúnen en grupos familiares y de amigos para emprender el largo camino.

El TIEMPO, visitó el lugar y encontró que a pesar de la inmensa fe que los mueve no tienen muy claro cual es el origen de la virgen de Guadalupe.

Un breve resumen sirve para despejar los senderos de los devotos caminantes.

La historia señala la España del siglo VII cuando se ocultó una estatua de La Virgen para que no cayera en manos de los Sarracenos. El sitio se denominó Guadalupe.

Casi 800 años después Europa se encontró con el nuevo mundo y todo cambió porque la religión católica también cruzó el Atlántico.

En México, en el monte de Tepeyac se le apareció La Virgen al célebre indígena conocido con el nombre de Juan Diego el 9 de diciembre de 1531.

El 12 de diciembre del mismo año sucedió el milagro que transformó la fe cristiana en América. Según la iglesia católica, La Virgen grabó su imagen en la manta de Juan para que se la presentará al obispo Zumárraga.

A esa advocación, los españoles le dieron el nombre de Guadalupe.

La Virgen mejicana se diferencia de la española porque tiene un sol en la espalda.

Por otra parte, los soldados de Gonzalo Jiménez de Quesada que llegaron a la Sabana de Bogotá en 1538 le dieron el nombre de Guadalupe a uno de los cerros.

El 12 de diciembre de 1656, en reconocimiento de las apariciones de México, los devotos de La Virgen edificaron una ermita en la parte alta del cerro. En ella se instaló una imagen de la Virgencita Morena Es decir que la advocación que se venera en Colombia es la misma de México.

El tiempo pasó y en sus caminos se extravió la colonia que dio paso a la independencia y luego a la república y sus guerras civiles.

En uno de esos períodos, en que la patria era regida por la voz de las armas y se expropiaban los bienes de la iglesia, el presbítero Fernando Mejía construyó una capilla en Guadalupe.

Por esa época, en 1873, Mejía nombró a La Virgen como protectora de la Capital de la República.

Luego, en 1895 el Papa de La Eucaristía, San Pío X, declaró a La Virgen de Guadalupe como Patrona de las Américas.

El siglo XX trajo problemas para los devotos colombianos, porque el terremoto de 1917 destruyó la vieja ermita.

En ese sitio se colocó una inscripción como guía para los peregrinos que dice lo siguiente: La piadosa imagen que se venera hoy fue tallada en madera en Roma por don José Moratilla artista español. Ese es uno de los lugares más visitados por los creyentes que hacen promesas de volver cada vez que necesiten un milagrito.

Una vez terminado el solemne rito de oración, los feligreses entran a escuchar misa en la capilla. Muchos se quedan por fuera y oyen el evangelio a través de un alto parlante. Lo curioso es que la mayoría reza mientras miran a la ciudad desde la cima.

Terminada la misa, un buen desayuno con tamal, chocolate, pan y arepas es la otra parte de la ceremonia.

Un restaurante ubicado entre la ermita y la capilla da paso a sin número de comensales que no desaprovechan la oportunidad de dar gracias por el pan nuestro de cada día.

Esa es la forma de conservar la devoción que se repite una y otra vez. Quizás por eso la iglesia no los olvidó.

Con motivo del primer Congreso Mariano Nacional celebrado en 1942, se colocó la monumental imagen que identifica a Bogotá.

Desde entonces algunos fieles no han dejado de cumplir con el sagrado rito de madrugar una vez al mes para visitar la cumbre de la montaña donde está su protectora.

Devoción de paso El presbítero Luis Jiménez construyó en 1967 una carretera para llegar hasta el santuario, y tal parece que se quedó en su estado original.

Por esa razón, hay quienes prefieren la ayuda de vehículos todo terreno o en su defecto humildes equinos. La mayoría, por no tener ni lo uno ni lo otro, prefieren los rigores de la infantería.

Los negocios de comida, licor y motivos religiosos se confunden entre las plegarias y el sudor de la gente que sube segura de encontrar remedio a sus males.

Los que no alcanzan a llegar a la misa esperan en un sitio bien curioso. Unos metros abajo y detrás de la capilla existe un bello jardín construido por Jiménez.

Se llama el Jardín de los Periodistas que está adornado con cinco estatuas que representan, entre otras virtudes, la verdad, la justicia y la libertad.

El significado de la obra según lo escribió Jiménez es que: se edificó ese humilde monumento en honor a quienes se les ha dado una santa libertad para expresar la palabra .

Ahora, para entender el valor religioso de la ermita simplemente hay que subir.

El suplicio que mata los bosques Sobre el estado del Santuario de Guadalupe quedan muchas inquietudes que se le trasladan a la comunidad y a las autoridades.

El uso de árboles nativos, en los fogones de la orilla del camino, atenta contra el ecosistema de la zona.

Hacen falta cuerpos de socorro y vigilancia para casos de emergencia.

La vía que conduce a Choachí está convertida en un botadero de basura y escombros de construcción.

La estatua de la virgen, que identifica el lugar ante Colombia y el mundo, pide una mano caritativa de pintura.

El olvidado parque de los periodistas está convertido en área de piquetes campestres.

La deforestación en el cerro empieza con la manía de algunas personas que arrancan flores y plantas para llevar como ofrenda.

Los efectos de la contaminación producto de los desechos dejados por los visitantes y tiendas, deterioran el ambiente.

Varias especies de fauna, entre las que se cuentan pájaros carpinteros, están en peligro de extinción.

La solución es sencilla, basta con tres verbos, subir, rezar y cuidar.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.