EN SUCRE EL CAMPO ESTÁ EN LA MALA

EN SUCRE EL CAMPO ESTÁ EN LA MALA

La violencia del departamento de Sucre no se mide únicamente con la elevada estadística de muerto, también se da por la falta de acceso de la educación, salud y el grado de pobreza y miseria en que vive el 67.7 por ciento de los 591.014 habitantes del departamento con necesidades básicas insatisfechas.

04 de junio 1996 , 12:00 a.m.

En 22 municipios el promedio de necesidades básicas insatisfechas es del 70 por ciento y los niveles de pobreza del campo siguen en aumento como consecuencia del éxodo de campesinos, ganaderos y agricultores que huyen de los conflictos armados.

De 1 650.000 cabezas de ganado que llegó a tener Sucre, en la ultima década disminuyó en un millón, y los propietarios de hatos, impedidos para visitar sus propiedades, han optado por invertir en propiedad horizontal y otros depositan sus dineros en las corporaciones de ahorro.

Pero la estampida de los ganaderos sucreños no fue exclusiva al acoso de la subversión, las continuas perturbaciones de hecho de los campesinos desatadas entre 1984 y 1991, son responsables de la quiebra del sector ganadero.

En 1991 también sobrevino la quiebra de campesinos cultivadores de ñame criollo, que perdieron cerca de 8 mil hectáreas del tubérculo atacado por la atracnosis.

Un año más tarde, la crisis toca a los algodoneros, que a raíz de la baja cotización de la fibra en los mercados internacionales y los factores climáticos, llevó a este cultivo a desaparecer por completo de este departamento.

Yuca Entre 1993 y 1994, la pesadilla fue para los campesinos cultivadores de yuca, que se encontraron con los mercados repletos del tubérculo traído de Tailandia a precios bajos.

La apertura comercial hizo que de 23 mil hectáreas de siembra, se redujeran a 10 mil por los problemas de comercialización que obligaron al Idema a tener que intervenir en la cosecha.

En los tres últimos años, tampoco le ha ido muy bien a los arroceros de la Mojana, la segunda región más productora del país, también por la importación del cereal, las inundaciones y ataques de la plaga.

Cultivos que se daban en menor escala como el tabaco, plátano, ajonjolí, sorgo, entre otros, también afrontan dificultades de comercialización y por la inseguridad.

Todo lo anterior tiene ha traído como consecuencia el éxodo masivo de campesinos al vecino país de Venezuela, mientras que otros han aumentado los cinturones de miseria de Sincelejo y otras ciudades como Cartagena y Barranquilla, tratando de buscar fuentes de vida.

Sincelejo en la actualidad tiene 36 mil desplazados por la violencia, y las calles están congestionadas de vendedores estacionarios y ambulantes que se dedican al comercio informal.

El campo se tornó inhóspito, lleno de tumbas, donde el canto de los gallos y animales domésticos fue remplazado por el llanto de viudas, huérfanos y el traquetear de la armas de fuego.

Alternativas El Incora, pese a que ha entregado 140 mil hectáreas de tierras a los campesinos de esta sección del país, no ha hecho una reforma agraria integral, faltando el crédito oportuno, la asesoría técnica y los canales de comercialización, para recuperar el 80 por ciento de los terrenos que están en el banco de tierra del instituto y cuyo grado de explotación es mínimo.

La alternativa es que se le dé aplicación a la ley 160, para que exista economía agraria, créditos agropecuarios, acceso a la tierra, subsidios y asesoría empresarial.

Diversas instituciones han expresado la necesidad de que al campesino se le forme para crearle mentalidad de empresario del campo, ayudándolo a elaborar proyectos a gran nivel y de alta rentabilidad que lo conviertan en protagonista de primer orden.

Esta es la conclusión del seminario de Créditos Complementarios y Proyectos Productivos, organizado por el Incora regional Sucre.

En Sucre el máximo empleador es el Estado, y en el sector privado se destacan la empresa de Cales y Cementos de Toluviejo, y también la escuela de Carabineros Rafael Nuñez de Corozal que ha dado trabajo a más de mil bachilleres para prestar seguridad en el campo.

Al aumentar la pobreza, se incrementó la insalubridad y hoy por eso los tres hospitales de primer nivel y tres de segundo nivel están a punto de cerrar las puertas porque no tienen recursos para atender la demanda de centenares de personas de escasos recursos económicos.

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