EN DESBANDADA,MÉDICOS DE CESAR

EN DESBANDADA,MÉDICOS DE CESAR

La alternativa que les plantean por estos días a los médicos de Aguachica es de una simpleza brutal: se van, o se mueren.

08 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Ayer, varios médicos del hospital huyeron del pueblo, y otros alistaban maletas...

Las guerrillas, por un lado, o grupos paramilitares, por el otro, les envían sobres con sufragios que ofrecen paz y vidas eterna , y balas de fusil, o cartas que exigen 40 millones de pesos para no secuestrarlos.

Ahora, en Aguachica, no hay médicos. Al parecer el Eln, según algunas fuentes, quiere apoderarse de los hospitales del sur de Cesar, en algunas de cuyas poblaciones, como El Copey y Curumaní, hay antecedentes similares a los de Aguachica.

El ministro de Gobierno, Horacio Serpa Uribe, estuvo este viernes en La Paz, donde asistió al sepelio del ex congresista Milcíades Cantillo Costa, asesinado a balazos hace dos días en Valledupar.

En La Paz, Serpa dijo que el Gobierno está con Cesar, pero en Aguachica, a esa hora, además de los médicos, algunos concejales y comerciantes se despedían entre afanes y amenazas, dispuestos a abandonar el pueblo, talvez para siempre.

Pese a que Aguachica ha sido sometida a severos controles militares, los problemas de orden público subsisten y se agravan.

A los médicos de Aguachica les llegan sufragios con la leyenda paz y vida eterna y una bala de fusil.

Pocas horas después, se van del pueblo, para siempre.

A veces el mensaje es una carta que exige 40 millones de pesos, a fin de que el destinatario no sea secuestrado. Si pagan, se quedan.

Igual ocurre con algunos comerciantes y concejales.

Este jueves dejaron cargos y patrimonios cinco médicos especialistas y uno general del Hospital Regional. Salieron con sus familias hacia otras ciudades del país.

Mientras tanto, varios comerciantes y concejales alistaban maletas...

Después de la muerte de José David Padilla Villafañe, director del hospital, llegaron por teléfono amenazas contra el jefe de atención médica, algunos especialistas y médicos generales , dijo el director del Servicio Seccional de Salud, Rodrigo Ríos Uribe. Ante eso, ellos arriesgan su patrimonio, pues la alternativa es simple: o se quedan o se van .

Ríos fue alcalde de Curumaní y recibió presiones de la guerrilla durante su mandato.

Amenazados, ayer abandonaron el pueblo Francisco Ríos, jefe de Atención; el cirujano Juan Sarco, el internista Amel José Bracho, el pediatra Edgar Torres Balmaceda, el ortopedista Alfonso Racedo, y el médico general Eduardo Pérez.

Entre tanto, el ginecólogo Gustavo Insignares pidió permiso para ausentarse, y parientes del médico Juan Carlos Mendieta lo exhortaron a dejar la localidad, por prevención.

Por amenazas, también se fueron el odontólogo Alejandro Sotomayor y el pediatra Ramón De la Sala.

Ríos trató de explicar las posibles causas de esas amenazas e indicó que podrían desprenderse de la diversidad de fuerzas políticas en la localidad (guerrilla, paramilitares y delincuentes), que por afán de poder regional condenan a los profesionales de la medicina que atienden a personas de la parte contraria.

El deber de un médico es atender a los pacientes, sin importar ideologías , dijo Ríos. Simplemente cumple con un deber de salvar vidas humanas .

Agregó que como Aguachica se está quedando sin médicos especialistas, la situación le está generando problemas al Hospital Emiro Quintero Cañizares de Ocaña (pueblo vecino en Norte de Santander), cuyo director se quejó porque no tiene la suficiente capacidad para atender pacientes del sur del Cesar.

Igualmente hay inquietud en el hospital Ramón González Valencia de Bucaramanga; mientras las escasas clínicas de Aguachica no dan abasto.

La única forma que ven las autoridades de salud del Cesar para que los médicos se queden en Aguachica es que se les garantice seguridad permanente. Ríos dijo que para ello hay contactos con la Policía y el Ejército.

De momento, el Servicio Seccional de Salud realiza diligencias ante universidades del país, pidiéndole que destinen profesionales de sus facultades de medicina a la región, porque hay plazas disponibles. Al mismo tiempo, fue solicitada la intervención del Ministerio de Salud.

Entre tanto, Ríos dijo que comienzan a registrarse presiones de la guerrilla sobre los médicos del Hospital de Codazzi.

Considera el funcionario que la subversión pretende manejar todos los hospitales de Cesar.

Por su parte, desde Aguachica, monseñor Leonel Pineda, pidió al Gobierno Nacional más presencia para salvaguardar la moral y la dignidad en el municipio.

El sacerdote, en busca de fe, amor, solidaridad y paz (lema de la Semana Santa), adelantó los actos litúrgicos, con un viacrusis celebrado ayer en la tarde, durante el cual hizo énfasis en la solidaridad que deben tener los ciudadanos de bien de la región.

La situación en Aguachica con relación a los médicos, tiene antecedentes en el departamento de Cesar.

Entre 1990 y 1995 han sido asesinados Germán Armesto Ospino, en Curumaní; Luis Lacouture Saurith y Rafael Pérez, en El Copey; José David López Therán y Jaime Arzuaga, en Valledupar; Gustavo Sandoval Rodríguez, en La Paz.

Y han sido víctimas de secuestro Wenceslao Ropaín, Jairo Romero Ariza, Fabio Vargas Lobo y Walter Daza Daza, quien aún está en poder de sus captores.

Entre tanto el ministro de Gobierno Horacio Serpa Uribe, dijo de manera solemne en La Paz (Cesar) que el Presidente Ernesto Samper no ha abandonado a su suerte a Cesar.

Serpa habló durante el sepelio del ex congresista Milciades Cantillo Costa, asesinado hace dos días en Valledupar.

Analizan el orden público en la región Al tiempo en que se desarrollaba una reunión abierta en donde era analizada la situación de orden público en el Cesar, con la participación del inspector del Ejército, mayor general Rodolfo Torrado Quintero, un grupo armado intentó secuestrar a un ganadero, dando muerte a su escolta personal en el perímetro urbano de Valledupar.

El secuestrado iba a ser el ganadero y ex capitán del Ejército Camilo Lacouture Dangond, de 58 años, natural de Villanueva (La Guajira), pero la intervención de su escolta Carlos Ledette, de 25, dio al traste con las intenciones de los secuestradores.

Simultáneamente, al intento de secuestro, en el Salón Luis Rodríguez Valera de la Gobernación del Cesar, gremios y dirigentes del departamento convocados por el gobernador, Mauricio Pimiento, y el presidente de la Asamblea, Víctor Martínez, y otras autoridades, debatían sobre las alternativas para buscar la paz en esta región del país.

Entre las propuestas sobresalieron la de pedir declaratoria de la emergencia económica, o la de la conmoción interior amparada en el artículo 213 de la Constitución Nacional, una mayor participación ciudadana en la toma decisiones y la atención a sectores urbanos y rurales en educación, salud, empleo.

Sin embargo, el gobernador Pimiento dijo que no salió contento de la reunión porque fue palpable el temor en las exposiciones, pero que era consciente de ese silencio dada las circunstancias de los últimos días. Dijo que solicitó al Gobierno recursos para implementar la política de recompensas a quienes denuncien a los violentos.

Por su parte, el general Torrado Quintero indicó que el Ejército tiene toda la infraestructura para detener a los violentos que actúan en la clandestinidad, pero es imprescindible la estrecha colaboración de la ciudadanía con sus denuncias oportunas, al igual que los resultados de las investigaciones por parte de las fiscalías.

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