ENTRE BRUJERÍAS SE DEFINE EL FUTURO DE LOS DIABLOS ROJOS

ENTRE BRUJERÍAS SE DEFINE EL FUTURO DE LOS DIABLOS ROJOS

El duelo de anoche entre Gremio y América, en el inicio de las semifinales de la Copa Libertadores, también se vivió en las afueras del estadio de esta ciudad.

05 de junio 1996 , 12:00 a.m.

Algunos brujos de Porto Alegre se encerraron durante horas en sus casas, buscando con ello, mediante los toques mágicos de los espíritus, descubrir lo que va a acontecer con el equipo brasileño en lo que falta para terminar la Copa.

Hace un año, Juana, de quien dicen es la más ferviente admiradora del técnico Luiz Felipe Scolari, le dijo: usted no perderá con Atlético Nacional porque los jugadores no están protegidos .

Ese pronóstico se le cumplió a Juana. Gremio consiguió el añorado trofeo luego de ejecutar lanzamientos desde el punto penalti en el estadio Atanasio Girardot.

De esa época a nuestros días, Juana desapareció de las vidas de los jugadores del conjunto brasileño pero, otra vez, regresó y el vaticinio ha sido contrario al de aquella ocasión.

Los jugadores de América, al enterarse por medio de los periodistas del pronóstico de la hechicera, han guardado un prudente silencio y por el contrario, se han santiguado.

Respeto las creencias de los demás y prefiero pensar en la próxima contienda , dijo Carlos Fernando Asprilla, quien también se encuentra en la onda de la oración a la Virgen María.

Sin embargo, los brujos de Porto Alegre no llegaron hasta el estadio ni hicieron ningún tipo de show como los del Perú, quienes buscaron en todo momento publicidad.

Ese tipo de trabajos se hacen en silencio y sin tanta difusión o de lo contrario no funcionan , expresó Carlos Roberto, un trabajador del hotel en donde se encuentra alojada la delegación americana que viajará esta tarde de regreso a Colombia.

Los brujos están de moda. En cada salida de los equipos colombianos al exterior aparecen por doquier.

Lo único que falta es que cuando venga Gremio se haga presente María, la de Palmira, haciéndole riegos o baños a los jugadores del América para que consigan, al final, la Copa Libertadores que perdieron, en los años 80, en tres ocasiones.

Lo que faltaba, a los riegos embrujados de los chamanes del estadio Nacional de Lima, se suma en Colombia la fiebre por la llegada del famoso Anticristo, y ahora, más brujería de parte de los especialistas brasileños. Sin lugar a dudas, un fenómeno que no resuelve a punta de goles.

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