ALQUILER DE FINCAS NEGOCIO Y DESCANSO

ALQUILER DE FINCAS NEGOCIO Y DESCANSO

Las vacaciones son un nuevo negocio para el mercado de la vivienda. El alquiler de pequeñas fincas y quintas de recreo en los alrededores de la sabana o en los pueblos cercanos son una alternativa de inversión en descanso y recreación.

08 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Ese sistema se ha venido desarrollando de forma paralela al auge de pequeños proyectos campestres, clubes y estancias.

El objetivo es salir de la ciudad a disfrutar de la geografía rural del país.

Los amantes del campo tienen varias posibilidades de conseguir una finca en Semana Santa.

La más común es acudir a los amigos que arriendan los terrenos de las haciendas por semanas, puentes festivos y temporada de vacaciones.

Esa es una ayuda, que les permite invertir los ingresos adicionales en el mantenimiento de las instalaciones.

Otros prefieren trabajar, por norma general, con familias conocidas o viejos clientes que reservan con meses de anterioridad la casa y los alrededores.

Los precios varían según el sitio, los días y el número de personas. Se consiguen semanas entre 300 mil y un millón de pesos sin contar alimentación.

También hay quienes se organizaron para competir con la industria turística y ofrecen planes de mayor envergadura.

Por ejemplo, imprimen catálogos donde se especifica el tipo de alcobas, el número de baños, salas de juego, los sitios de interés y servicios adicionales como restaurante, paseos a caballo y turismo ecológico entre otros.

En está época del año las reservaciones y ocupaciones han llegado al ciento por ciento.

La razón es que al terminar el primer trimestre del año, la fatiga llegó a todos los niveles.

Ejecutivos, amas de casa, estudiantes y recién casados buscan un sitio aislado para romper con la rutina de la cotidianidad.

De esa manera, la oferta se dispara en términos que muchos de los que no lograron hacer contacto a tiempo tienen que buscar otras opciones.

Eso es viajes al exterior, visitas al club o definitivamente quedarse en casa.

Ventajas El tiempo de arrendamiento de las fincas es corto y la inversión no es muy alta para el usuario.

Si se mira desde la perspectiva de la cercanía con los centros urbanos, la comodidad, el ahorro de impuestos y la exclusiva privacidad, la cosa resulta barata.

Además, se evita las congestiones en aeropuertos y sitios de embarque porque se llega en cualquier vehículo por carreteras en buen estado.

Los lugares con mayor demanda están ubicados en Boyacá y Cundinamarca porque tienen una mejor infraestructura para prestar ese tipo de servicio.

Las viejas haciendas sabaneras, los condominios campestres y los pueblos con piso térmico cálido son los más apetecidos.

En Boyacá, lugares como Villa de Leyva, Duitama, Sogamoso, Paipa y Belencito son los preferidos de parejas o extranjeros que por estas festividades visitan el país.

La tierra caliente tiene por tradición mayor acogida entre los bogotanos.

Villeta, La Vega, Anapoima, la Mesa, San francisco, Sasaima y Guaduas entre otros, muestran un incremento en la demanda por el uso de haciendas y pequeñas fincas que combinan el paisaje tropical de montaña con las comodidades de la ciudad.

Oficios y campo El perfil de los ocupantes de las fincas de recreo tiene que ver con la profesión y el tipo de actividades que realizan.

Hay grupos estructurados con características bien definidas.

El primero está compuesto por quienes sólo buscan reposo absoluto como los altos ejecutivos que desean escapar del estrés.

Ellos sacrifican tecnología por descanso, es decir que no importa si la finca no cuenta con televisor ni teléfono, pero les agrada un lago con buena pesca, senderos para pasear y sitios de recreación pasiva A ese grupo, se suman personas de la tercera edad que por razones médicas o de esparcimiento gustan de los climas cálidos.

También están los escritores, deportistas y ecologistas que encuentran en el campo un razón para ejercer diferentes tipos de actividades relacionados con la profesión.

La recreación dirigida comprende otro tipo de personas cuya característica principal es la juventud y que se componen en su gran mayoría de universitarios.

En ese grupo, lo ideal es la rumba, la fogata, los juegos de azar y uno que otro paseo por los pueblos cercanos.

El último, es uno de los sectores de población más numeroso porque pertenece a los de los bogotanos de pura cepa.

Por tradición, se reúnen dos o tres familias, parientes y amigos para pasar una temporada juntos.

El descanso, independientemente de estrechar lazos afectivos, tiene como objetivo entregar un espacio de verdadera recreación para los hijos pequeños.

Ellos son el motivo de conseguir una finca vacacional. En gran parte porque los parques y lugares de esparcimiento citadinos se volvieron inseguros.

Además, cuentan con la ventaja de tenerlos bien ocupados en el periodo de vacaciones escolares.

Ahora, si no consiguió cupo para la temporada de Semana Santa todavía le queda tiempo para reservar en mitad de año.

Lo mejor es tomar un mapa y seleccionar de acuerdo con necesidades y presupuesto el mejor lugar.

Luego aprovechar los fines de semana para hacer contacto con alcaldes municipales, pequeños agricultores y gente del campo para proponerles el negocio del descanso.

Seguramente encontrará quien le diga: siga patrón, tómese un tinto y hablemos del alquiler de la finca.

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